Troker: ¿De barecitos a Glastonbury? Entrevista, Pt.1 #WARPenGlasto

// Por: Karina

Jue 26 junio, 2014

Troker ha dado mucho de qué hablar en fechas recientes por su segunda participación en Glastonbury, así como por la reacción del público ante su tercera presentación en el festival Vive Latino. Sin embargo, platicando con ellos pareciera que eso no les significa tanto como el hecho de seguir buscando nuevos espacios para tocar y dar a conocer su propuesta.

Este 2014 cumplen 10 años de haberse formado y, si bien últimamente han tenido una constante presencia en medios, aún quedan muchas cosas por saber de la banda. Por esta razón me entusiasmó la idea de que ocurriera esta entrevista, pues había tenido la oportunidad de verlos tocar en el festival “Luces de Invierno”, en el CENART; presentación que cautivó tanto a la gente que, sin querer, la pausa de una canción se sincronizó con el sonido de un helicóptero que pasó volando bajo (sí, tal como ocurre con un avión en el minuto 2’45’’ del video de ‘Beautiful Day’, de U2), ante lo cual Tibu, el saxofonista, bromeó diciendo que les había costado mucho coordinarse con el piloto durante la prueba de sonido.

Resulta curioso que una banda que empezó como proyecto huesero, tocando en bares para sacar dinero, se haya consolidado como una de las bandas más respetadas dentro de la escena independiente del rock y el jazz, tanto por la capacidad musical y carisma de sus integrantes, como por el contraste entre complejidad y humor de sus composiciones (y no, juro que no es guayabazo). En fin, esta conversación con algunos de sus integrantes deja fuera todavía muchas cosas por descubrir; sin embargo, no es fortuito que Troker esté haciendo tanto ruido: Hoy por hoy ofrecen una de las experiencias en directo más interesantes del país, todo a partir de su propuesta y su interacción en el escenario.

Se han presentado tres ocasiones en Vive Latino y van por su segunda vez en Glastonbury, han tenido giras por Europa, Estados Unidos y Sudamérica y todo esto viviendo en Guadalajara, pese a la idea de que “para armarla” hay que vivir en el D.F…

Frankie. Con respecto a esa onda de que si ya triunfaste en la capital ya la hiciste en todos lados hay un dato curioso dentro de la mercadotecnia. Se supone que Guadalajara es el punto clave, es una ciudad piloto donde si lanzan un producto y pega, funciona en todo el país. No sé si eso repercuta en nosotros, pero por algo no nos hemos movido de ahí.

Samo. ¿Qué es armarla? Muchos dicen “ya tocaron en el Vive, en Glaston, ya la hicieron”. No estamos ganando dinero, siguen sin hablarnos otros festivales, nada más es el boca en boca de que fuimos al festival, pero creo que aún no nos toman en cuenta en la escena como a otras bandas. Seguimos excluidos de ciertos espacios por el corte de música que hacemos.

Entonces, ¿cómo se organizan para moverse y tocar en esos espacios?

Tibu. La neta es que la chamba que nos sale con la banda, al menos un 80%, es porque nosotros la buscamos. Tenemos que tocar puertas. Lo ideal sería decir que la “hicimos” y no darnos abasto con las tocadas, porque es lo que nos gusta, pero la realidad es que nosotros lo buscamos.

Samo. Pasa lo mismo para la gestión de recursos. Si bien recibimos apoyos gubernamentales, sigue siendo complicado para nosotros. Mucho sale de nuestra bolsa. Hemos llegado a escuchar frases como: “¿Cómo es que necesitan apoyo si hacen giras por Europa? Han de tener mucho dinero, les han de pagar muy bien, pues ni modo que no les paguen en el Glastonbury”.

¿Y les pagan o no les pagan? Digo, para dejarlo claro de una vez.

