Review – “Playland”

Calificación

6.5

Johnny Marr

New Voodoo Records

// Por: Juan Manuel Pairone

Lun 6 octubre, 2014

Artista: Johnny Marr

Johnny Marr es el exponente máximo de una forma de tocar y entender la guitarra que está necesariamente asociada a su nombre. En sus manos, el instrumento se vuelve omnipotente. Armónico, melódico, sugerente y emotivo. Todo al mismo tiempo, todo como parte de un mismo plan maestro en busca de la belleza más conmovedora. Con una mezcla que incluye sutileza y ferocidad, arrogancia y melancolía, magnetismo y electricidad. Y, también, una lista interminable de sustantivos que dan cuenta de que su guitarra no es como cualquier otra. En efecto, algo pasa cuando Johnny toca y descubre alguna variante más de su tan nombrada versatilidad. Las canciones, agradecidas, nacen con otro halo de luz, con una magia única traducida en la vibración de seis cuerdas. Como si no hiciera falta nada más para que tres minutos de música puedan ser capaces de cambiar vidas aquí, allá y en todas partes.

Pero desde hace algún tiempo Marr ha dejado de ser exclusivamente un compositor y un guitarrista de otro planeta. Con el legado de The Smiths consolidado en la cultura popular y con sus aportes variables a bandas tan diferentes como Modest Mouse o The Cribs en la memoria reciente, la insinuación de una carrera solista apareció en el firmamento como una opción posible y más que redituable. No obstante, la salida de “The Messenger” (2013) significó mucho más que el impulso de Marr a consolidar su propio camino después de veinticinco años de actividad variable. Con algunas canciones memorables (la que le da título al álbum, ‘European Me’, ‘New Town Velocity’) y con una vitalidad envidiable para muchos artistas noveles, el otrora Smiths demostró que su presente podía defenderse mucho más allá de su currículum. Sus intensísimas performances en vivo así lo certificaron y, en tiempo récord, Marr no solo se reinventó como intérprete, sino que logró sacar hacia afuera un espíritu de frontman que, evidentemente, esperaba por ser descubierto.

Ese es, de hecho, el trasfondo detrás de “Playland”, segundo álbum del mancuniano aparecido apenas un año después de su antecesor. O una suerte de círculo virtuoso que empieza a girar cada vez más aceitadamente. Porque, en sintonía con sus prolíficos años a cargo de la dirección musical de The Smiths, Marr ha vuelto a encontrar una dinámica que le sienta bien y lo vuelve súperproductivo. Luego de la edificación del álbum debut y de una gira acorde a las expectativas generadas, las ideas parecen haber florecido naturalmente. “Playland” tiene muchos de los ingredientes más interesantes de “The Messenger” pero, además, al haber sido gestado entre pruebas de sonido y ómnibus trasnochados, está más influenciado por el formato de banda en vivo que por las posibilidades infinitas del estudio. Por eso, pese a que “Playland” podría ser encasillado en el siempre peligroso más de lo mismo (algo que incluso el propio Marr defiende como búsqueda actual), suena fresco y contundente, maduro y a la vez desprejuiciado.

Sin dudas, esto también tiene que ver con la naturaleza de las canciones desarrolladas por Marr. A diferencia de los aires algo más crípticos de su primer disco, “Playland” rebosa de hits rockeros prácticamente instantáneos (‘Back in the Box’, ‘Easy Money’, ‘Dynamo’, ‘Candidate’, ‘Little King’), los cuales funcionan como una excelente puerta de entrada al mundo interno del álbum. No obstante, más allá de esta primera buena impresión y de la animosidad general del resto de las canciones, no parece haber mucho más por descubrir en las sucesivas escuchas. Quizás lo más interesante radique en la consolidación de Marr como cantante, con una voz mucho más propia y segura. Quizás vuelva a ponerse en primer plano su capacidad natural de hacer canciones y líneas melódicas híper-pegadizas. Ambas cosas son indiscutibles, hacen de “Playland” un disco absolutamente disfrutable y prometen aportar y mucho al ya contundente desempeño de la banda de Johnny sobre las tablas. De todas formas, del tipo que reinventó la guitarra en la década de los sintetizadores siempre se va a esperar fantasía y transgresión pop. Aunque elija jugar un rato, será imposible no generar(nos) expectativas transformadoras. Incluso si es él mismo quien elige disfrutar de sus canciones cobrando vida arriba de un escenario antes que seguir agrandando su propio mito.