One of These Days

// Por: Staff

Jue 1 septiembre, 2011

“One of these days, I’m going to cut you into little pieces!”

Álbumes conceptuales. Qué digo, conceptuales, eso ya es mucho pedir: Álbumes. ¿Todavía existen? La industria nos quiere hacer pensar que sí. ¿Qué tenemos hoy en día cuando compramos un álbum? ¿Las últimas canciones que hizo un artista o una banda? ¿Así nada más? Me gustaría que más artistas retomaran el concepto de un “álbum” y lo revolucionaran de alguna manera en que los que intentamos saborear su trabajo, podamos captar mejor sus expresiones artísticas y no solamente con “sencillos” y “flashazos” de talento aislados. No tengo nada en contra de oír buenas canciones una por una, hoy en día es de lo mejor poder oír una canción (y solo esa) de manera casi inmediata con los medios necesarios, para muchas canciones y artistas esto es más que suficiente, pero ¿saben qué? de igual manera pienso que es todo lo que merecen. Hay artistas que no sé para qué se esfuerzan en lanzar el viejo formato del álbum completo, si lo que de verdad vale la pena son dos o tres canciones, y lo demás se siente como relleno.
Si merecieran que comprara el álbum completo, bajaría/compraría el álbum completo. ¿No? Pensemos en Dark Side Of The Moon de Pink Floyd (y prácticamente toda su discografía): no tiene sentido presentarle a un amigo canciones de este álbum por separado, es como hacerlo ver solo un pedazo de una película muy buena. Pero al mismo tiempo, se vale, porque al final del día el legado de la música de un artista se convierte en parte de la cultura, y ese legado no es nada si no significa algo para las personas que lo escuchan. Entonces llegamos a un punto medio: el artista y su álbum conceptual son un formato viejo y gastado, que muchos aman (me incluyo, prefiero oír “Animals” completo a solo una canción)… pero eso no significa que en mi shuffle esté mal que salga “Wish You Were Here” sin que inmediatamente después continúe “Shine On You Crazy Diamond”. El artista dice “Escúchalo así, porque así lo pensé.”, pero el consumidor es el que pone la pauta hoy en día cuando dice “Me gustó aún más, cuando lo escuche de esta otra forma”.
La línea entre “¡me gusta esa canción!” y “¡me gusta esa canción del disco tal!” adelgaza con la inmediatez y ubicuidad de la digitalización. Por eso yo apostaría por algún formato en el que lo viejo y lo nuevo pudieran coexistir y ninguno tuviera que morir. iTunes es tecnología vieja (y Ping un chiste de “red social de música”). El podcast es un medio en desuso. “La nube” existe desde que nos podemos conectar a internet y los jóvenes no hablamos de “esto nuevo del iCloud” como si fuera algo del futuro, porque con servicios como Grooveshark, Spotify, SoundCloud y Pandora es una realidad desde hace años. Tal vez un álbum conceptual de más de una hora de duración ya no tiene cabida en un mundo que presenta las cosas para intervalos de atención tan cortos.
Y el discurso no termina si lo dividimos en géneros: el Pop está hecho de sencillos aislados, el Rock muchas veces de álbumes como ideas completas de una generación, algunas variantes del Metal de historias fantásticas, la música Electrónica podemos decir que se cuece un poco aparte en todo este dilema; en fin, mi conclusión es que la manera en que se nos presenta la música (con videos “dignos” de premiar, o con interacciones divertidas como OK Go) al final es mucho menos importante que lo que significa para nosotros, los que la disfrutamos, simplemente porque la escuchamos, la vivimos y la vemos trascender en todos los medios posibles.