WARP Magazine #67 “The Women’s Issue” presenta: Entrevista con Alondra De La Parra #TheNewWARP

// Por: AleAltamirano

Lun 25 agosto, 2014

Fotos por Leonardo Manzo

“El Director de Orquesta es el líder del grupo, es el que hace que todos los músicos desempeñen su papel de la mejor manera posible y que, juntos, funcionen como un equipo.”

Así es como la Maestra, Alondra de la Parra nos empieza a introducir en su mundo. Fundadora y Directora Artística de la Orquesta Filarmónica de las Américas (con sede en Nueva York) y Embajadora Cultural del Turismo de México son apenas algunos de los títulos que ostenta a través de su larga y fructífera trayectoria. Sin embargo, La mexicano-estadounidense encontró a través de proyectos como Travieso Carmesí (2011) el reconocimiento del público en general.

Gracias a su talento, años de dedicación, pero sobre todo alentada siempre por su pasión, De La Parra ha dirigido orquestas sinfónicas en diversos puntos del planeta como Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Dinamarca, España, Brasil, Venezuela, Argentina y Uruguay, una muestra de que la entrega en cualquier disciplina lleva a concretar cualquier meta.

Conversamos con la multigalardonada directora de orquesta justamente en su ciudad natal, Nueva York. Un bullicioso restaurante de la gran manzana es el marco perfecto para conocer de su inicio en la música, sus mayores satisfacciones, su visión del éxito y, claro, el amor por su familia.

¿Cómo te adentraste en el mundo de la música y qué papel juega ésta en tu vida?

Desde muy chiquita en mi casa siempre hubo música, mis papás aman la música de todo tipo, desde la semi clásica, la ópera, el repertorio sinfónico pero también la música popular. Desde chicas, a mi hermana y a mí nos ponían a escuchar música, nos llevaban a conciertos, nos ponían a tocar. Yo empecé en el piano a los siete años, en el chelo a los 13 y siempre el ser músico era lo más alto a lo que uno podía aspirar. Me empecé a enamorar del sonido de la orquesta, me causaba una curiosidad tremenda la dinámica que seguía un grupo de gente en el cual todos están haciendo lo mismo al mismo tiempo, compartiendo esa energía, esa voluntad para algo que acaba siendo súper poderoso e intenso para el escucha. La música ha sido parte de mi vida desde siempre. ¿Qué rol juega en mi vida? Pues es mi vida, toda mi vida es música.

¿Consideras que estás viviendo el mejor momento de tu carrera?

No, para nada, la dirección de orquesta es una carrera muy larga que va paralela a la vida; entre más vives más herramientas tienes para comunicar, para sentir, para expresar, más horas frente a una orquesta te permite tener más experiencias de conocimiento para ser mejor.

El director de orquesta nunca llega a donde quiere llegar y siempre está en constante estudio, en constante desarrollo. Obviamente hay cosas que se hacen mucho más fácil que antes. Hubo por lo menos 10 años de mi vida en los que no tuve ni un solo fin de semana libre, ni una vacación, y ahora ya no es mi caso, ya puedo darme mis pausas, tener más control acerca de mis horarios, de mi itinerario, pero fuera de eso sigo en crecimiento, sigo en mi proceso. Es lo que me gusta de mi profesión, que nunca puedes decir “estoy en mi mejor momento”, siempre estás en una posición evolutiva.

Eres una mujer muy exitosa pero durante este lapso de tiempo que nos narras, ¿alguna vez pasó por tu mente que no lograrías tus objetivos?

