Reflexión póstuma en honor a Lemmy Kilmister

// Por: Staff

Mar 29 diciembre, 2015

Por: Stephanía Oliver

Ian Fraser Kilmister, mejor conocido como Lemmy Kilmister o simplemente, Lemmy, es reconocido por haber sido durante 40 años vocalista de una de las bandas más icónicas del rock n’ roll: Motörhead. Podemos decir mil y un cosas acerca de Motörhead: que tiene más de veinte discos de estudio, que fueron influencia importante de bandas renombradas, y no tan renombradas, que sentaron bases para diversos subgéneros de Lemmymetal, que siempre hicieron gala de un sonido y estilo propios, que eran muy ruidosos o que simplemente eran Motörhead y ellos tocaban rock n’ roll.

Sin embargo, no vengo a hablar sobre Motörhead. Vengo a hablar de Lemmy, quien desgraciadamente pasó a mejor vida el día de ayer, 28 de diciembre de 2015 después de haber sido diagnosticado de un tipo de cáncer muy agresivo apenas dos días antes, según el comunicado en la página de Facebook Official Motörhead. Una leyenda más que nos deja.

Lemmy, con su muy particular manera de ser y gran carisma nos deja enseñanzas muy grandes. Su actitud siempre fue la de seguir hacia adelante sin importar lo que pasara, sin importarnos qué pensara el mundo y lo más importante, vivir el aquí y el ahora y disfrutarlo. Y eso hizo Lemmy. Hemos visto a una gran cantidad de músicos importantes que publican su pésame por la pérdida, y no es sorpresa. Desde Metallica, Ozzy Osbourne y Alice Cooper hasta Dave Grohl, Tom Morello y Flea, entre muchas otras estrellas, demostraron su tristeza al ver partir a uno de los verdaderos herreros del hard rock.

Lemmy vivía para y por su música, sus escenarios y sus mujeres. Sin dejar de lado su inseparable Jack & Coke y algunas que otras drogas. Lemmy jamás se arrepintió de todo lo que vivió, aunque no se acordara, como aquel verano de 1973 del cual no tiene memoria alguna pero sabe que estuvo excelente. Lemmy siempre se mantuvo fiel a su música y dijo que iba a tocar hasta la muerte, y lo cumplió. Es de las pocas personas para las cuales aplica la frase “vivir la vida”, pues hizo lo que quiso y disfrutó su música. Todas las canciones que escribió fueron para él, las escribió por amor al arte y al rock y eso hace que sea la gran leyenda que nos deja en cuerpo pero nos queda en música y legado. No cabe duda que amaba lo que hacía.

Lemmy vivió el rock n’ roll en todos los aspectos. Decidió dedicarse a la música al presenciar un pequeño concierto (sí, pequeño) de Los Beatles. Y ahí comenzó todo. Empezó su carrera como parte del staff de Jimi Hendrix, fue su cargacables … We Are The Roadcrew. Después, se unió como guitarrista y vocalista ocasional a Hawkwind hasta que por diferencias de consumo de sustancias se decidieron separar y Lemmy formó Motörhead. Y de ahí, una historia interminable, fue un ascenso sin final. Sus primeros discos comenzaron a posicionarse en las listas británicas de éxitos, sin embargo, Lemmy, siempre se mantuvo fiel a su obra y a su estilo.

Lemmy no necesitaba de gran parafernalia en un escenario. Su Rickenbacker y su micrófono era todo lo que realmente ocupaba. Él llegaba, se plantaba, imponía respeto y hacía lo que mejor sabía hacer: rock n’ roll. No más. No cabe duda que se le va a extrañar. A él y a ese clásico sonido de Motörhead. Grande seas, Lemmy. Rock ‘n Roll in Peace!