#WARPPresenta: Entrevista con Beach House, los conciertos como una experiencia sagrada

// Por: Oscar Adame

Jue 10 mayo, 2018

Tras cinco años de su último concierto en México y un accidentado intento por presentarse en el Festival CEREMONIA 2017, Beach House está de vuelta en la ciudad, listos para presentar por primera vez su próximo disco de estudio, 7 (2018).

El duo de dreampop la estaba pasando muy bien a unas horas de su aterrizaje. Entre risas, lentes de sol y mucha comida desparramada por todos lados, Victoria Legrand y Alex Scally me abrieron la puerta del cuarto de su hotel para platicar respecto a su nostalgia por décadas pasadas, la necesidad de descubrir música en físico y el por qué los conciertos nunca se irán.

-“Estoy feliz de que estés comiendo esto porque es demasiado”-, me declaró Victoria al ver que agarré de la sandía que nos separaba previo a continuar una conversación con Alex mientras me preparaba.

 

¿De qué están hablando?

Victoria: De un amigo mutuo que ha estado muy raro, tratamos de lidiar con ello. Pero es cosa nuestra, personal, no dejes que arruine tu entrevista. De hecho, no trajimos nuestros celulares por ello.

Oh, ¿son adictos a la tecnología?

V: No, joder, no. Todas los humanos son adictos a la tecnología porque ya son parte de nosotros, si pierdes tu teléfono te la pasas preguntándote, -¿dónde, dónde está?-, y enloqueces.

El mundo digital está siendo tomado muy en serio por esta generación, yo personalmente siento mucha ansiedad por mi persona virtual. ¿Ustedes la sienten también?

Alex: Claro, hace que nuestra mente siempre esté en movimiento. Creo que el aburrimiento es muy importante, nuestras mentes necesitan espacio, necesitan momentos en los cuales no pasa nada, en donde sólo estamos. Esperar al autobús o pararse en una línea es algo muy saludable, y ahora todos están –‘phssssst’-, entreteniéndose a sí mismos constantemente. Hay algo animalístico dentro de nosotros que hace que necesitemos espacio.

V: Tocar el suelo, ¿sabes?

A: Hay muchas formas muy extrañas en las cuales la tecnología está modificando nuestro comportamiento natural.

¿Crees que esta necesidad de la tecnología ha tenido un impacto en su proceso creativo?

V: Creo que la tecnología nos ha permitido el poder capturar más momentos, el grabar ideas para que nunca se pierdan es algo de mucha utilidad. Se han salvado decenas de melodías gracias a mi celular, la cámara es algo lindo también, mientras sea algo que apoye a la creatividad. Todo tiene que tener un balance.

¿Ha habido alguna ocasión en la que hayas sentido que lo digital desvió tu atención creativa?

V: No, nunca. No nos distraemos muy fácilmente cuando trabajamos, la computadora es sólo una herramienta, al igual que los instrumentos y los programas, no pensamos mucho al respecto.

Estaba pensando en que su música es muy sensible, ansiosa, de una forma en la cual parece escrita en un estado de aislamiento…

V: Creo que nos estás dando mucho crédito, tal vez piensas que somos más sensibles de lo que somos. Yo sólo me siento a escuchar cosas y a tocar, es mucho respecto a la acción, es muy físico, tienes que tocarlo. Es emocional porque sientes cosas, pero no es filosófico.

A: Yo siento que es un camino en el cual integramos una antena a nuestra cabeza que nos ayuda a procesar el mundo. Yo no tengo idea del por qué ciertas progresiones armónicas me hacen sentir de tal forma, pero me siento en la mañana con una taza de café y el piano me guía a ciertos patrones que ejemplifican lo que sientes en el momento. La forma en cómo funciona con nosotros es así, la creatividad nace de otro mundo.

La forma en cómo me describen esto me hace pensar que se influyen mucho más por el paisaje sonoro, el sonido del campo, de las ciudades, en lugar de por música propiamente dicha.

