Un estudio de moda: la vestimenta de Hillary Clinton

// Por: Sara Araujo

Lun 7 noviembre, 2016

Estamos a un día de las votaciones en Estados Unidos, un evento aparentemente ajeno a nosotros, pero implícitamente relevante a nivel mundial. El futuro presidente de Estados Unidos llevará consigo importantes responsabilidades, por lo que el resultado final de las elecciones ha sido un tema de conversación recurrente los últimos meses. Trump o Clinton, las implicaciones de ambos resultados tienen a todos contemplando futuros inciertos, y en muchos casos, no tan agradables.

Respecto a este evento político, se han revelado estudios y análisis desde diversas perspectivas, que muestran posibles desenlaces: político, social, psicológico, económico. Pero no se había profundizado en algo que parece tan banal, y es tan influyente: la vestimenta.

Clinton

Foto: Web

La imagen de una persona siempre ha dicho más de lo que podemos expresar con palabras. Y si hablamos de una celebridad, un artista, o un político, el significado detrás de su clóset se vuelve más importante. En este contexto particular, para una mujer que busca la presidencia por primera vez en su país.

En un artículo de Vogue que analiza el ‘“efecto Clinton”, Liana Satenstein comenta sobre las observaciones previas en relación con la vestimenta de Hillary (caracterizada por ser casi siempre formal, y con detalles muy discretos). El conjunto de saco y pantalón siempre ha conllevado a un simbolismo muy específico, que representa a una persona seria, que trabaja en un horario fijo dentro de un cubículo (mejor conocido como “godín”).

Foto: Web

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Y  Satenstein tiene razón en su escrito; desde que era Primera Dama, Clinton ha recurrido a los conjuntos, tal vez menos sobrios, pero siempre formales. Y como es bien sabido, este tipo de atuendos se relacionan directamente con personas que se dedican devotamente a su trabajo,  esta vestimenta manifiesta la necesidad de ser tomado en serio. La transformación hacia la candidatura para la presidencia también implicó cambiar el estilo de vestimenta, también simbolizando el crecimiento en su carrera política. No está de más decir que el cambio a un pantalón apela a esa polémica igualdad de género que se ha buscado tanto en la actualidad.

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Lo más interesante detrás de este análisis, son las implicaciones psicológicas de este discurso no verbal. El Dr. Adam Galinsky, profesor en Columbia Business School, se especializado en temas de psicología e imagen, propone el concepto de “cognición en la vestimenta”, el cual se enfoca en los efectos de la ropa en quien la usa. En cuanto a las prendas de Hillary Clinton, Galinsky tuvo interesantes comentarios:

“El traje con pantalón le va bien. Ella se siente cómoda usándolos. Es un atuendo conservador, el cual respalda su reputación. (…) Creo que el conjunto pretende buscar un balance entre la vestimenta típica de una presidente o político masculino, y darle un toque femenino (con trajes adaptados a la figura femenina), sin embargo, no apela a su sexualidad, como podría serlo con una falda o un vestido”.

Galinsky hace hincapié en un fenómeno muy interesante; el uso de una prenda que busque equipararse a lo que usaría un candidato masculino, y eliminar por completo la feminidad, para evitar juicios de valor sobre el uso de la sexualidad a su favor. Cabe aclarar que estas sólo son teorías y análisis, a partir de lo fenómenos observables. Sin embargo, no son ideas del todo extravagantes.

La imagen de un político se ven influenciada por las acciones que toma, y la manera en la que el público percibe las mismas. Y si la manera de actuar de la candidata a la presidencia, la acompaña de una imagen que transmite mensajes ideales de liderazgo y confianza, lo que recibe el resto del público es un conjunto de símbolos positivos; éstos son esenciales para dar una percepción ideal de quién podría resultar ganador mañana.

Foto: Mark Lennihan

Foto: Mark Lennihan