El Suspiro de Bird: 63 años sin la leyenda del jazz, Charlie Parker

// Por: Brenda Marquezhoyos

Lun 12 marzo, 2018

Hoy se cumplen 63 años de la partida de un hombre que murió siendo ave, ¿se imaginan tener sólo 34 años para vivir? Ese efímero suspiro fue la vida de Charlie Parker, un hombre atormentado por su tiempo.

Sus avasallantes melodías salieron hasta de los propios esquemas del jazz, Parker fue un continuo caos de sí mismo, pero un excelso ejecutante de su fiel saxofón. Se le considera uno de los creadores del bebop. Su juventud enérgica lo llevo a los lugares y a las personas correctas para expandir su vanguardia musical. Vaya futuro, tan prometedor, así luce cuando leemos las biografías de las grandes leyendas, mientras que la parte humana es la que carga estigmas.

Si la fortuna del tiempo y la posibilidad le hubieran dado otra oportunidad, el músico tendría 97 años.

El cuerpo es una muralla, pero esta no aguantó los excesos del apodado Bird, continuas pérdidas le hicieron refugiarse en el alcohol y en la heroína para tener el valor e intentar suicidarse. Es increíble como las emociones que producen malos momentos, pueden hundir la genialidad, pero aquí no somos jueces, entonces hay que entender al hombre afroamericano que vivió entre 1920 y 1955 en Estados Unidos. Además de barreras emocionales, las existen sociales, una parte de él vive clandestinamente, destinada a expresarse a través de la música.

A pesar de sus intentos por quitarse la vida, el fin llegó solo, muy repentino, quizá el mismo se provocó una muerte lenta, cuyo reporte forense indica que su cuerpo correspondía a un hombre de 60 años, cuando en realidad apenas rebasaba su tercera época. La depresión por la partida de su pequeña hija y las consecuencias en su salud por los excesos, le dieron sentencia a aquella ave nostálgica.

¿Pero cómo fue aquella época dorada?, desde jóven Charlie Parker se mostró interesado por la música, en especial los instrumentos de aire, hasta que encontró en el saxofón alto, de lo que sus pulmones harían una obra maestra en cada pieza interpretada por él. Asimismo, en 1944, a un año de terminar la Segunda Guerra Mundial, Parker y el trompetista Dizzy Gillespie se complementarían como “los Dioscuros del bebop” para desafiar el swing, las big bands y todo aquello que captara la atención comercial del momento, con la intención inconciente de construir un arte pero también un estilo de vida, dominado por la vida nocturna.

Su encanto en vida y recuerdo lo hicieron fascinante, la admiración e inspiración que desborda es fructífera para todos aquellos que se dedican a otras aristas artísticas, como Clint Eastwood que tomó su vida para llevar a cabo la película Bird (1988), protagonizada por Forest Whitaker, la cual retrata más a fondo la soledad del saxofonista, además de ser una ventana visual para enamorarse y encantarse con la obra de Parker, además de entender un poco del contexto de algunas piezas.