A: Es probablemente verdad, aunque nosotros crecimos rodeados de música, amamos tanto la música que creo que los acordes y texturas que nos alimentaron siempre están ahí. Aunque no escucho música cuando trabajo en hacerla.

V: Algunas cosas vienen de lo externo, pero cuando trabajamos en nuestra música preferimos enfocarnos sin escuchar nada más. Tus oídos se cansan, te da miedo que termines copiando algo. Una pregunta muy común que nos hacen es si hay alguna banda particular a la cual queremos parecernos y nosotros decimos que no pensamos en ello de esa forma. Sólo hacemos música y observamos cómo nos hace sentir, si nos gusta o si no. Nos enfocamos mejor si no escuchamos música.

Son un caso interesante respecto a ello porque durante años tuvieron la dificultad de quitarse esa etiqueta de “los nuevos Slowdive” o “los nuevos Cocteau Twins”. ¿Es algo que les ha molestado?

V: No lo odiamos, es halagador, pero creemos que cada quien es sí mismos.

A: Ambas son bandas asombrosas y de hecho no creo que estemos a su nivel, pero creo que la gente puede decir y pensar lo que quiera. Una vez que haces la música, el arte pertenece al mundo y tú como escritor o escucha puedes decir lo que quieras, decirnos cómo quieras y hacer lo que quieras al respecto, la música ya es tuya. Honestamente mi opinión no importa.

 ¿Qué?, claro que tu opinión cuenta…

A: Ya lo sé jajaja, sólo lo digo en el sentido en el cual no quiero influir en cómo la gente piensa y habla respecto a nuestra música. Quiero que lo hagan de la forma que quieran.

V: Una vez que terminamos componiendo, grabando, haciendo el arte, cuando nuestro disco salga a la venta a media noche, la gente podrá decir lo que quiera del disco, podrá tener sus canciones favoritas y hacer sus propias interpretaciones. Eso es lo más cool, le da nueva vida a nuestra vida, el proceso nunca termina.

¿Alguna vez se han sentido muy halagados por algo que alguien les haya dicho por su música?

A: Seguro.

V: Hay gente que nos ha dicho cosas muy lindas.

A: Estamos perpetuamente halagados, personalmente no puedo creer lo suertudos que somos. Es increíble la forma en cómo lo que hacemos ha sido recibido por la gente

V: Sí, somos tan afortunados.

A: Yo siempre pienso en mi si estoy siendo una persona que daña al mundo o que lo está ayudando. Alguien que toma y no da, si soy alguien que es parte del horror, del calentamiento global. Me lo preguntó mucho, pero ha habido gente que me contacta diciéndome que la música los ha ayudado a pasar por momentos muy difíciles de su vida, que nuestras canciones han sido terapéuticas. Eso es lo más significativo que me han dicho personalmente.

V: Cuando la música te ayuda a sanar, esa es la mejor parte, que va más allá de la propia música.

¿Alguna vez han experimentado eso, que un disco los haya ayudado a pasar por algo doloroso, como un tipo de salvavidas?

V: Creo que la música definitivamente lo es, para nosotros la música ha sido parte de nuestra vida desde que somos niños y no muchos han tenido eso, esa relación con la música. Hay gente que ha crecido sin ver a la música como algo importante y para nosotros es indispensable.

A: Para mí no ha sido tanto como una terapia, pero la música se convirtió la parte central de mi vida. Sólo escucho y platico de música con mis amigos desde que tengo 18 años, es el centro de mi existencia, ese fanatismo es la raíz de todo lo que me ha pasado en la vida.

V: A mí me ha ayudado a entender ciertos escenarios de mi vida, veo para atrás, las memorias dolorosas de la mayor parte de mi existencia, todas tienen música, todas tienen un soundtrack que las significa. La familia también, mi asociación más fuerte con ella es a través de canciones.

¿Cuál fue el primer disco que compraron?

V: Buena pregunta

A: El mío fue uno de The Doors, no fue el primero, creo que fue Greatest Hits, tristemente. Aunque el primero es el mejor, creo.

