The Covers Record

// Por: Staff

Lun 4 octubre, 2010

 

Viaje en carretera. La música sonando. El viento en el rostro y la mente en otro lado. De repente, sin percibirlo de inmediato, reconozco la letra de la canción que suena en la radio pero no es la misma del todo, suenan similar pero la que canta es una chica. Reconozco a la banda pero sé que esa canción la he escuchado con otros matices. Me anticipo a la siguiente estrofa y confirmo que sé de cuál se trata: es ‘I Wanna Be Adore’, contenida en el “Silvertone” de The Stone Roses, de 1989. La versión que escucho ahora es de The Raveonettes, realizada para conmemorar un aniversario más de conocida marca de botas.

Muchos músicos, ya sea en reconocimiento al artífice original, al gusto por determinado corte o a la placa de la cual forma parte, realizan versiones propias de canciones creadas por alguien más, los llamados ‘covers’. En esta recreación se encargan de inyectar su estilo, de darle un giro a la pieza o inyectarle ciertos acordes que la diferencien de la original y, aunque no haya surgido de su mente, se convierta así en una obra de su propio ingenio. No obstante, el resultado no siempre es maravilloso o mínimamente respetable, lo que conlleva a una adaptación amorfa y menor.

Si bien no se tiene comprobado el hecho, es casi seguro que toda banda o solista ha realizado covers en algún momento de su carrera, o a lo largo de ésta. Cómo no recordar ‘Tutti Frutti’, en la voz de Elvis, cuando la original pertenece al emblemático Little Richard, o ‘Carol’, escrita e interpretada por Chuck Berry, en 1958, y retomada años más tarde por las dos bandas más importantes que ha dado el Reino Unido: The Beatles y The Rolling Stones, los primeros en una presentación en vivo para la BBC en 1963 y su satánica majestad como parte de su homónimo álbum debut, tan sólo un año después.

Pero también existen álbumes completos en los que se compilan canciones diversas presentadas desde la óptica del artista que las recrea. En este sentido destaca el séptimo trabajo discográfico de David Bowie, “Pin Ups” (1973), que cierra la etapa creativa de Ziggy Stardust and The Spiders From Mars. Con canciones como ‘I Wish You Would’, de The Yardbirds; ‘See Emily Play’, de Pink Floyd; ‘I Can’t Explain’, de The Who, y ‘Where Have All The Good Times Gone’, de The Kinks, Bowie presenta la visión desde la cual observaba sus canciones favoritas lanzadas por RCA Records en aquel año, convirtiéndose a la postre en una joya del artista y de la década que la vio nacer.

Así podríamos continuar y la lista sería interminable. Nirvana, The Smiths, Daft Punk, Metallica, Johnny Cash, Marilyn Manson, Radiohead… creadores de todas las épocas han recurrido al cover y los resultados, pese al talento del que pudiesen presumir con creaciones propias, no siempre son los mejores, lo que nos lleva a pensar en la dificultad que representa hacer un cover. Porque así como puede mejorarse una primera versión (me viene a la mente las discusiones sobre si ‘Seven Nation Army’, del Elephant (2003) de The White Stripes había sido sobrepasada por la interpretación que de ella hiciera Audioslave en una presentación en vivo), también puede desvirtuarse por completo.

Más allá de buenas o malas segundas versiones, lo rescatable del hecho es el respeto implícito que con cada recreación demuestra el músico que toma la pieza hacia aquel que la creó; en ocasiones dador de inspiración en los inicios de una carrera musical. Demuestra también la valentía y arriesgue de un artista al intentar alcanzar o sobrepasar la calidad de la pieza en cuestión y nos ayuda, ya hablando de los seguidores de la música, a conocer a otras bandas, a conocer la historia de la música… la difusión de la música por la música misma. Bienvenidas sean las visiones diversas, retroalimentación necesaria en pos de la calidad.

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