Los desafíos de India (Parte 2) #WARPGeopolítica

// Por: Staff

Vie 17 junio, 2016

Por: Ulises Kentros (@UlisesKentros)

En la semana pasada, México recibió la visita de Narendra Modi, el primer ministro de India, cosa que nos trajo la ocasión para abordar los desafíos de seguridad del estado moderno de India. La edición pasada trató los desafíos externos, y esta semana buscará presentar algunos de los desafíos de seguridad interna más importantes de India. Para evitar tocar muchos temas de manera superficial, me enfocaré en dos en particular: el terrorismo islámico y las guerrillas maoístas.

El primer elemento es, muy a grandes rasgos, un espejo del desafío externo de la rivalidad con Pakistán. India tiene una sustancial minoría musulmana, cuya relación con la mayoría hindú ha tenido repetidos episodios de tensión. Considerando que es alrededor de 15% de la población del país, se puede generalizar en decir que la relación entre ambos grupos es buena (de otro modo no podrían cohabitar en un solo país). Sin embargo, desde el intercambio poblacional de la década de 1940, hasta los disturbios de Gujarat en 2002, las tensiones sociales y coyunturas políticas han sido disputadas sobre líneas religiosas, con resultados ejercidos en ellas.

india

Sumado a eso, Cachemira, zona en disputa, ha sido escenario y fuente de grupos extremistas dirigidos contra India. Borrando la línea entre una amenaza doméstica y una internacional es el apoyo, tácito o directo, por parte de Pakistán a grupos terroristas operando en India. Un reporte del think-tank Center for Strategic and International Studies (CSIS) indica que, en particular, el grupo Lashkar-e-Toiba, grupo insurgente de Cachemira, ha sido el que se ha beneficiado de amplia presencia en Pakistán, aunque centrando sus actividades en India. Su relación con los aparatos de inteligencia de ese país es turbia, aunque el resto del estado pakistaní los considera un grupo terrorista. Este fue el grupo que cometió el infame atentado de Mumbai de 2008, en el que un grupo de comandos armados dejaron a 175 muertos. En su reporte, CSIS los considera la amenaza más grande para la estabilidad del sur de Asia.

No obstante, ese conflicto se ha mantenido aislado del resto de los conflictos trans-nacionales contra grupos terroristas. A pesar de las declaradas intenciones de Daesh/ISIS y de Al Qaeda de abrir nuevos frentes en el subcontinente indio, su éxito ha sido nulo, y no representan una amenaza real en este momento. La respuesta del estado indio ha sido eficaz al respecto de ellos. Sumado a eso, la intensidad de la insurgencia en Cachemira siempre ha sido “baja”, y en 2015 registró un descenso de muertos vinculados al conflicto: de 193 en 2014 a 174 en 2015.

indiragandhi

Indira Gandhi

La otra amenaza es una de los conflictos de insurgencia más viejos. Sus orígenes son difusos y sus raíces se pueden encontrar en el Partido Comunista de India. Naxales o naxalitas, este grupo es maoísta y opera de manera constante desde la década de 1960. En una pieza de 1972 para Foreign Affairs, la legendaria Indira Gandhi ya consideraba a los naxalitas como una amenaza. Es un grupo enorme: se ha estimado que en 2013 tuvieron más de 8000 tropas activas, controlando o teniendo presencia en 173 distritos de India, de un total de 640 (!). Su aspiración es “liberar” a toda India, por una guerra prolongada. Aunque, semejante a la insurgencia en Cachemira, el suyo ha sido un conflicto de baja intensidad, en la administración del anterior primer ministro, Manmohan Singh, ellos fueron nombrados la mayor amenaza para la seguridad de India. Las regiones en las que el grupo opera registran altos niveles de marginación social; Chhattisgarh, Jarkhand, Bengala occidental y Orissa son los estados más afectados.

Hay muchas otras cuestiones que entran en el dominio de la seguridad de India. La integridad territorial amenazada por secesionistas en Penjab, junto a la frontera con Pakistán, la disputa territorial con China por Assam, y, claro, Cachemira. En cada uno de estos casos, como en los dos desarrollados en esta pieza, parte de la respuesta de India ha sido desplegar su masivo aparato militar. La rebelión naxalita no ha sido una excepción.

A pesar de todo, el 2015, de acuerdo al South Asia Terrorism Portal (SATP), fue el año más pacífico en India en bastante tiempo. Conforme las aspiraciones globales del país-continente continúen su despliegue, la importancia de su agenda de seguridad se afirmará tanto para los observadores del país, como para sus socios mundiales.