Sí, todo el tiempo. De hecho el éxito nunca ha sido un factor en mi visión, al contrario, yo siempre estoy pensando en que quiero seguir creciendo, quiero ser mejor que ayer, quiero avanzar en esto, quiero combatir mis propias debilidades y demonios, enfrentarlos, y ese es un proceso que nunca acaba y que es muy intenso, a veces duro, a veces divertido, pero el éxito y el reconocimiento nunca han sido mi meta o mi propósito en lo absoluto, han sido consecuencia de proyectos y de momentos en los que la gente ha reaccionado y me da mucho gusto, me honra y me encanta, pero nunca ha sido una finalidad para mí. Lo que me mueve, en realidad, es estar frente a los músicos ensayando y decir: “Ahora sí estoy logrando hacer esta parte de la obra, ahora sí estoy sacando el sonido de la orquesta que quiero, ahora sí estoy siendo más clara con las cosas que estoy diciendo, ahora sí estoy viendo que los niños y públicos diversos que antes no estaban cerca de la música se están interesando en ella, todas esas cosas sí son mis metas, son las que me motivan y me hacen seguir queriendo hacer lo que hago, me dan mucho empuje y eso para mí es lo más cercano a lo que podemos llamar éxito, saber que estoy creciendo y que el trabajo que estoy haciendo le hace bien a otras personas.

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Después de trabajar en Travieso Carmesí parece que has vuelto a tus orígenes musicales. ¿Qué te llevó a regresar a tus raíces?

La verdad es que nunca me fui, lo mío es dirigir orquestas y dirigir un repertorio sinfónico de música clásica ha sido mi trabajo por más de 10 años, ese es el pan de cada día, a lo que yo me dedico y lo que me mueve. Lo de Travieso Carmesí fue un proyecto precioso, esos son para mí como las vacaciones, donde salgo de lo que hago todo el tiempo, pero nunca me he ido. A veces la gente no se entera de todo, pero he estado con orquestas profesionales alrededor del mundo dirigiendo el repertorio sinfónico que es lo que sé hacer y lo que me gusta. Obviamente porque era un equipo muy bueno y cantantes impresionantes lo hice, para que la juventud mexicana no se perdiera de estas canciones que conozco desde pequeña, las que cantaban mis tías o mis abuelos. Los jóvenes actuales ya no cantan esas canciones, nunca han escuchado ‘Farolito’, quería llevar a la gente joven esas canciones que son base de nuestra cultura para que se quedaran en la memoria de todas las generaciones que las escucharan. De este proyecto conocí a las que ahora son tres grandes amigas con las que tengo proyectos latentes y de los cuales estoy muy orgullosa. Hay muchos proyectos interdisciplinarios en los que he colaborado que me divierten muchísimo, ojalá que continúe siempre.

Además de la música, ¿qué otras cosas enamoran a la Alondra De La Parra?

Estar con mi familia es muy importante… una buena amistad, ver otras artes como la danza. El ballet me fascina, el teatro y el cine. Nutrirme de los logros de las personas que son importantes para mí, cómo lo desempeñan y aprenden otras cosas que no es lo que yo hago. Para nutrir a una artista es importante que ésta se nutra de otros a su vez; al final, el arte siempre tendrá que ver con la humanidad o el ser de las personas.

¿A quién admiras y por qué?

A la gente que trabaja y que se esfuerza, que es respetuosa con su trabajo, con su persona y con los demás. Suena fácil, pero no hay tanta gente que lo haga… ¡Me llena de emoción! Y no sólo en la música, sino en cualquier disciplina. Trato de acercarme a gente así porque luego se vuelven parte de uno. Todo eso viene de mi familia: Mi mamá me dijo una vez que el esfuerzo y el trabajo es lo más importante, al igual que terminar las cosas que empiezas y mi papá siempre tiene una sonrisa en la cara para hacer sentir feliz a las personas, con actitud positiva y determinada. Cuando veo esas dos características en alguien, lo admiro.

¿Cúal es la perspectiva que tienes de ti misma?

Me siento en proceso de crecimiento, en movimiento, siempre. Lo único que quiero es no estar estática. Si soy exitosa o no ya los demás lo juzgarán o lo comentarán, no es parte de mi tarea decidirlo, hablarlo ni pensarlo. Me veo en un momento divertido y de muchas posibilidades, con puertas que no se han abierto pero quiero que se abran, con muchas cosas que no he hecho pero que quiero lograr, y también con la satisfacción de que he hecho lo logrado.

Esta entrevista forma parte del número más reciente de WARP Magazine: “The Women’s Issue”, disponible ya en formato físico a través de locales cerrados (Liverpool, Sanborns, Walmart) y en digital a través de iTunes, con 4 portadas de colección: Lana Del Rey, Lily Allen, Francisca Valenzuela y Alondra De La Parra.

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