Samo. Dan un apoyo más que un pago, pero no nos dan vuelos. A The Rolling Stones sólo le pagaron un porcentaje de lo que cobra y fue porque ellos querían tocar ahí. Es un festival que se mueve de otra manera. Entonces hay quienes nos dicen: “¿Para qué los apoyamos si ya la hicieron?”. Y no es que nos quejemos, es que entendimos que hay que buscarle y solucionar de diferentes formas. ¿En qué creemos que beneficie el que vayamos a este tipo de festivales? Mediante presencia, exportando cultura, posicionando a Jalisco y a México a través de su música.

Ahí está el caso de Manchester, en Inglaterra, que pasó de ser una ciudad industrial a ser una de las principales capitales musicales del mundo mediante una serie de políticas de fomento a la cultura.

Samo. Exacto. En Inglaterra tienen algo llamado “Music Is Great”, que es sólo para promocionar sus festivales de música.

Por otra parte, algo que también ha caracterizado a Troker es la labor de su manager, Ana Rodríguez, pues sin duda veo que es un empuje importante para la banda.

Frankie. Con Ana hemos crecido juntos, hemos tenido errores juntos, hemos aprendido. Realmente es bastante importante, pues si bien somos una banda organizada, Ana nos ayuda a creer en lo que hacemos y en la manera de trabajar. Ella no toma esa postura de mamá, de “nanager”. Muchas de las cosas que han pasado es por la importancia que le damos a ella y por cómo trabajamos nosotros.

Samo. Ana decidió hacerse manager al inicio del “Jazz Vinil” y, al igual que la banda, se empezó a preparar. Estudió Music Business, pocos managers lo hacen. Ella nunca había sido manager, nosotros no habíamos tenido manager. Nos fuimos haciendo a la idea de cómo debía ser.

Si mucho sale de su bolsa, ¿cómo se organizan para mantener un proyecto como Troker y desarrollar otros a la vez para subsistir?

Samo. Al inicio del proyecto tomamos una decisión: “Vamos a solucionar el dinero primero”. Así nació Trioker, un trío con el que tocamos covers y que nos permite subsistir y a la vez invertir en el crecimiento y desarrollo de Troker. Frankie, Tibu y yo vivimos de eso. Igual Christian, toca Blues y Jazz con todos los que puede. Zero la arma de DJ, Gil tiene sus cabezas de ganado (risas) y tiene Tónica… es una friega, pero siempre tenemos esa regla de que Troker mata todo.

¿Cómo lograron llegar a ese punto de “Troker mata todo”?

Samo. Frankie y yo sufríamos como banda porque al inicio estaba Chemín, el hermano de Tiburón, y los dos eran metales de Plástiko. Empezábamos a tener conciertos, compromisos más serios. Le abrimos a Medeski, Martin & Wood, por ejemplo. Se había rebasado la etapa de los barecitos y si conseguíamos tocadas ellos nos decían: “Sí vamos”, pero llegaba el día y decían: “Salió tocada con Plástiko, no vamos a ir”. De hecho, así es como entra Christian a Troker. Lo conocimos y se nos hizo increíble cómo tocaba jazz, entró para suplirlos en una tocada y ya después se quedó.

Frankie. La primera vez que tocamos con Sex Mob, Chemín y Arturo nos cancelaron y tuvimos que hablarle a otros cuates. Después de varias situaciones así hablamos con ellos. Chemín dijo: “A mí me interesa Plástiko”, y el Tiburón decidió: “Yo me voy a rifar con ustedes”. Por su parte Gil iba llegando de estudiar en Boston. Chemín lo propuso, nos dijo que creía que sería muy buen trompetista para nosotros.

En ese caso Tibu, ¿por qué dijiste “cámara, me rifo”?

Tibu. La neta Plástiko no estaba en un buen momento, no se estaba haciendo algo que me emocionara. Y como aparte Chemín decidió salirse de Troker también estábamos divididos en Plástiko, éramos el dúo dinámico. Entonces me dijeron: “¿Troker o Plástiko?”. Apunté pros y contras. Dije: “Ok, hay más contras con Troker pero me voy, ni pedo, me voy con los muchachos pueblerinos”.

Entrevista: Julián Woodside (@julianwoodside)