Our House on the Hill

Calificación

8.4

The Babies

Woodsist

// Por: Alejandro Florido

Sab 24 noviembre, 2012

Artista: The Babies

“Life’s funny, Life’s a laugh, Life’s lonely, yeah it’s drag”. El primer coro lanzado en “Our House in the Hill” puede sonar como si se esforzara demasiado, pero la tierra firme y cotidiana sobre la que es expuesto, lo hace sentir como las palabras mas honestas de un alma que acaba de comprender su alrededor, sobre todo cuando se corona el último pensamiento con una resignación inocente. Esta es una escena que se repite. El concepto de The Babies está cimentado en la esencia de sus miembros, un grupo de jóvenes con sus firmes ideales acoplados a la industria musical independiente del día de hoy, embestidos continuamente por la vida misma.

Desde su nacimiento han tenido un nombre en la escena, por el simple hecho de ser un proyecto creado por la gente correcta, en el lugar y momento correcto. En el instante que Cassie Ramone, 1/3 de Vivian Girls y personalidad independiente, creó el concepto junto con Kevin Morby, bajista de la banda de folk psicodélico Woods, la expectativa e ideas preconcebidas han predominado en ellos. Parte fundamental de su existencia fue que el ambiente de crecimiento fuera en pleno Brooklyn, NY, donde conocen tanto la escena como la escena a ellos.

Tanto Morby como Ramone tenían fama de una habilidad vocal que usa su inestabilidad para dar personalidad a sus tracks, y desde su primera interacción, el resultado fue predecible. Dos vertientes melódicas entrelazándose en corrientes disonantes y pegajosas, la desgarrada voz varonil y el toque femenino, alimentándose de sus propias imperfecciones. Su mayor exponente, las situaciones en forma de cuestión y respuesta. La simbiosis formada entre los 2 vocalistas resultó tan fuerte que sostuvo su debut en sus momentos débiles, y alimentó el alza de sus clímax.

A primera instancia, se podría confundir su estilo renovado con sobreproducido, pues da una imagen suave y uniforme. Pero este lentamente se desenvuelve para descubrir una densidad elaborada en las guitarras rítmicas, que dan peso de forma envolvente. Algunas escenas como ‘Baby’ se regocijan en la idea, no tanto para clasificarse como Noise Pop, pero suficiente para dar el sentimiento cálido que este subgénero proporciona.

La construcción de la composición se siente mucho más orgánica, y el sentido se crece cuando la sensación de estar persiguiendo una meta final los rodea. Su progresión más importante es como pasan a algo más que una banda de Garage Rock de Brooklyn gracias a su acercamiento lírico. Con influencias de The Velvet Underground y The Modern Lovers, desencadenan una búsqueda por el confort que pudiera ser brindado por respuestas, a unos problemas mundanos sobrepronunciados. El punto clave donde esto despega es en el momento en que nos hacen creerles, y de ahí en adelante, es un tumultuoso camino. Sin tener un concepto determinado, las canciones se sienten ligeramente conectadas, en un soundtrack para el emocionalmente inestable.

‘Mean’ es el corazón del álbum, tanto por su posición en el tracklist como por su significado. Con un aura humana y destrozados ideales, destella la vulnerabilidad de alguien viviendo solo en sus 20’s, con Ramone hace armonías desde el interior de la conciencia de Morby. “What did I do to deserve this?”, seguido de un solo de trompeta imitando el saxofón de algún hit al estilo adulto contemporáneo, que por unos momentos, se revela como el verdadero significado de lograr la paz mental.

En Julio de este año, postearon en su Facebook “WE ARE NOT A SIDE PROJECT”. La intención del mensaje suena tan fuerte como desesperado por centrar la atención en el material en sí, y no en la imagen que representan. ¿Pero, qué tanta gravedad pudiera dar el que no gocen de total autonomía? Hasta después de conocer “Our House on the Hill”, uno cae en cuenta de que la potencia con la que se quieren dar los mensajes es un patrón, por lo que resulta congruente su iniciativa por la credibilidad neutral.

La falta de glamour y una realidad expuesta como lo que es, traen a la luz parte importante de lo que The Babies puede ofrecer, más cuando se sigue a un debut divertido en el que se compensó la falta de nitidez con un encanto pegajoso y despreocupado. Aún cuando su diálogo mutuo es menos, la densidad se desarrolla en la sintonía creada entre sus dos vocalistas. Su creatividad lírica brinda apoyo efectivamente a la substancia del material, haciendo sentir que su relevancia es directamente proporcional al nivel de relación con la vida misma. Y en un mundo difícil donde el día a día arremete sin preguntar, este tipo de declaraciones se convierten más en una necesidad.