Balún, la banda precursora del dreambow lanza su segundo disco de estudio

// Por: Staff

Mie 8 agosto, 2018

Por Susana Reyes

Balún nos sumerge en un sueño Prisma Tropical (2018), su segundo disco de estudio que comienza en alguna selva de Puerto Rico con el sonido hipnotizante del cuatro, instrumento clave en el folklore latinoamericano, que nos advierte algo de nostalgia por su lugar de origen.

Ahora desde Nueva York, experimentan una mezcla cultural que se escucha como una mutación del sonido etéreo de Beach House o Tycho con reggaetón, dancehall, pop, afrobeat, ambient y otros detalles sonoros que merecen toda nuestra atención.

Una combinación fresca de sonidos

Al escucharlo por primera vez puede resultar algo confuso, parece familiar, sin embargo nunca antes habíamos conocido algo llamado Dreambow, término con el que ellos mismos autodenominan el género que caracteriza a Balún.

Son 16 canciones en las que cada una por su personalidad, es necesaria para completar un álbum que valida el nombre de Prisma Tropical. Es una constante transición de escenarios oníricos, pasamos de momentos nostálgicos y reflexivos a ritmos mucho más festivos. La mezcla de todo esto siempre unificado por una voz bastante dulce. Dicho esto, es coherente que, en 2011, Angélica Negrón y Noraliz Ruiz hayan tenido un proyecto musical para niños en Nueva York.

Años atrás sintetiza gran parte de la gama de colores de este disco, no por nada fue el primer sencillo que lanzaron en 2015 de lo que es ya su cuarto álbum. La mezcla de todos los sonidos que escuchamos aquí no se siente en ningún momento forzado, es como si en una fiesta te encontrarás a esos dos amigos con gustos musicales opuestos, aquellos que pensaste jamás podrían interactuar y sin embargo esa noche lo hacen, porque tenían más en común de lo que imaginaban.

El material repleto de dembow y el dreampop

Coralina nos arrastra con el delay de la melodía del cuatro, hasta a una playa paradisiaca del ‘Caribe’, nos detenemos ahí con los pies en la arena mientras suena un homenaje a una popular canción puertorriqueña, ‘El flamboyán’.

En el episodio número 11 de este sueño, escuchamos un pulso desde un electrocardiógrafo solo para confirmar a la vida y celebrarla con la cadenciosa colaboración de Antibalas, otro proyecto musical experto en hacer sonar la multiculturalidad.

Regreso es el interludio que nos transporta a ‘Reflejo’, los últimos minutos antes de despertar. Este, es otro momento de contemplación, introspección y un poco de melancolía. Finalmente, el dembow cede al dreampop.

Prisma Tropical, es personal, es introspectivo, pero al mismo tiempo es el resultado de comprender la riqueza de la diversidad, el dreambow es consecuencia de ello.