#FromTheMag: Jesse Draxler y su retórica del horror #ArtBrut

// Por: Staff

Mie 4 octubre, 2017

Entrevista: Leonel Hernández

Traducción: Sara Araujo

Fotos: Cortesía Jesse Draxler

 

Dueño de un estilo único que incluye técnicas como la fotografía, la pintura, el diseño y el arte digital, Jesse Draxler es un artista que tiene púas y hiere, y sobre él vuelca una mirada feroz, escéptica y desencantada del cosmos. Casi irónicamente, su niñez la pasó en una comunidad apartada de tecnología alguna, en el Wisconsin rural, y hoy utiliza las plataformas digitales para expandir su retorcido universo, que combina remanentes formas humanas –deformadas por su humor negro– con paisajes de una pesadilla poética.

La obra de Draxler responde a esa necesidad oblicua del espíritu humano: despojar al cuerpo de toda espiritualidad, deshumanizarlo, para exponerlo como objeto. Su más reciente muestra, Terror Management™, se ciñe precisamente en esa mirada milimétrica a medio camino entre la vanguardia y la reinvención del collage visual (descomponiendo la cultura pop), y logra que esta geografía externa no sea sino la guía hacia el interior de una mente que se detiene en secuencias oníricas para provocar y sacudir al espectador sin ningún tipo de cortesías.

– ¿Cómo definirías tu técnica? ¿Fotografía, pintura, collage o todas al mismo tiempo?

Se conoce como un mix de medios, supongo, pero realmente procuro no definir nada. Sólo es.

 

– ¿Existe algún tipo de narrativa en tus obras?

Todo puede ser considerado narrativo, pero tratándose de mi trabajo diría que no lo es en el sentido estricto de la palabra. La manera en la que veo todo es abstracto; figurativo o no, todo es abstracto. Creo que el arte opera en un nivel diverso al de las técnicas de comunicación cotidianas, como la narrativa, creo que ese es el punto de todo esto.

 

– ¿Podrías describir tu proceso creativo y de trabajo usualmente, desde que inicias una obra hasta que la terminas?

Cambia constantemente. “Usual” es una palabra problemática cuando hablamos de mi trabajo. Podrá sonar un poco trillado, pero cada cosa que hago es parte de un proceso creativo, como una langosta, consumiendo y estimulando todo tipo de medio en cualquier lugar, hasta que no queda nada más. Después vomito todo en mi estudio y el resultado a veces arroja algo que vale la pena enseñar.
– Veo que juegas mucho con caras y la anatomía humana. ¿Qué parte de esta temática consideras atractiva?

Estoy instintivamente atraído por caras/retratos/trabajo figurativo, pero no sé por qué. De las cosas que encuentro más gratificantes está el arruinar una cara o cortar un cuerpo. Intento no pensar mucho en ello, pero probablemente tiene que ver con una profunda curiosidad por la naturaleza y la condición humana… o tal vez soy un asesino serial reprimido; de hecho, uno de mis apodos cuando crecí era Dexter.

– Como fotógrafo, estoy fascinado con tu trabajo y personalmente creo que tiene algún tipo de connotación subyacente de horror, oscuridad y algo grotesco. Me recuerda al trabajo de Joel-Peter Witkin, incluso de Kurt Schwitters. Tal vez me equivoco, pero de ser así, ¿qué artistas han fungido como influencia en tu trabajo, en un modo más visual, por así decirlo?

Para ser sincero, no había escuchado nunca de los fotógrafos que mencionas. En realidad no busco inspiración en otros artistas, cuando menos no en el aspecto visual, me interesa más conocer sus ideas, cómo piensan. En cuanto a medios, me inspiro en películas, cómics, portadas de discos. Fuera de eso, también saco mi inspiración de canteras de piedra y jardines salvajes, patrones orgánicos a nivel macro y micro, exploración del espacio, ciencia, existencialismo y la literatura zen… cosas así.

En definitiva existe una connotación de horror, como dices, oscura y grotesca; esas cosas tienen una fuerte influencia en la percepción de la existencia, junto con la agresión y la ira, la belleza y la sumisión. Como decía, la condición humana.

 

– ¿Te gusta escuchar música cuando trabajas? De ser así, ¿qué tipo de música escuchas?

