10+10 = Nevermind

// Por: Staff

Lun 29 Agosto, 2011

 

“Nevermind” de Nirvana está por llegar a los 20 años. Inevitable no detenerse a pensar que el álbum es “mayor” que muchos de los teenagers que, con orgullo, portan una playera con la ultra conocida carátula; imposible no detenerse a pensar en lo mucho que este ―como muchos otros álbumes importantes de la historia de la música― representa en la vida de quienes hemos encontrado en los sonidos y en la poesía cruda de Cobain, empatía y algo de consuelo.

Yo no formo parte de esa generación que vivió el lanzamiento de “Nevermind”, de los que vieron, uno a uno, el estreno de los videos de Nirvana y sus contemporáneos grunge a través de MTV, ni tampoco de los que lloraron la muerte de Cobain. A mí me presentaron a Kurt, Krist y Dave por ahí de 1997, a la vez que conocía a todas las bandas de lo que entonces entendía como rock, desde Marilyn Manson hasta Smashing Pumpkins y Tool, pasando por toda la ola nu metal que crecía más y más.

Recuerdo que un amigo me grabó “Nevermind” en cassette y que, desde ese instante, se convirtió en un inamovible de mi reproductor. Lo escuché tantas veces, que en algún momento la cinta se rompió y tuve que repararla con diurex, perdiendo un par de segundos de audio de ‘Territorial Pissings’ y ‘Stay Away’, que estaban del lado b. También, me acuerdo de salir en auto con los amigos, con ‘Lounge Act’ sonando a todo volumen, a dar la vuelta a la colonia y hacer moshing en alguna fiesta mientras sonaba ‘Smells Like Teen Spirit’.

Sin embargo, ese álbum, que era tan importante para mí, pasó a segundo plano cuando empecé a adentrarme en la música ―un tal disco llamado “The Fragile” tuvo mucho que ver―, aunque sí recuerdo haber sentido emoción cuando “Nevermind” cumplió 10 años. Compré una revista “Switch” ―que en aquel entonces contaba con los derechos de publicación de Rolling Stone― con entrevistas a Krist Novoselic, Dave Grohl y Butch Vig, además de esa maravillosa entrevista a los “sobrevivientes” del álbum, no recuerdo que se haya generado tanto revuelo por su aniversario, como parece, pasará en este 28 de septiembre, cuando el disco cumpla 20 años.

El mayor acontecimiento tuvo lugar con la salida del best of homónimo y el single inédito ‘You Know You’re Right’ en 2002. Claro, en 2001 no estábamos tan familiarizados con los boxsets y las ediciones especiales como ahora, y el tema legal entre Courtney Love, Novoselic y Grohl aún estaba caliente.

En 2011 tendremos “Nevermind Super Deluxe (Ultra, Mega, Unique…) Edition” con 4 CDs y un DVD, a Grohl, Novoselic y Vig platicando con Jon Stewart y seguramente, algún palomazo de ‘Smells Like Teens Spirit’ live, cortesía del líder de Foo Fighters, playeras y más merchandising, sin contar con el tributo de Krist al disco el 20 de septiembre en Seattle ―muy a lo Peter Hook―. Muchos saldrán del anonimato para decir que “se tropezaron con el cable del disto de Kurt y sin querer, generaron el sonido rabioso que escuchamos en la canción” o alguna historia mágica y rara, para ganar algo de notoriedad momentánea.

Lo que me daría miedo que se perdiera ―en esa próxima ola mediática y de comercialismo―, es la verdadera importancia del álbum, lo que significa en si mismo el legado que Kurt, sin así quererlo, dejó para todo aquel que ame un poco la música, 12 de las mejores canciones del alternative rock creadas a través de un auto exorcismo. Pero sobre todo, lo que significa para cualquiera que, sin importar el día de la semana, haya sentido el desahogo de un domingo en la mañana mientras escuchaba ‘Lithium’. Ese significado, el que personalmente tenemos destinado para “Nevermind”, es el que nunca se debe de olvidar, porque es el que ―sin importar la edad de la placa― lo mantiene vivo y vigente, como si recién se acabara de mezclar.

Feliz (y adelantado) cumpleaños “Nevermind”.