#WARPPresenta: Entrevista con The Cribs sobre su odio a los rockstar

// Por: Oscar Adame

Mie 13 septiembre, 2017

Cuando The Cribs entró a la escena post-punk revival inglesa, lo hizo por la puerta grande. Dos discos aclamados por la crítica lanzados a pocos meses de separación con un estilo que combina estructuras pop tradicionales con los elementos transgresivos del noise.

Su propuesta se unió a la de contemporáneos como Franz Ferdinand y Bloc Party en una ola dominada por guitarras y una estética juvenil. La agrupación de los hermanos Jarman se mantuvo en el mainstream pese a su persecución por la experimentación disonante en sus siguientes lanzamientos.

Tras la entrada y salida de Johnny Marr (ex-The Smiths) de su alineación y después  de 7 discos de estudio, lograron su propósito con un disco que ha sido igual de aclamado que aquellos de sus inicios 24/7 Rockstar Shit.

Es por ello que nos sentamos a hablar con Gary Jarman sobre su odio al rockstarismo, la importancia de las melodías pop dentro de canciones con propósitos disonantes, su experiencia tocando con Franz Ferdinand y de la separación de Johnny Marr.

Su nuevo disco se llama 24/7 Rockstar Shit, me hace sentir que ustedes como banda se sienten de esa manera. ¿Qué significa?

No nos sentimos de esa manera, todo lo contrario. Es más bien un comentario respecto a la gente que en muchos casos nos encontramos en la industria y que nos molesta, gente difícil.

Es una burla hacía los ‘íconos’ que son groseros y nos conflictúan, la gente que no puede con las dificultades de ser indulgente. Es un título irónico

¿Ser irónico es algo importante para The Cribs?

No realmente, no es una regla. Creo que usualmente podemos ser divertidos en la banda; pero el título es más bien un comentario respecto al por qué estamos en desacuerdo con las personas que se elevan por estar dentro de la industria.

El disco suena muy sincero y toca temas mucho más importantes que esto. Lo vuelvo a pensar, no es irónico, irónico significaría que no nos importa el tema y no es el caso; sólo creímos que era una buena forma de expresar ese sentimiento.

Nuestra disquera nos dijo que era un buen título porque como banda nunca tuvimos atención por parte de los medios, la gente no nos contempló por ser rockstars. Es sarcástico más bien, no queremos ser así y es nuestra forma de demostrarlo.

¿Has estado en demasiadas situaciones en las que gente con esta actitud que quieres evitar ha hecho cosas estúpidas?

Sí, absolutamente. Estar dentro de una banda te da pie a vivir un montón de experiencias intensas; al inicio las cosas fueron muy salvajes pero nos mantuvimos honestos.

Cuando obtuvimos nuestro contrato en el 2002 empezamos a tocar giras alrededor de toda Inglaterra, estuvimos rodeados de agrupaciones más grandes con esas actitudes y como somos de un pueblo muy pequeño, no pudimos evitar no sentirnos fuera de lugar.

Nos dimos cuenta de que no queríamos involucrarnos en esas cosas. Empezamos nuestra banda de punk porque queríamos expresarnos por medio de la música, no como otras bandas dentro de UK que buscan pertenecer a la cultura de las celebridades.

Sí, dijiste que empezaste a hacer música influido en el punk, como muchas bandas de inicios de la década pasada. Pero sus influencias son pertenecientes al punk más intelectual, complejo y rico en texturas; han dicho que Pavement y Wire son sus principales maestros.
¿Crees que esto ha influido en que The Cribs sea considerada como una banda un tanto más intelectual y su visión sobre la industria sea distinta?

Creo que la mayoría del punk rock era muy banal y sencillo. Eso me empezó a gustar en la secundaria, pero me aburrió demasiado rápido y nos dimos cuenta de que no podíamos estar en una banda tan repetitiva.

Las bandas en las que nos metimos son bandas que no tenían intenciones reales con su música, pero lograron construir cosas asombrosas. Como ellos, nosotros no pretendemos ser más complejos o intelectuales que el resto, sólo hacemos lo que mejor nos parece, me parece algo muy importante y es lo que hace divertido el trabajar en esto.

