American Idiot: La Bomba Que Nunca Explotó

// Por: Staff

Mar 4 Mayo, 2010

 

En mi reciente viaje a la ciudad de New York el pasado fin de semana, tuve la gran oportunidad de asistir al ya tan famoso musical de Green Day, “American Idiot”.
Se trata de una adaptación de la obra maestra de la banda, del mismo nombre, que se convirtió a los pocos meses de su salida a la venta (21 de septiembre de 2004) en un clásico absoluto del rock y además en una crítica inteligente del post “09/11” y de la cultura, política y sociedad norteamericana en general. La obra no se queda atrás y retrata la vida de tres adolescentes estadounidenses que quieren formar una banda de rock, no sin antes toparse de frente con tres de las principales características y circunstancias de los jóvenes en Estados Unidos hoy en día; la apatía, los excesos y la guerra. El resultado de cada etapa de la historia es ilustrado con todas y cada una de las canciones del “American Idiot” y con un par de regalitos de la carrera de Green Day, incluyendo el último álbum “21st Century Breakdown”.

Lo curioso de mi experiencia es que mientras estaba en el teatro, un incidente que recorrería el mundo entero, estaba pasando a una cuadra del lugar. Dos relojes con alarma fueron encontrados a bordo de una SUV, conectados a varios explosivos colocados entre dos contenedores de gasolina y tres tanques de gas propano en los asientos traseros. La pregunta de qué hacían ahí y por qué no explotaron, no ha sido respondida por las autoridades de NYC hasta el momento de escribir este texto y si fue o no un asunto terrorista o un acto meramente intimidante quizás nunca se sabrá.

El Talibán Pakistaní se adjudicó el incidente aunque el comisionado del NYPD Ray Kelly, declaró que no existía la evidencia que los involucrara. Otros dicen que la bomba estaba dirigida al edificio de VIACOM que hace unos cuantos días, saco al aire el más atrevido episodio donde se hace referencia al profeta Muhammad… dentro de una botarga de oso. Un correo electrónico enviado a un centro de noticias de NYC también se adjudica el incidente, así que en realidad, no se sabe nada o se sabe muy poco acerca del caso.

A mi salida del teatro no se sentía ningún tipo de desconcierto o miedo latente en Times Square. Había un poco de confusión porque la calle Broadway estaba cerrada y porque estaban desalojando los teatros y restaurantes del área tan rápido como podían pero no había gente corriendo, ni alguien gritando. Tampoco un operativo policial digno de alguna escena de acción. Es más, si no estabas viendo directamente al equipo antibombas que se encargó de desmantelar y retirar la camioneta, podrías pensar que se trataba de alguna reparación en las calles o de una operación de rutina.

Pocos en NYC se enteraron de lo ocurrido hasta el día después cuando los noticiarios invadieron las pantallas con títulos tan cuestionables como “Times Sq SCARE”, acompañados de reportes desde el lugar de los hechos, que volvió a la normalidad a las pocas horas y las actualizaciones de la investigación basadas en las cámaras de esa zona de la ciudad que ayudaron a tener ya en la mira a un sospechoso en particular.

Hablamos afortunadamente de una bomba que nunca explotó aunque lo verdaderamente esencial es que parece cuestión de tiempo para que de verdad explote. Es como si el pueblo norteamericano, las autoridades y los medios estuvieran esperando lo inminente. Algunos de ellos apáticos, otros excesivamente preocupados y unos muchos esperando quién será el culpable para desatar una guerra en contra.

Ya no sé si el disco y el musical de Green Day reflejan la realidad de Estados Unidos o si la misma realidad del país parece una obra de Broadway muy mal montada. Si bien en México y Latinoamérica siempre nos quejamos de nuestro día a día repleto del resentimiento social, de nuestros medios y de la inseguridad, hay que reconocer que Estados Unidos también tiene mucha tela de donde cortar en todos estos temas.

Una ciudad como New York no merece este tipo de tragos amargos, pero ¿qué hacer cuando el daño de fondo está hecho desde hace mucho tiempo como sociedad? Qué hacer cuando siguen ocurriendo casos como el de Arizona? ¿Qué hacer con tantos enemigos en casa? ¿Qué hacer con el verdadero “American Idiot”?

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Fotografías Paul Kolnik