#WARPmagazine presenta: Entrevista con Stefan Sagmeister

// Por: Linda Cruz

Vie 28 Noviembre, 2014

Foto: Cortesía Sagmeister & Walsh

A principio de los noventa, una joven promesa del diseño gráfico proveniente de Bregenz, Austria, desató la atención de varias marcas y personalidades de la década alrededor del mundo; la revista Colors, del grupo Benetton y Leo Burnett, quien lo llevó a trabajar a Hong Kong, fueron algunos de ellos. Su visión y perspectiva lo impulsaron para abrir su propio estudio en la ciudad de Nueva York. Su complicidad con la música ha destacado de manera espectacular, ganando dos Grammy: el primero por la portada de Once In A Lifetime, de The Talking Heads (2005) y el segundo por el arte de Everything That Happens Will Happen, de David Byrne y Brian Eno (2010), además de haber trabajado con The Rolling Stones, Lou Reed, entre otros.

Foto: Franccel Hernández para WARP

Stefan Sagmeister, creador de Sagmeister Inc. y socio de Jessica Walsh desde 2010, conversó con WARP Magazine en el marco del festival OFFF 2014, en la Ciudad de México.

-Stefan Sagmeister es un nombre que suele aparecer junto a los más grandes diseñadores de la historia —Milton Glaser, David Carson o Neville Brody—, ¿consideras estas comparaciones justificadas? ¿Cuál crees que es tu aporte histórico al diseño gráfico?

Es satisfactorio tener el reconocimiento de mis colegas, es muy placentero. Tratamos de no diseñar para otros diseñadores, trabajamos e innovamos para las audiencias, ya que ultimadamente entrar a ese espacio donde creas para los diseñadores se puede convertir en algo menos compartible y muy formalizado. En estos momentos el arte contemporáneo se fue en esa dirección y hay muchas partes que no son tan interesantes para mí. En general, estoy muy contento con mi trabajo, y no creo ser la persona indicada para responderte sobre mi contribución hacia la materia, esa pregunta es para otra persona que tenga un enfoque diferente sobre mí y mis trabajos.

-Algo que siempre ha caracterizado a tu trabajo es la controversia que genera a su alrededor, desde aquel famoso cartel para AIGA Detroit, de 1999, hasta “The Happy Show”. ¿Cuáles son las reacciones que buscas provocar con tu trabajo?

Nos gusta crear trabajos que conmuevan a la gente. Hay muchos pedazos esponjosos que dejan a la audiencia fría, con los cuales no generaríamos un público, ya que a veces sorprender puede ser la dirección correcta, especialmente cuando ya tienes creada esa audiencia. También podemos atraer la atención de la gente por un breve tiempo, pero eso nos puede llevar al lado incorrecto.

Buena parte de tu trabajo está relacionada con la música, algunos de los más reconocidos provienen de ese mundo —proyectos con Lou Reed, David Byrne o The Rolling Stones—. ¿Por qué te resulta atractivo trabajar en ese ámbito? ¿Qué relación encuentras entre la música y el trabajo visual?

Siempre he estado celoso de la música,  ya que logra tomar la dirección correcta hacia el corazón del escucha. De todas las artes, la música es la más excitable y puede crear la máxima cantidad de emoción. Estoy rotundamente tocado por ella, aún más que cual quier otra forma de expresión. Por supuesto que hay una relación, cuando abrimos el estudio originalmente tuvo un subtítulo que decía: “Diseñador para la música”, pensando que la combinación de estas dos sería muy agradable y jugoso. Y tenía razón, la primera parte del estudio, exclusivamente los primeros siete años, nos concentramos mucho en la música, después encontré que hay muchísimas cosas en la vida que, a pesar de ser grandiosas, con tanta repetición lo dejan de ser.

¿Crees que existe un estilo de diseño propio de países o regiones? ¿Reconoces algún estilo de diseño mexicano?

La última vez que realmente pude decir: “Esto se vio muy mexicano”, fue en los sesenta y setenta, cuando había mucha cultura post mexicana. Hoy en día es muy difícil ver un diseño mexicano puro, como de la misma forma es difícil distinguir uno austriaco, pero en algún momento esto cambiará. Nosotros como seres humanos tenemos un interés en que el mundo se vea igual por cualquier lugar al que vayamos. He visto nuevos diseños locales surgiendo en varios países, hay uno excelente sucediendo en Hong Kong. No estoy hablando simplemente de tomar un diseño viejo, caras nuevas y usarlas, creo que tiene que ser más sofisticado que eso. Para los diseñadores mexicanos, su Santo Grial será crear un lenguaje formado para vivir a partir de este 2014 en adelante, al mismo tiempo deberán incorporar una visión rica de su vocabulario surgido de diferentes regiones. El reproducir lo que sucede en Londres, Nueva York o Tokio será, ultimadamente, un engaño, ya que eso no es lo que el público local busca.