He Moves In Mysterious Ways El 360 de U2

// Por: Staff

Lun 16 mayo, 2011

 

El sábado pasado fui a ver a U2 al Estadio Azteca. Justo como decenas de miles de mexicanos, incluido el Presidente de México, fans acérrimos de la banda, hijos de esos fans, fans, no tan fans y cero fans que solo fueron “por ver el show…”
Un par de días antes en mi programa de radio (#Backstage40 en Los 40 Principales) y en mi nueva columna en el Periódico Nuevo Mexicano (@PeriodicoNMX), comentaba que desde mi punto de vista, la música en “el mundo U2” es ya la última de sus prioridades.

Por supuesto que en estos temas nadie tiene la verdad absoluta y no todos son negros y blancos sino una infinidad de grises e interpretaciones personales ante la filosofía de una banda que hoy es tan polémica como los temas religiosos y políticos que se puedan tener en cualquier conversación de café. Los buenos deseos de Bono no pueden tacharse de algo negativo pero sus intenciones finales quizás. Los shows son tremendamente efectivos pero lo plástico del mensaje parece ser tan claro como la gigantesca pantalla circular (360) de leds.
Un buen concierto no son solamente los derroches espectaculares de producción como el que yo presencié el sábado al igual que varios de los que leen esta editorial en esa o cualquiera de las otras dos fechas de U2 en México. “Un buen concierto lo hace la gente” me decía alguien vía Twitter también y aunque coincido en parte, creo que a veces nos entregamos tanto al credo de un proyecto que las luces nos acaban cegando de más.

Insisto en que DESDE MI PARECER, la música de U2 dejó de crecer y de sentirse real desde hace ya mucho tiempo. Su etapa de experimentación cambió para hacer canciones de estadio años atrás y sus monstruosas giras (digo a la buena lo de “monstruosas”) solo los colocan cada año en Forbes después de recaudar millones de dólares en cada concierto y en cada campaña que hacen dependiendo la gira, con marcas como Apple, Blackberry y ahora Nextel.
El discurso anti pobreza, el político, el de sustentabilidad y hasta el apoyo a los enfermos de VIH se diluye en medio de tanta parafernalia por show. Desmond Tutu versión Disney (No Mandela) en las pantallas, toneladas de equipo por concierto que alimentarían de luz varias colonias de la mayoría de los países que visitan (sin contar lo que contaminan) y el precio desmedido de los boletos, me dan mucho que pensar.

El adoctrinamiento para ser mejores seres humanos no me parece propio de un concierto y los momentos “emotivos” como la chica leyendo una carta antes de ‘Beautiful Day’, los “sueños” de Bono en D.F. y su manera tan absurda de presentar a la banda comparando a cada integrante con algún personaje o cliché mexicano, no solo se vieron de formula preparada en cada país para “tropicalizar” el concierto, sino que quizás fueron los momentos más tristes que le he visto a un músico en el escenario.

Por otro lado reconozco que el sábado pasado tuve decenas de momentos increíbles, que coree muchas canciones y que no me interesó escapar de algunos clichés que aunque sabía preparados, me hicieron sentir mucho más de lo que veía con tremenda dosis de droga visual.
Coincido con Bono en que México es más que lo que parecemos hacia fuera hoy en día y que la inseguridad no nos determina como país, tal y como lo dijo el sábado. Celebro también en apoyar al proyecto RED con una zona especial en sus shows y en las buenas intenciones generales de lo que dice. Pero sin duda coincido más con Larry Mullen, Adam Clayton, The Edge y el mismo Bono que solían escribir canciones como ‘Mysterious Ways’, ‘One’, ‘So Cruel’, With Or Without You’, ‘Numb’, ‘Mofo’, ‘Desire’ y MUCHAS más que me recuerdan que U2 es una de las mejores bandas que han existido en este planeta; no por lo que son ahora sino por la aportación musical que una vez nos regalaron y que nunca nadie nos va a quitar… ni siquiera ellos mismos.