Arquitectura icónica en Río de Janeiro

// Por: Sara Araujo

Mar 9 agosto, 2016

No todo en la capital de Brasil son exóticos carnavales; Río de Janeiro es una gran ciudad, que tiene mucho que ofrecer al mundo artístico, y al mismo tiempo, pasa por situaciones tan reales y complicadas como las que vivimos en México. Actualmente, Río se ha vuelto el centro de atención gracias a los juegos olímpicos que es están llevando a cabo en la ciudad; no obstante, aprovechando que el reflector apunta a una gran ciudad, también hay que mostrar todo lo que la capital brasileña ofrece en otros ámbitos, por ejemplo, su magnífica arquitectura. 

A continuación, te mostramos un poco de lo que abarca el acervo cultural de Río en esta disciplina.

Ciertamente, una de las piezas arquitectónicas brasileñas más conocidas es el Cristo de Corcovado, o Cristo Redentor.

Río_Cristo

Con una altura de 30 metros (más un pedestal de 8 metros), la escultura a Jesús de Nazaret con los brazos abiertos se ubica en el cerro del Corcovado, sobre el Parque Nacional de la Tijuca, en Río de Janeiro. Fue inaugurada en 1931, después de cinco años de construcción, y es considerada como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, junto con Machu Picchu, la Gran Muralla China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal, Chichen Itzá y Petra.

La estatua fue ideada desde 1859 por la princesa Isabel de Brasil, sin embargo, el proyecto fue retomado hasta 1921. Paul Landowski, un escultor francés, se encargó de su creación, y el artista rumano Gheorghe Leonida, le dio un rostro a la estatua.

Además del famoso Cristo Redentor, Río cuenta con un acervo arquitectónico simplemente maravilloso. Otra de las joyas de la capital es el Real Gabinete Portugués de Literatura, una de las bibliotecas y centro cultural más importante en Brasil. Fundada en 1837 por inmigrantes portugueses refugiados en la capital brasileña, bajo el lema:

“isolarem-se na doce recordação das coisas da pátria e na ilustração do espírito, pela leitura sã dos bons autores e dos periódicos da época”

(aislarse en el dulce recuerdo de las cosas de la patria, y en la ilustración del espíritu, mediante la lectura resuenan dos buenos autores y dos periódicos de la época).

Gabinete_Río

La biblioteca fue construida entre 1880 y 1887 bajo una influencia arquitectónica neo manuelina, una mezcla entre gótico e islámico, con piedras traídas directamente de Portugal. Ideada por el arquitecto lusitano Rafael da Silva e Castro, y con una fachada esculpida por Germano José Salle, el edificio abrió puertas al público hasta 1900, y cuenta con más de 350,000 ejemplares.

Otro gran ícono de la arquitectura brasileña es el imponente estadio Estádio Jornalista Mário Filho, mejor conocido como Maracanã. Es el estadio más grande de Brasil, con una capacidad para poco más de 100,000 personas. Ha fungido como sede para La Copa del Mundo de Fútbol en dos ocasiones, 1950 y 2014.

El Maracanã fue inaugurado en 1950 bajo el nombre Estadio Municipal do Maracanã. En 1964 se cambió su nombre a Estádio Jornalista Mário Filho en honor al periodista fundador de un diario local llamado Jornal dos Sports. Aquí también se llevó a cabo la ceremonia de apertura para los Juegos Olímpicos de este año.

Además de ser testigo de importantes eventos deportivos, el estadio también ha recibido a importantes exponentes del mundo musical, como Queen, Paul McCartney, Cyndi Lauper, Madonna, Kiss, Megadeth, Aerosmith, Guns N’ Roses, Frank Sinatra, Foo Fighters, U2 y Tina Turner.

La arquitectura moderna también tiene un lugar importante en Río. Por último, pero no menos importante, está el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, ubicado en la ciudad homónima,  en el estado de Río de Janeiro. Este edificio tan particular fue diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer en colaboración con el ingeniero Bruno Contarini. Cabe mencionar que ésta fue una de los últimos diseños de Niemeyer, el cual realizó a los casi 100 años de edad.

Río_museo

Inaugurado en 1996, el museo de 16 metros de altura, cuenta con una increíble cúpula de tres pisos, y 50 metros de diámetro. La idea de Niemeyer de crear el edificio como “una flor”, se manifiesta en una estructura radial, dividida en seis sectores, los cuales le dan una sensación muy particular a los asistentes.

En palabras de la talentosa mente detrás de esta obra:

“Yo no quería un museo de cristal, si no una gran sala de exposiciones rodeado de paredes rectas y por una galería que protege y permite a los visitantes hacer una pausa de vez en cuando para apreciar la extraordinaria vista.”