From The Mag: The Shins, so now what?

// Por: Staff

Jue 4 mayo, 2017

Fotos: Nikki Fenix

//Por: Raúl Arce

GARDEN STATE (2004) ES UNA PELÍCULA PROTAGONIZADA Y DIRIGIDA POR ZACH BRAFF, EL ACTOR PÁLIDO Y DE CARA CHISTOSA AL QUE MUCHOS IDENTIFICAMOS POR SU TRABAJO COMO J.D. EN SCRUBS. EN SÍ, EL FILME TUVO UNA RELEVANCIA MODERADA PERO SE CONVIRTIÓ EN OBJETO DE CULTO PARA LOS AMANTES DE UN GÉNERO MAL LLAMADO INDIE, EN BUENA MEDIDA GRACIAS A UN MUY BIEN SELECCIONADO SOUNDTRACK.

En aquella banda sonora —elegida por el mismo Braff— se encontraba el tema ‘New Slang’, que aparecía en un momento crucial del filme en el que el personaje de Natalie Portman (Sam) le presenta el track a Zach Braff (Andrew) al tiempo que le advierte: «Esta canción va a cambiar tu vida.» Al final, la vida que realmente cambió fue la de James Mercer, líder y vocalista de la banda responsable de la pieza: The Shins.

A partir de esta aparición las cosas dieron un giro para la banda de Albuquerque, Nuevo México, pues empezó a ser parte de grandes festivales y a tener exitosas giras propias, incluso su creciente popularidad la llevó a tener una desafortunada participación en la popular sitcom Gilmore Girls.

Pero, ¿qué pasa cuando se acaba tu golpe de suerte y el hype a tu alrededor se desvanece? Simple, tienes que mostrar talento real y trabajar duro para sobrevivir. Eso fue precisamente lo que hizo Mercer, quien tras varios cambios en la alineación de su banda, un periodo sin hacer música con The Shins e incluso una exitosa colaboración con Danger Mouse (Broken Bells) ha sabido mantenerse a flote en lo que parece una vuelta más en el ciclo de la cultura popular en el que la música independiente hecha con guitarras —esa que al principio de los 2000 se sentía fresca y honesta— no vive su punto más alto.

De alguna manera hay músicos de esa generación que han sobrevivido al cambio de tendencias, a la mutación en la manera en que consumimos música y, por encima de todo, al surgimiento de una nueva camada de gente joven que a muchos nos está costando entender. James Mercer es uno de esos sobrevivientes. El líder de The Shins ha tenido que hacer frente a estos cambios de todas las maneras posibles y, más allá de abstraerse o refugiarse en la nostalgia, se atreve a lanzar un nuevo disco (Heartworms) en un momento histórico en el que parece que la música y las expresiones culturales pasan a segundo plano.

– Parece que con el paso del tiempo has tenido que ajustar muchas cosas, de hecho, la alineación de la banda ha cambiado bastante. ¿A qué se debe?

«Toda la gente con la que he trabajado tiene otros proyectos. Por ejemplo, cuando llegó Ri- chard Swift estuvo con nosotros durante todo el ciclo de Port Of Morrow pero después empezó a hacer cosas con The Black Keys, una banda más grande, mientras yo estaba metido con Broken Bells. Fue entonces que su trabajo como productor se volvió muy solicitado y simplemente ya no pudo continuar. Lo mismo pasó con Jessica Dobson, que tiene su propia banda (Deep Sea Diver) y le empezó a ir muy bien, supongo que esa era su prioridad. Ahora vivo en un mundo donde trabajo con gente talentosa, mucho más que yo y por eso están tan ocupa- dos. Jessica quería producir algo nuevo cuando encontramos a Casey (Foubert), quien había trabajado con Sufjan Stevens y ahora nos ayuda con el disco. Al final estoy en una comunidad de gente que es muy talentosa y ocupada.»