V: Yo no recuerdo muy bien, pero estoy segura de que fue un cassette de Janis Joplin. Llegué a una tienda de libros llamada Boarders, que es una cadena muy grande que ya no existe en Estados Unidos, estaba en Pensilvania y saliendo de la secundaria me pasaba muchas horas dentro. La pared repleta de CD’s que te permitía ver el arte y leer las líricas de las canciones, si te gustaba podías pedir escucharlo y después lo comprabas. Era genial, ahí descubrí la mayor parte de la música que me gusta. El proceso físico, sentir los discos con tus manos y leer al respecto, escucharlo en la tienda, es una gran parte del cómo encuentro música y cómo otra gente la trae a mi vida.

A: Cuando nos conocimos ambos estábamos enamorados de los años sesenta, la década fue como mi primer amor, musicalmente. No escuchaba el grunge y el punk que todos mis amigos escuchaban, yo escuchaba música de los sesenta. Crecimos en la era de los CD’s y recuerdo entrar a ver qué tan caros eran…

V: Debían costar como $18 dólares.

A: Entraba para saber cuánto tenía que ahorrar. Recuerdo entrar en Baltimore, a una tienda a la cual sigo asistiendo. Amo las tiendas de discos, no quiero que se vayan, me gusta hablarle a la gente dentro de la tienda, ir con mis amigos, encontrar algo que no sabía que quería. Eso no pasa en Spotify, no es lo mismo, me gusta sentirme comprometido con la música, decir –amo a esta banda y por eso compro su disco-, contrario al –puedo tener todo lo que quiero-, no creo que eso sea necesariamente bueno para el mundo, nos hace pudrirnos.

Además, complica el proceso por empezar a apreciar las cosas…

A: Sí, y eso me preocupa mucho porque me veo a mí mismo cayendo en ello, cada vez aprecio menos las cosas.

V: El problema con el streaming es que todo está ahí, no hay un proceso, no hay una aventura.

A: Me interesan menos las cosas porque puedo tener lo que quiera, es algo que arruina todo. Me preocupa mucho.

Leí a un sociólogo que en medio de la polémica entre Cannes y Netflix, declaró que las películas del sistema no podían ser consideradas como cine debido a que el cine no es sobre la película, es sobre la experiencia de ir al teatro, reunirte con mucha gente, leer sus expresiones…

A: Eso es muy cierto, una cosa muy cool es que la música en vivo no se va a ir nunca. La gente sigue asistiendo a los conciertos.

V: Sigue siendo vital, siguen siendo importantes, no se van a ir.

A: Eso es algo muy bueno, me llegué a preocupar de que los conciertos se irían en algún momento y que la gente estuviera como –ahh yo no voy a ir al concierto, mejor me quedo echado a escuchar la música en mi cama-. Pero creo que la gente todavía quiere estar ahí, tocando a otras personas y estando en un lugar con la música bien alta, sintiendo el bajo en el estómago, la gente quiere estar en comuna y conocer a alguien atractivo en el show, o lo que sea. La gente quiere eso.

V: Es la parte viviente del asunto, ya que empezaste la entrevista hablando de lo digital. Esto es lo anti-digital, es la conexión humana, los humanos siempre van a estar en búsqueda de contacto. Es algo que es sagrado, tiene valor en nuestras vidas, tenemos esperanza en ello, sea como sea, de forma religiosa o espiritual. Es importante.

¿Cómo se sienten de regresar a México? El año pasado tuvieron que cancelar su presentación en CEREMONIA…

V: Eso fue infortunado.

A: Es por ello que decidimos tener el lanzamiento del disco aquí. Fue muy frustrante el haber cancelado, no fue algo que estuvo en nuestro control, nuestro escenario cayó y nuestro crew tuvo que irse. Hubo mucha gente que nos mensajeó, declarando que sólo habían comprado el boleto por nosotros y yo me sentí muy mal, por los fans. Nuestra prioridad desde entonces fue el asegurarnos de regresar lo más pronto posible a México.

V: Sí, es nuestra forma de nos disculpamos. Estábamos muy enojados por ello.