Collapse Into Now

Calificación

8.3

R.E.M

// Por: Aldo Sosa

Jue 17 marzo, 2011

Artista: R.E.M

R.E.M. Grabado en cuatro diferentes ciudades (Berlín, Nashville, Tennessee, y Nueva Orleans), la decimoquinta entrega de R.E.M., presenta un sonido completamente alejado de su anterior álbum, “Accelerate” – mismo que vino a reivindicar a la banda tras la fría recepción que tuvo “Around the Sun” -, tanto en variedad como en alcance. En la grabación destacan las participaciones de Patti Smith, Eddie Veder de Pearl Jam, Lenny Kaye, Peaches y Joel Gibb, cantante de The Hidden Cameras. “Collapse Into Now” rompe con los veloces esquemas del disco anterior y presenta una docena de canciones que anteponen temáticas y ritmo, mensajes e intenciones, notoriamente influenciado por los mismos ambientes de grabación. Al mismo tiempo que retornan a esos rincones de agridulce melancolía, exploran nuevos senderos y mezclas de sonidos. El disco se digiere en una sucesión de altibajos emocionales. Su inicio se antoja fluido y sólido, con ‘Discover’ como telón de apertura y ‘All The Best’ para levantar los ánimos momentáneamente. ‘Uberlin’ no tarda en despertar una cierta melancolía por aquel sonido de religiones perdidas; estos senderos dotados de claroscuros, tan bien recorridos por la banda, vuelven a ser su carta de presentación, exaltando la perseverancia ante la rutina, ó la admiración de esos detalles únicos y etéreos, en medio de la monotonía. Tal y como en su momento lo anunció el bajista Mike Mills, esta entrega alterna ritmos y estilos casi indiscriminadamente, pasando de una “acelerada” introducción a un suave vaivén de nostalgia que empieza en ‘Uberlin’, crece con la añoranza de ‘Oh My Heart’ y finalmente se transmuta en una exclamación a la autorrealización con ‘It Happened Today’, que viene con todo y un crescendo que le devuelve la energía al álbum. De ahí, aparece ‘Every Day Is Yours To Win’, una travesía tranquila que recuerda que los héroes y las proezas no existirían sin un proceso de prueba, error y reinvención – en la que participa Eddie Veder. Le sigue uno de los temas centrales, ‘Mine Smells Like Honey’, una suerte de columna vertebral que marca, acertadamente, el rumbo y el cénit del álbum. Tras otro momento reflexivo con ‘Walk It Back’, se inicia un segundo arranque -igual de pequeño que en la introducción- compuesta por la furiosa ‘Alligator_Aviator_Autopilot_Antimatter’ (con la aparición de Peaches y Lenny Kane), y ‘That Someone Is You’, hasta que ‘Me, Marlon Brando, Marlon Brando and I’ retoma una introspección sobre la aceptación de la realidad imperfecta, o la preferencia de una utopía onírica donde viven los héroes idealizados, carentes de miedos y defectos. Blue, el tema de cierre, viene a ser un colapso total que finaliza con una evocación, un recuerdo de las primeras notas del disco, una significación de que el cierre de un ciclo siempre nos devuelve al principio del mismo, pero con una vida de experiencias por dentro. En definitiva un disco que no permite siquiera un atisbo de aburrimiento o hartazgo. Los cambios de ritmo, tono y atmósfera se muestran dinámicos, enfocados a mantener la atención, hacer pausas dramáticas y marcar a detalle las inyecciones de energía. Las letras mantienen un aire etéreo a la vez que se muestran claras, sin llegar a caer en imágenes forzadas o contenidos pretensiosos. Lo que hay que destacar es la fuerte influencia que los estudios de grabación ejercieron sobre el disco, puesto que mientras unas canciones presentan la frescura y alegría innata de Nueva Orleans – como ‘Alligator_Aviator_Autopilot_Antimatter’, – otras se ven inmersas en las atmósferas más oscuras, lúgubres y frías de Berlín – como es el caso de ‘Blue’.