“American Football” – American Football #WARPReviews

Calificación

9.5

// Por:

Dom 23 octubre, 2016

//Por: Oscar Adame

Veo a la portada del disco: el interior de una casa, el pasillo que te lleva a la puerta de entrada en conjunto con la misma tipografía del disco que hace 17 años grabaría un cuarteto de amigos universitarios “sólo para pasar el rato”.

El rato pasó y aunque el cuarteto no se mantuvo unido por mucho tiempo, su álbum sí que seguiría en contacto con la poca gente que lo escuchó. A la larga el disco debut homónimo de American Football se terminaría convirtiendo en uno de esos discos de culto por excelencia, uno de los cuales los melómanos más clavados harían cientos de memes y adorarían como una joya incomprendida de su tiempo.

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Miles de shares a sus canciones en redes de Facebook, en portales de Reedit y en videoblogs como el de “the internet music nerd” terminaron por empujar a Mike Kinsella y a sus antiguos amigos a reunirse. Se juntaron en el 2014 para hacer una serie de conciertos por Estados Unidos misma que, tras ser aclamada por Pitchfork y Consecuence of Sound, se expandió a ciudades de Europa.

Eso no bastó para Mike quien, tras el éxito recibido, se empezó a sentir como un idiota. “Ha pasado suficiente tiempo como para que tres dudes en su edad media sigan cantando viejas canciones acerca de sus sentimientos adolescentes”, dijo en una entrevista para Pitchfork.

Bajo esta excusa es que Kinsella, Lamos y Holmes decidieron que si seguirían tocando en American Football, tendrían que hacerlo con canciones nuevas. Canciones que sigan con el sentimiento impartido por su clásico del 99, pero cuyas líricas hablen de los problemas, las emociones y las conclusiones a las cuales se llegan durante la edad adulta.

El anuncio lo colocó rápidamente como uno de los discos más esperados del resto del año y hemos de decir que la espera ha valido completamente la pena. Estos 17 años han dado como resultado a una perfecta contraparte al disco que hizo que las trompetas y los arpegios de guitarra fueran tan geniales. Una contraparte más adulta y pulida, pero que conserva la dinámica, la introspección y el sentir que llevó a la banda a ser uno de los pilares musicales de todo hipster.

El disco ya no retrata la ansiedad que provoca el ver el exterior de una casa, esperando por entrar a ella. Ahora retrata a su interior, con sus zonas obscuras bien incluidas, pero también su comodidad y calidez.

El disco abre con ‘Where Are We Now?’, que entra con un hermoso entrelazamiento de arpegios de guitarra, fuente de la eterna química entre Kinsella y Holmes. Elementos pequeños en guitarra eléctrica los acompañan, la trompeta hace su primera (y muy suave aparición) hasta que Steve Lomas le pone uno de sus ya clásicos ritmos jazzísticos a la introducción de la letra. Una introspección escrita por Kinsella acerca del volver a su banda más aclamada.

Un tema clásico, que remite directamente al sonido inimitable de esta banda. Un opening tan emotivo como lo fue en su tiempo ‘Never Meant’.

Si el disco abre con la parte más nostálgica de American Football, es directamente con el track dos en donde presentan la otra cara que los haría famosos. ‘My Instints Are My Enemy’ juega con las dos guitarras de una forma igual de dulce y melódica, pero mucho más alegre que la introducción. La temática, sin embargo, es una de las más obscuras del trabajo, que en conjunto con ‘Desire Gets Away’ da una buena descripción de los demonios internos de Kinsella.

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Ojo a los puentes instrumentales de ambas canciones. Si algo hizo que American Football fuera tan aclamado, eso fue la dinámica de sus guitarras, las cuales se dejan llevar por completo, en lucidez, dentro de sus partes instrumentales.

‘Home is Where The Haunt Is’, ‘I Need a Drink (or Two or Three)’ y ‘Give Me My Gun’ retratan de forma muy detallada y sincera las mayores dificultados por las cuales Mike ha tenido que atravesar dentro de su vida adulta. Alcoholismo, pensamientos suicidas, crisis emocionales y demás… son descritas en estas canciones de una forma tan directa como adorable. Aunque la instrumentación, tan compleja y perfectamente bien estructurada, ayuda mucho a que se de esa sensación de intimidad que se busca.

American Football es uno de los mejores, y más íntimos, discos del año. El “mbv” de este año, uno de los mejores regresos que una banda que desapareció antes de tiempo nos pudo haber entregado. No sólo presenta el retorno de una banda cuyo sonido no ha logrado ser imitado, si no que además otorga nuevas joyas a su discografía y ofrece una evolución, sincera y natural, a su propuesta.