SoundTrack

// Por: Staff

Mie 21 Julio, 2010

 

No ha pasado mucho tiempo (¿o sí?) de que los soundtracks se convirtieron en parte fundamental no sólo de las películas sino de la entrada (en muchos casos) al mainstream de grupos de rock sobre todo.

Cómo olvidar el gran momento vivido por allá de mediados de los noventa cuando películas como Natural Born Killers, Trainspotting, Pulp Fiction, Empire Records, etcétera, llegaron a las salas de cine, reventando sus bocinas con grandes canciones de Patti Smith, NIN, Iggy Pop, Elastica, L7, entre otros, que nos hicieron querer no sólo ver los filmes varias veces, sino además, querer el soundtrack al precio que fuera… eran momentos en que el CD aun tenía que ser importado y el precio por razones de importación llegaban hasta los 100 pesos sino es que más.

Hoy día hemos encontrado algunas cintas que de igual forma han buscado bandas para realizar las bandas sonoras aunque, sinceramente no todas con buenos resultados no tanto para las películas, pero sí para las bandas según mi punto de vista.

El ejemplo más reciente es Twilight, la saga de vampiros y hombres lobo fresas, que han generado una importante franquicia multimillonaria, en donde hemos podido escuchar a diversas bandas colaborando con música hecha para los tres filmes exclusivamente.

Death Cab For Cutie participó en New Moon con ‘Meet me On Equinox’ una de las canciones menos agraciadas que le haya escuchado a la banda.
Por otra parte y también de reciente producción, tenemos (500) Days With Summer, que al contrario de Twilight, siguió en la misma tendencia de tener canciones ya consagradas y algunas nuevas propuestas, que terminó por generar un gran soundtrack digno de comprarse.

Lo que ahora pasa en la escena es que las bandas necesitan vender su trabajo, aunque sea por encargo y no está para nada mal, aunque en ocasiones deberían escogerse los proyectos para no perder el hilo del trabajo que has desarrollado a lo largo del tiempo.

Claro está (y como me comentaban en twitter y facebook) también debería darse el crédito a los Supervisores Musicales, a quienes se les delega el trabajo de bookear y lograr que las canciones y bandas estén en las películas; en México tenemos grandes Supervisores como Lynn Fainchtein y Herminio Gutíerrez, quienes han generado buenos trabajos en filmes como Amores Perros, Nicotina, Todo El Poder, 21 Gramos, entre muchos otros filmes.

Al final, estamos viendo que afortunadamente regresan los buenos soundtracks y es que gracias a estos, las películas nos transportan a lugares únicos e irrepetibles, yo sigo siendo fan de ‘Talk Show Host’ de Radiohead y de la escena en la que aparece en Romeo + Juliet.