Music Non Stop?

// Por: Staff

Lun 2 agosto, 2010

La tragedia del Love Parade.

Decidí esperar varios días para escribir este texto referente a una de las tragedias más lamentables en la historia de la música en general. Como seguro ya saben, el sábado 24 de julio en la ciudad alemana de Duisburgo, un terrible accidente ocurrió en el marco del famoso y clásico festival Love Parade en una de sus tantas franquicias que han recorrido el mundo entero.

Un ícono de la música electrónica, un estandarte de la filosofía P.L.U.R. (Peace, Love, Unity and Respect), uno de los mayores logros de los alemanes en el marco de la reunificación como pueblo en 1989 (año en que nació Love Parade meses antes de la caída del muro de Berlín) y para mí, el primer evento internacional que me tocó cubrir en mi aún corta historia como periodista musical en el año 2002, una de las últimas ediciones memorables del proyecto en todo su esplendor en el medio de la capital alemana antes de que el gobierno de la ciudad lo prohibiera por las toneladas de basura que se generaba y que le costaban millones de Euros a la ciudad recoger.

Y si bien el creador Matthias Roeingh, también conocido como “Dr. Motte” tenía claro en un inicio que el festival debería reunir a gente de todo el planeta con el único fin de celebrar el amor y pasarla bien en una reunión anual que rayaba en el millón de personas en aquellos días de mi primer –y hasta ahora única– visita a Berlín, el proyecto Love Parade se desvirtúo por intereses monetarios que nada tenían que ver con la idea original. Leeds (UK), San Francisco (USA), Acapulco, D.F. (México), Caracas (Venezuela) y varias ciudades alemanas recibieron ediciones más o menos exitosas (entre sí) del Love Parade con decenas de marcas involucradas y no siempre con las más “amorosas” intenciones.

No se sabe a ciencia cierta si eso fue justamente lo que falló la pasada tarde del 24 de julio donde 21 personas murieron y más de 500 resultaron gravemente heridas debido a una estampida dentro de un túnel en el centro de la ciudad de Diusburgo, pero es un hecho que la organización tiene todo que ver en un evento diseñado para poco más de 800 mil personas y que acabó recibiendo a casi un millón y medio. Cuando haces un evento gratuito con un nombre tan reconocido y con una logística tan complicada con camiones en medio de un desfile, escenarios gigantescos y las complicaciones propias de una ciudad, TIENES que estar preparado. No puede haber pretextos ni “descuidos” o fallas de cálculo en la realización. Hay miles de vidas en juego y eso SIEMPRE debe ser la premisa número UNO en la mente de un organizador.

Yo desde aquí solo puedo decir que LAMENTO PROFUNDAMENTE lo que pasó y lo lamento aún más porque ocurrió en el marco de un evento musical. Sería una estupidez satanizar los festivales y eventos masivos musicales por estos lamentables acontecimientos pero también sería igual de estúpido negar lo que ocurrió y no entenderlo como un buen ejemplo y aprendizaje de algo que nunca deberá volver a ocurrir bajo ninguna circunstancia.

Se acabó para SIEMPRE el Love Parade según sus últimos organizadores… pero yo no me quiero acordar así de él. Prefiero visitar en mi memoria aquella tarde a mediados de julio de 2002 en Berlín frente a la famosa Columna de la Victoria. El clima era inmejorable, el ambiente algo que nunca había vivido, la música de Miss Kittin reventaba con todo y aún parecía ser en aquel entonces, una mera fiesta que celebraba el amor sin pretensiones de más.

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