De verdad me encantaría poder contestar esa pregunta, pero escucho tantas cosas diferentes que no sabría por dónde empezar. Constantemente busco nuevas propuestas, así que la lista es infinita. He de decir que mis músicos/grupos preferidos para trabajar son The Black Queen, Chelsea Wolfe, Shifted y VOWWS.

 

– ¿De dónde vino la idea para “​Terror Management™ y en qué te inspiraste?

El nombre lo tomé de un libro llamado The Worm At The Core que es medianamente bueno, se trata de un análisis científico sobre cómo lidiamos con el hecho de ser mortales y, básicamente, cómo esa autorrealización afecta nuestra vida, tanto interna como social. Como dije anteriormente, es medianamente bueno, no concuerdo con muchas cosas que plantea pero he de admitir que la palabrería [sic] es excelente, como “terror management”. De entrada, me pareció una muy buena combinación de palabras; de hecho, me dejó pensando en una agencia que se especializa en gestión del horror, como en un sentido futurista distópico, o más simple aún, como dicha agencia lo llama: “terror”, aunque para fines prácticos, por políticas de la empresa, se llama “Manejo del Terror”. Claramente, esto no es lo que los autores querían decir en su libro, y creo que al titular mi exhibición Terror Management™ las personas lo tomarán como referencia a mi práctica como artista, como una manera de lidiar con la existencia del terror. Eso también funciona.

 

– En la actualidad hay muchos ilustradores, fotógrafos y artistas de diversas disciplinas que se apoyan en la tecnología, con software y gadgets específicos. ¿También aceptas ayuda de alguna modalidad tecnológica para tu proceso o prefieres mantenerlo orgánico?

En su mayoría, orgánico, pero también he trabajado con herramientas digitales. Usualmente es una combinación de ambas. Tengo una tablet con la que ocasionalmente hago juegos de imaginería y los imprimo, corto, etc., aunque por lo general es al revés, hago la mayor parte en físico y luego lo escaneo para hacer arreglos y ediciones mínimas, todo depende del proyecto. Tengo muchas maneras de trabajar, y en la mayoría de las veces que el trabajo es 100% análogo la gente piensa que es digital, y cuando es digital piensa que es análogo. Muchas personas creen que mis collages editoriales son digitales, pero en realidad son fotografías impresas que corté a mano con un exacto. Todo esto habla de cómo utilizo diferentes medios. Procuro cubrir mis huellas, crear imágenes que no permitan saber con precisión si son digitales o no, porque ultimadamente el medio no es consecuente de lo que espero lograr.

– ¿Qué tan importantes son las redes sociales para ti y cómo las implementas en tu trabajo?

Las redes sociales me han ayudado bastante, con el paso del tiempo. Podría decirse que sin ellas no estaría donde estoy ahora, profesionalmente hablando. Como artista de cualquier índole es imperativo difundir tu trabajo para ser exitoso y poder vivir de ello. Al provenir de una zona rural como el oeste-centro de América, me encontré en desventaja desde el inicio, estaba fuera de todo lo culturalmente significativo a escala global, así que desde chico usé Internet para hacer conexiones y darme a conocer. Estuve a cargo de una página web de reseñas musicales cuando tenía 15 años, justo afuera del comedor de mi padre, así podía recibir discos gratis por correo e interactuar con mis músicos favoritos de alguna manera. Por un tiempo también logré contactar a otros artistas que apreciaba, colaboraba con ellos y al mismo tiempo me promocionaba. Actualmente uso Instagram como un portafolio que voy actualizando; suelo invitar a la mayoría de mis clientes a revisar mi cuenta para que vean lo que puedo lograr.

 

– Para ti, ¿qué significa ser artista en la actualidad?

Tener una perspectiva diferente de las cosas y ser capaz de transformar ese punto de vista en algo que puedas compartir (aunque no es necesario) con la audiencia.

 

– ¿Cuál es tu punto de vista sobre el arte contemporáneo? ¿Crees que vivimos una “época de oro” o más bien una “era renacentista”?

Para responder esto tendría que poseer un conocimiento mucho más amplio de la historia del arte, y en realidad no lo tengo. Supongo que hay, y siempre habrán, cosas buenas, siempre y cuando estés dispuesto a buscarlas.