Vinyls for ever

// Por: Staff

Vie 7 Octubre, 2011

Tiene por lo menos un par de años que no compro un solo CD. La manera en la que yo consumo música hoy en día, al igual que decenas de miles de personas en el mundo entero, es la siguiente:
– Me intereso en alguna canción o disco en particular.
– Lo(a) escucho vía Spotify o alguien de mi oficina me lo pasa en un USB gratuitamente.
– Si me gusta la canción o el disco, adquiero el material vía digital en iTunes.
– Si después de haber escuchado una y otra vez el disco entero, tengo la posibilidad de encontrarme con el formato en vinilo, de inmediato lo adquiero.

Y es que primero que nada, el famoso formato de discos de vinil, NUNCA ha desaparecido ni ha sido igualado por ningún nuevo invento de esos que ya están muertos o en proceso de extinción como el cassette o el CD. De hecho en los últimos años, cada vez más proyectos musicales deciden imprimir sus producciones de esta manera y por ende las ventas anuales del disco vinil van en ascenso.

Por otro lado, no hay nada como probar la calidad del contenido antes de hacer un gasto fuerte o de decidir quitar un espacio físico valioso a ese estante de discos que luce cada vez más selectivo. Los CDs por ejemplo, ahí están en el mi anaquel, quitando espacio, convirtiéndose en reliquias y echándose a perder.
El contenido compartido gratuitamente es una sana próxima costumbre, sin confundir el hecho con la piratería que sí obtiene un lucro indebido. El comprar un vinil con un código para descargar su contenido de manera digital y cargarlo al iPod (ok, iPhone4S para estar ad hoc con la semana) es y será infalible cuando el caso aplique.