Breaking the same old ground

// Por: Staff

Mie 2 Mayo, 2012

 

En 2003 Marilyn Manson lanzó “The Golden Age of Grotesque”, un álbum que temáticamente abordó conceptos como la decadencia del arte y su transformación en un producto para las masas, y visualmente Mr. Manson adoptó la estética de Alemania en la década de 1930, específicamente de la antesala Nazi -de hecho, muchas de esas imágenes fueron creadas por el artista multidisciplinario Gottfried Helnwein-. Musicalmente, por otro lado, la banda lidiaba con la salida de Twiggy Ramirez, su creativo sonoro más importante, y abría los brazos a Tim Sköld (KMFDM, ohGr, etc.); el cambio fue más que evidente, pero los nuevos aires electro industriales heredados del bagaje de Sköld no sólo fueron bien recibidos, también le dieron una nueva identidad a la agrupación, que una vez más se reinventaba.

A pesar de las diversas opiniones generadas por la placa, para la crítica especializada, los fans e incluso para algunos integrantes de la banda “The Golden Age of Grotesque” permanecía como el último disco conciso y atractivo de Marilyn Manson a la fecha. “Eat Me, Drink Me” y “The High End of Low”, las placas que sirvieron para exorcizar los demonios de Mr. Manson en 2007 y 2009, respectivamente, terminaron siendo una mera curiosidad musical, pues ambos trabajos representan quizá el punto creativo más bajo de Brian Warner en su historia como cabeza de Marilyn Manson (en su vida privada las cosas no eran mejores).

Tras cambios de integrantes, el regreso de Twiggy a la alineación, abandonar Interscope Records (debido a la falta de interés de los ejecutivos por renovar su contrato) y después de superar algunos problemas personales, Mr. Manson nos presenta “Born Villain” (2012), una placa que podría representar el regreso de aquel músico que (dejando de lado escándalos) lograba impresionar con su trabajo sonoro, lírico y visual.

Hace un par de meses pude platicar con Sean Beavan, productor e ingeniero detrás de algunos de los trabajos más exitosos de Manson, incluyendo “Antichrist Superstar”, de 1996, (entrevista que pueden leer en WARP #45: The Production Issue o aquí) y mencionaba que este nuevo disco “se extiende por toda la gama de sonidos de su carrera (y) está lleno de experimentación, combinando muchos sonidos”. En ese momento parecía la promesa vana y sin sentido de todo músico que está por lanzar material inédito; sin embargo, en esta ocasión Beavan tenía razón.

Estamos frente a un disco que, en definitiva, marca otro comienzo para la banda. Por un lado, en efecto hay reminiscencias sónicas de cada uno de los trabajos de Marilyn Manson, aunque traídos a una nueva década donde su personalidad musical oscilará a través de todas las corrientes que el rock permite. A nivel lírico Manson sigue quejándose de todo lo que le molesta, retratando aquello que logra sorprenderlo y cuestionándose por lo que no logra entender, pero desde una perspectiva algo más humana, dejando de lado al rockstar que explotó en los noventa y que veía al resto de los habitantes de este planeta desde un elevado pedestal.

A nivel imagen aún hay mucho por hacer, aún desconocemos si Manson seguirá intentando provocar de la manera que todos conocemos o si seguirá el camino de Bowie y envejecerá con dignidad. No podemos hablar aún de una reinvención por completo de Marilyn Manson. Lo que sí podemos asegurar es que se encuentra en el camino correcto para que ésta suceda y, tomando en cuenta que muchos lo daban “por muerto”, eso es en sí mismo es ya mucho mérito.

Por lo pronto “Born Villain” (2012) llega a reproductores de todo el mundo como un disco bien logrado, con buenas críticas a su alrededor, fundamentadas en música creada de manera honesta y, por primera vez en mucho tiempo, sin pretensiones.