No nos gusta tanto el punk de los 60 o 70, creo que nos gusta más el noise rock y que construimos nuestras canciones como su fueran melodías pop. Nuestra intención siempre es crear una canción pop y después llenarla de elementos noise, disonantes.

Claro, hay muchas bandas que están siguiendo esa ideología en este momento. El poder ser ambas cosas, complejo y disonante pero estructuralmente pop. Creo que eso te da un mayor impacto, porque la estructura pop es perfecta para compartir emociones.

Sí, estoy de acuerdo. Creo que es especial el poder mostrar a la gente que una canción noise y fea puede seguir melodías pop que le agreguen brillo y belleza.

Creo que contextualmente si tienes momentos pop y melodías pop, puedes excitar más a la gente con los momentos rudos; vuelves al escucha vulnerable al creer que esos elementos no deberían de estar ahí. Es lo que me gusta de la música, que puede sorprender con ese tipo de detalles.

Amo a Can, Pavement y a The Rage por esos detalles. Porque son bandas pop que de repente agregan suciedad a su música, es una combinación que muestra ambos lados del artista. El lado bello, azucarado, que en soledad puede sonar débil y plástico; y aquel feo, denso.

Sé que suena un tanto pretencioso, suelo pensar mucho en ello y así es como me siento. Es lo que The Cribs trata de hacer siempre.

Diciendo que para The Cribs es imprescindible el tener momentos pop, me haces pensar que Johnny Marr tuvo una gran influencia en esta decisión. ¿Es cierta la suposición?

No, desde nuestro primer disco ya lo teníamos muy claro. Si escuchas nuestro primer disco, homónimo del 2002, te vas a dar cuenta de que hay muchos elementos pop en él; no como si fuera un disco comercial, pero sí era muy pop.

El problema con Johnny Marr es que él pretendía unirse a The Cribs para ser parte de una agrupación punk simple, llena de los elementos disonantes. Nosotros no queríamos eso, teníamos una idea muy clara de quienes éramos y seguimos con ello aunque Johnny quería cambiar las cosas.

Nosotros queríamos hacer cambios, evolucionar, siempre buscar nuevas texturas e ideas con las cuales jugar. Johnny nos retuvo por mucho tiempo, pero ya no. Es divertido porque es casi como si Johnny hubiera sido nuestro lado punk durante un tiempo.

Este disco suena mucho más pulido que los anteriores gracias a nuestra separación y a las libertades que eso nos trajo. Influyó mucho en este disco.

He leído que tú tocaste el bajo para Franz Ferdinand en un tour que ellos tuvieron con Green Day y no hay mucha información. ¿Puedes contarme sobre ello?

Pues no me emocionaba demasiado tocar en una gira con Green Day, ellos siempre fueron muy grandes como para que yo me interesara en la secundaria. Estaba más interesado en el underground de Estados Unidos, como Pavement, Silver Jews y Guided By Voices.

Lo de Franz Ferdinand salió de imprevisto, yo siempre he sido muy buen amigo de esos muchachos pero sólo fue una cosa de una vez. Hemos escuchados nuestros discos juntos, nos reunimos en nuestras casas y demás; entonces cuando Bob tuvo una lesión, Alex me preguntó si podía tocar y le dije que sí.

Fue muy divertido, Franz Ferdinand es muy diferente a The Cribs. Son muy teatrales y tienen su show muy bien medido, en mi banda todo es un desastre impulsivo.

¿Por qué deberíamos ir a ver el concierto de The Cribs en la CDMX?

Pues estuvimos buscando por varios años la forma de regresar a México. La última vez que estuvimos ahí fue en el 2009, fue hace mucho, y ese concierto fue maravilloso.

Los seguidores de tu país son muy cálidos y este regreso promete, por lo menos para mí, un recibimiento enérgico a nuestras canciones. Nos sentimos bien como banda, hemos estado tocando muy bien y entregaremos un show de primera.

Estamos muy emocionados de tener otra vez un público tan pasional.