– Entrando un poco al tema del disco, leí que estuviste a cargo de la producción del último álbum, pero supongo que es muy diferente la dinámica de ir con alguien de gira a tener que adoptar el rol de productor…

«Creo que he sido muy afortunado porque he encontrado a gente muy buena para trabajar, y lo otro es que también me apoyo de mis amigos, siempre estoy preguntando “¿sabes de alguien que sea talentoso, que encaje bien con nosotros?” y de alguna extraña manera eso me ha funcionado. Me pasó con Patti King, que toca el violín y los teclados con nosotros. A ella me la recomendó Chris Funk, de The Decemberist, quien por cierto es muy buen amigo mío.»

– ¿Qué pasa una vez que ya se grabó todo? ¿Cómo sabes cuando el álbum está listo y no necesitas moverle nada más?

«Siempre me pasa que al final me quedo escuchando lo que hicimos una y otra vez, lo que me lleva a preguntarme, “¿cambiaré eso?, ¿le pongo otra cosa?”. La realidad es que agotas el proceso y llega un punto en el que debes alejarte un poco del proyecto.

«Algo que me ayuda mucho es que hay mucha gente trabajando conmigo y llega un punto en el que te das cuenta que estás enloqueciendo a todos. Ahí es cuando sabes que tienes que parar, algo que es duro porque no sólo me pasa con el disco nuevo sino con los viejos. Cuando escucho Oh, Inverted World (2001) sufro mucho, ya sea porque pienso “¿por qué grabamos de esa manera tan extraña?” o porque quiero mover cosas de un disco que salió hace más de 15 años.»

– Desde hace algunos años, la música ha tomado un papel muy relevante en las series de televisión y recuerdo haberte visto en Gilmore Girls, lo cual fue un poco raro…

«Sí, fue incómodo para nosotros también, y tienes razón, la música independiente empezó a sonar en la televisión gracias a shows como ese. ¿No sé si viste The O.C?, fue algo muy grande y de repente nuestros amigos salían ahí, pasó con Modest Mouse, The Walkmen y Death Cab (For Cutie). No sé, al final fue algo bueno para nosotros porque justo nos habían robado algunos masters del estudio y de repente nos dijeron que un show nos iba a pagar por salir unos minutos en televisión, así que todo funcionó muy bien.»

– Ahora que están con el lanzamiento de Heartworms, ¿qué tan importante son los formatos en los que una banda edita un disco?

«Bueno, parece que el vinilo ha regresado con mucha fuerza, sin embargo, sigue representando el uno o el dos por ciento de las ventas, o eso es lo que me dijeron las personas del sello. En realidad es un formato que a mí me gusta mucho y es lo que más escucho en casa, con mi familia. Aun así me doy cuenta de que el streaming y todo lo digital es una parte inevitable de nuestro futuro.

«Creo que eventualmente va a funcionar muy bien y dudo que pase pronto. Por ejemplo, si ahora vas a una tienda y compras un viejo vinilo de The Rolling Stones nadie va a ganar dinero con eso simplemente por el hecho de que es un álbum viejo, cuya venta no tendrá registro alguno para el artista.»

– Finalmente, quiero preguntarte acerca del panorama actual para la música y las artes bajo la nueva administración en Estados Unidos…

«Creo que el arte en general es un lugar en el que la consciencia humana hace tangibles los pensamientos, las esperanzas, los sueños y los temores. Todo esto se amplifica cuando lo comunicamos. Ahí es donde radica la importancia de dar salida a las expresiones.

«Para mí, es una idiotez pensar que el arte, incluyendo la música, no tiene una función real en el mundo. Si retrocedes un poco en el tiempo y revisas históricamente la cultura pop y su influencia en la política es posible encontrar conexiones directas a películas, canciones o pinturas que cambiaron la manera en la que el mundo piensa. Creo que el arte es increíblemente poderoso, quizás ahora más que nunca. Con esto no estoy diciendo que esa es la razón por la que yo hago las cosas, pero lo que sí te digo es que yo retaría a cualquiera a que diga que el arte y la cultura no son importantes, pues son la manera más poderosa de comunicar.»