Música Chilena. Crianza e Independencia Musical

// Por: Staff

Mie 7 Diciembre, 2011

 

La escena chilena sin duda es una de las más interesantes de América Latina en el último tiempo. Internet por medio de sus redes sociales ha logrado catapultar a diversas agrupaciones, permitiendo que estas puedan salir a mostrar su trabajo a otros países, y curiosamente, países no vecinos como es el caso de México y España. El fenómeno del rock/pop (abarcado en la editorial anterior de Fabiola Gutiérrez) ha posicionado el nombre de nuestro país en festivales internacionales, dejando de lado, pero no menos importante, la canción popular que caracteriza a nuestro país por la historia que representamos.

Sin embargo, a nivel chileno la situación es curiosa. No tenemos oficinas de sellos transnacionales que permitan el renacimiento de una industria como en la década de los 90, en donde bandas como Los Tetas, Tiro de Gracia, Santos Dumont, Lucybell, Cristianes, Solar, Mal Corazón, por nombrar algunos, encontraron apoyo, empujando y logrando un “futuro esplendor” para nuestra música. Todo esto apoyado por medios como revistas y televisión en donde el adn de sus editoriales era la música chilena (consorcio radial y televisivo Rock&Pop, VíaX, locales, conciertos sólo de bandas chilenas, étc), que en definitiva obedecían a una nueva generación de entes y claramente con un auge democrático. Todo esto por cierto, acompañado de arcas extranjeras, que impulsan todo este proceso, y que al eliminarse, si o si provocaron un estancamiento medial.

La ausencia de apoyo de medios tradicionales no sabemos si afecta la falta de locales para tocar hoy, ni menos si su merma de apoyo hace que existan numerosas bandas y sus diferentes estilos se expresen, pero claramente hay algo que no representa fidedignamente la escena. Los dos festivales que existen hoy en la palestra internacional “Made In Chile”, independiente de ser licencias extranjeras que convocan a más de sesenta mil personas por jornada, tampoco es radiografía del consumo local de música que hay, y menos la cobertura de medios tradicionales a la música chilena. Hay una ausencia notoria de la gran ayuda que significan los medios tradicionales chilenos, aún cuando la radio deban por ley comunicar ésta, sabiendo que son la “guinda” de la torta para todo músico y su masificación esperada.

Pareciera que lo que falta es una profesionalización de la producción tradicional, y entiéndase la poca cabida de bandas en medios radiales y editoriales, por decirlo en buen chileno: siempre están las mismas bandas. Al no haber una retroalimentación de todos esos factores, pareciera que por muy perfecta que puedan ser algunas bandas y sus respectivas producciones, fechas en vivo, audiencias fieles, y pocos locales, hay algo que no permite una “política de chorreo” al resto de la escena. Sólo destacan cuando un medio extranjero les observa y las ficha.

Hoy, las redes sociales y la independencia de la escena han ocupado el sitial importante que significa la industria musical, y eso no es malo, sin embargo, merma la posibilidad de que exista un desarrollo constante de comunicación de lo que se realiza en cuanto a su masificación. Músicos y creación existen, discos e internet y audiencia también, pero no al nivel de lograr una sustentabilidad de la escena.
Hoy a diferencia de los “hágalo usted mismo” en otros países, la escena local no aumenta ni se potencia, sólo se mantiene, pero aumentan los nuevos nichos de independencia en medios, instancia que es perfecta, pero que no logra el apoyo de los ya existentes tradicionales, y menos del gran tesoro que es la radiofonía chilena.

Los sellos independientes han hecho su trabajo, destacando unos sobre otros, haciendo y siendo el apoyo fundamental de todo lo que existe. Promoción, radio, prensa escrita, especialistas en crítica musical en medios formales, registros, y sobretodo el apoyo de lo que significa una radio y prensa donde todos estén, haría una escena más democrática.
Si existiese esa retroalimentación y apoyo de radios y prensa formal, podríamos disfrutar de nuevas bandas todos los días, escuchar y verlas. Y si lo hacemos, es por el incansable trabajo de las mismas bandas, pero si fuera de una manera conjunta, se podría potenciar más, pudiendo lograr el punto óptimo a la hora de hablar de industria.

Quizás estamos pendientes que desde “afuera” pongan ojos en la música chilena, y nos “lleven” a nuestros músicos a otras audiencias, pero claramente, sería mucho mejor, si la atención de medios radiales, editoriales y tradicionales comenzará por casa. En todo caso, si los resultados desde la Independencia a largo plazo se vuelven más rentables, puede que en este momento sea la mejor fórmula para todos.