Un presunto culpable en el Vive Latino

// Por: Staff

Jue 31 Marzo, 2011

 

Despertamos un jueves de finales de marzo con la noticia de que José Antonio Zúñiga, figura central del documental “Presunto Culpable”, cantaría en el Vive Latino.
El que pasó tres años encerrado en el Reclusorio Oriente pagando una condena injusta (¡de 20 años!), acusado de un asesinato que demostró no haber cometido y cuyo proceso judicial conocimos gracias al documental, se convirtió, de un día para otro, en parte del cartel del festival de rock más importante de México.

¿Cuáles fueron las credenciales que lo acreditaron para el tremendo honor que muchas bandas tardan años (aaaaañoss) en disfrutar? Haber escrito e interpretado parte del soundtrack del documental; haber sido descubierto como músico potencial por Lynn Fainchtein; haber trabajado con Toy Selectah en la producción de sus primeras canciones y, por supuesto, haber sido el epicentro de la trifulca mediática que “Presunto Culpable” vivió cuando una juez determinó suspender su proyección en las salas de cine y luego no y luego sí y luego bueno, pero blureen al testigo que no firmó autorización de uso de imagen.

Pudiera parecer una historia salida de “La Academia” (el infame reality show copia de “American Idol”, o algo) en la que el teje-maneje mediático es la clave y no el talento y el esfuerzo; pudiera parecer que el incipiente MC Toño Zúñiga no se ha ganado la legitimidad necesaria para pertenecer a una escena. Pudiera parecer, sobre todo por las suspicacias y sentimientos encontrados que la noticia ha causado, ¿pero es?

Si la intención es dar a conocer la precaria situación del sistema judicial mexicano a través de la historia de José Antonio Zúñiga, y resulta que el antes vendedor de tianguis tiene las aptitudes artísticas necesarias y el gusto por el hip hop, entonces su música, por incipiente y precaria que sea, ¿no podría ser una buena herramienta para involucrar a otros, a muchos, en este tema?, ¿para sembrar la curiosidad?, ¿para incitar a cuestionar? ¿El Vive Latino no pudiera ser un escenario coyuntural para propagar ese mensaje?

A final de cuentas no salió de un concurso de talentos. Salió de la cárcel, donde estuvo encerrado injustamente y donde aprendió a cantar y a bailar. Ya dirán los escuchas y los expertos si se merece o no una carrera en la música porque el escenario, incluso el de la carpa roja del Vive Latino, es efímero.

La cosa será no convertirlo en un caudillo de Iztapalapa, en un héroe mediático telenovelesco y que al rato sí termine como una Yuriria de “La Academia”.