#WARPpresenta: Entrevista con SBTRKT, #TheFashionIssue

// Por: Linda Cruz

Lun 29 diciembre, 2014

Foto por Martin Traynor para WARP.

No lo digo yo, lo dicen los hechos a lo largo de la historia: Para que la obra de un artista cobre cierta relevancia en el inconsciente del grueso popular es necesaria la resonante aprobación de… la Crítica. Escrita con mayúscula a partir de la importancia auto-adjudicada (y, sí, también por aquellos que la siguen religiosamente), este ente de procedencia incierta dicta los hábitos de consumo de muchos; sin embargo, de vez en cuando se ve sorprendida por obras que tocan al público de manera directa, sin su juiciosa opinión por delante.

SBTRKT es uno de esos casos. Sus remixes a actos ya establecidos como M.I.A. y Mark Ronson, publicados libremente en SoundCloud y transmitidos en radio esporádicamente por MaryAnne Hobbs y Graeme Sinden, lo colocaron —incluso antes de la salida de su álbum debut— en un escenario de inmensas proporciones: Glastonbury. La publicación de su primer disco, homónimo, en 2011, sería entonces la cereza de un pastel que la mayoría de analistas musicales acababan de mirar y que devoraron de inmediato, sólo para generar críticas que iban de lo pésimo a lo sublime. ¿Factor importante para él?:

“Es extraño. Siento que entre más crezco como artista más me alejo de la inmediatez con que la música es aceptada en estos días… Es difícil de explicar, porque generalmente la gente no se da cuenta de que los artistas rompen reglas y hacen lo que su chingada gana les da.” A la vista de una respuesta tan honesta por parte de Aaron Jerome, en entrevista exclusiva con WARP Magazine, queda claro que su quehacer no se basa en lo que pueda decirse, sino en el deseo real de simplemente crear música.

Tan poco interesado está en los reflectores que su identidad personal es lo último que este joven productor quiere abordar, de ahí el álter ego y su inamovible máscara de características tribales:

“Yo prefiero no hablar de mí como persona y dejar que la música hable por sí misma”, asegura. “El nombre ‘SBTRKT’ soy yo alejándome a mí mismo de todo el proceso. No soy la persona más social que exista, así que mi labor es más acerca de mí dándoles un disco como una persona anónima y ver si les gusta, es más el hecho de crear música y no desperdiciar mi vida hablando de ella.” Entonces, al cuestionar la procedencia de la careta, surge el dato de un lazo poco conocido entre el músico y este país: “Se trata de una vida dedicada a un proyecto musical lejos de ser sólo una persona enmascarada. Esta es una criatura que surgió de algo que encontramos en México, estos tallados de madera que representan una especie de animal alucinante, pintados en colores vivos. La verdad, tengo este extraño interés por la Criptozoología (estudio y búsqueda de animales cuya existencia no ha sido probada).”

En un entorno en el que es difícil encasillarlo, al combinar maravillosamente 2step, funky house, dubstep, R&B, pop e incluso hip hop en su música, lo que SBTRKT busca es justamente eso, salir de aquellos esquemas que él mismo visualiza como predeterminados, “un montón de actos dance que escriben grandes éxitos, con una producción de sonido muy característica que me hace pensar que mucho de ello es preconcebido, para luego escribir grandes ganchos encima”, señala. Inmediatamente después, detalla:

“En vista de que SBTRKT nunca se ha tratado de eso, mi trabajo es más cercano a la idea de crear algo único en cada colaboración. Wonder Where We Land es un álbum más conceptual, quise hacerlo multidimensional para lograr una especie de expansión de horizontes de lo que me gusta, en términos de género. El disco anterior lo presenté mucho en diferentes escenarios, así que eso me influenció en lo que ahora quería imprimir.”

SBTRKT_1

WWWL (por sus letras iniciales) es un material conformado por 15 canciones que, en conjunto, apenas rebasan los 42 minutos, algo que aunado a su curaduría lo constituyen como una pieza por demás disfrutable, con ligeras subidas rítmicas cuya constante sigue siendo la bastedad de colaboraciones que incluyen a viejos conocidos -como Sampha y Jessie Ware- y a nuevos cómplices -Ezra Koening y ASAP Ferg entre ellos-, elementos que han sido pieza clave a lo largo de la carrera de Jerome:

“Soy muy exigente respecto a la gente con la que trabajo. Me gusta hacerlo con personas que son propiamente artistas y no sólo cantantes, porque bien podría trabajar con vocalistas y después tomar todo el crédito. Creo que esa es la diferencia fundamental del porqué mis discos no serán exitosos de la misma manera en que lo son los de otros artistas; yo pude haber salido y hacer otro sencillo como ‘Wildfire’ luego del disco pasado, tengo –probablemente- 15 peticiones de artistas de grandes sellos queriendo un track que imite a esa canción, pero la cosa es que incluso con aquellos en los que me interesé fue: ‘Si quieres lo que yo hago iré a tu estudio. Podemos empezar algo único entre los dos pero no te daré, simplemente, el mismo beat’.”

Titular un disco es vestirlo de identidad, es ese toque que en el mundo de la moda pudiera representar un accesorio: tan definitorio como el outfit completo y con la posibilidad de realzar el resultado final, cuando ya de por sí cuenta con personalidad, o despertar inconsistencias en el mensaje. El también miembro de la familia Young Turks lo sabe y así como decidió utilizar su seudónimo como título estandarte de su primer larga duración, plasmó las dificultades personales por la que atravesaba tanto en las características sónicas de Wonder Where We Land como en dicho título:

“El nombre está envuelto en un número de situaciones”, comienza. “Mi hermano Daniel, quien luchó contra el cáncer durante los últimos cinco años, falleció justo un mes antes de que empezara a componer. Fue, indudablemente, un periodo extraño para escribir y mucho de eso se ve reflejado a través del lenguaje musical del disco, es casi un cuestionamiento de si existen otras cosas allá afuera… No soy una persona muy religiosa pero me vi preguntándome lo mismo una y otra vez: ¿Qué ocurre después de la vida? ¿Existe un panorama más amplio?”

Sea cual fuere la respuesta, SBTRK se presenta hoy, a través de su segunda producción, como un músico aún prometedor, de esos que garantizan explotar y sorprender al mundo y que finca sus cimientos en la música misma, algo que poco tiene de criticable y que ni el más exquisito periodista musical podría tachar de inconcebible e innecesario.