Vamos queriendo más y más.

// Por: Staff

Vie 10 Febrero, 2012

 

Hace unos días en mi programa de radio tuve como invitados a mis amigos de Kinky. Al aire hablamos de su nuevo disco “El Sueño de la Máquina (muy bueno por cierto) y de lo siempre complejo que es permanecer con una banda junta por tantos años.

Entre canción y canción, entre corte y corte platicamos de otros temas. Uno que me dejó pensando en los días siguientes (de ahí esta reflexión) es el que tocó Carlos Chairez, guitarrista de la banda. “¿Por quién vas a votar?” me pregunta con un interés muy neto, sencillo pero profundo a la vez. Le contesto que ahora que hay plantillas llenas en los Partidos Políticos con propuestas definidas, honestamente no veo a cuál irle.

Se une Gil Cerezo, vocalista del grupo regio y de golpe me dice su elección convencido más por el “no hay de otra” que por las aptitudes del candidato, puedo observar. Luego los dos discuten si podrán o no votar desde Los Ángeles, California, casa de Kinky desde hace mucho tiempo y aunque lo hagan o no, la charla me dio mucho que pensar.

Nuestros candidatos a la presidencia de México en este 2012 permanecen dormidos. Los ocupan los sueños guajiros de llegar a la Presidencia a rescatarnos del lado obscuro como si fueran personajes de Marvel que siempre actúan por las razones correctas cuando todos sabemos que no es así.

Hay un capital social de gente como mis queridos Kinky que genera arte, que lo difunde y que lo consume que nadie está viendo ni aprovechando. Las redes sociales se convirtieron en armas con doble filo ante la ineficiencia y poca asesoría de nuestros políticos y el sector de la sociedad que impone tendencias, que le habla de frente a las nuevas generaciones y que no tiene compromisos políticos está solo sin una voz que los llame e identifique para sumar.

Queridos candidatos, basta con hacer un análisis de los grupos locales más exitosos y su impacto ante los jovenes. Nombres como Kinky, Nortec, Molotov, Café Tacvba y Zoé quizás no les digan nada a ustedes pero son la voz de buena parte de los jóvenes de este país. Deberían intentar hablarles, convencerles, pensar en ellos y sumarlos de alguna manera a sus simples y llanos discursos.

Y no hablo de que contraten bandas de rock para sus eventos. Hablo de que entiendan su discurso y aprendan a mejorar el suyo.