WARP Magazine No. 68: Bostich + Fussible: Sin más rodeos, ¿es este el fin de Nortec?

// Por: Karina

Mar 30 septiembre, 2014

Foto: Gregory Allen

El 3 de marzo de 2001 es un día muy importante en la historia de la electrónica nacional. Ese día fue cuando la fiesta/rave/concierto que tuvo por nombre Nortec City sucedió. No fue ni la primera ni la última pero, en palabras de sus protagonistas, fue un “catalizador”.

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Foto: Josué Castro

“Cuando empezamos a hacer esto la gente empezó a escuchar rumores, así de: ‘¿Que Bostich y Fussible están haciendo cosas con norteño?’”, dice Pepe Mogt, mejor conocido en el Nortec mythos como Fussible, en su recuento de la infame fecha. “Es cuando nos habló Chris Blackwell [fundador de Island Records e impulsor de la carrera de Bob Marley y U2], quien nos dijo: ‘Acabo de escuchar el disco, me gustó y lo quiero sacar. Voy a enviar a un agente para que le caiga a una de esas fiestas’. Fue Nortec City. Esa la organizó Hiperboreal, Pedro [Gabriel Beas] y un montón de gente se sumó; se hizo como una mini ciudad de Tijuana. Agarramos un edificio histórico, el Jai Alai, abandonado desde los ochenta. Se hizo un ‘parisón’, así gigante. Llegó Time Magazine, Newsweek, The New York Times, L.A. Times… todas las revistas que te puedas imaginar. Fue una cosa que… yo terminé al mediodía del día siguiente. Pero los de la prensa se emocionaron, ¡hasta el enviado de The New York Times cayó a comer con mis suegros! Eso se proyectó a que estuviéramos en Sónar, en Coachella, en todos los festivales. También tuvo un significado muy fuerte para la ciudad, porque a la mayoría de los artistas que expusieron ahí ahorita les va muy bien, están exponiendo en Milán, Inglaterra, Alemania. En ese entonces las instituciones culturales no apoyaban, así que esa fiesta hizo que voltearan a ver a los artistas locales. Tuvo una vibra muy suave.”

Estamos en el verano de 2014, época de fiestas y relajo por naturaleza. Mogt y Ramón “Bostich” Amezcua se encuentran platicando en el lobby de un hotel al sur de la Ciudad de México. Estamos lejos de la fecha de Nortec City. Más bien, estamos en el fin de una era.

En efecto, estamos presenciando el fin de algo pero no es exactamente lo que la gente cree; de hecho, hay un poco de confusión en cuanto a lo que la gente cree. “Nortec” es un nombre que evoca muchas cosas: Tijuana, fiesta, un colectivo de artistas sonoros unidos por ciertos elementos, una estética visual. Internacionalización. Un movimiento, una moda… un dúo de grandes productores y colaboradores legendarios. Sobre todo, evoca un estilo musical que suma tradiciones: La del corrido norteño con sus tarolas y acordeones, la de la banda con sus grandes tubas y ritmos insistentes, la del techno y el house, estilos pioneros de la electrónica que viajó de Detroit y Chicago a Europa, y de ahí a todo el mundo.

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Foto: Gregory Allen

Antes de seguir, aclaremos algo: Nortec no se separa. Me perdonarán el spoiler —en unos cuantos renglones lo leerán en palabras de sus protagonistas— pero es necesario que estemos todos en el mismo canal, pues la verdad es aún más aterradora: El sonido Nortec es el que dejará de existir.

El último manifiesto de Bostich + Fussible como Nortec, bajo su definición, viene con el nombre de “Motel Baja”, un disco que cuenta con la colaboración de Wolfgang Flür (Kraftwerk), Tina Weymouth y Chris Frantz (Talking Heads, Tom Tom Club), y Atom™, y que es, a su vez, el fin de una trilogía musical.

Pepe detalla: “Su primer capítulo es Tijuana Sound Machine [2008], que es la historia de un auto al que le dimos una carretera a través de Bulevar 2000 [2010]. Ahora, este auto llega y cierra su travesía en ‘Motel Baja’. Comienza en la ciudad, sale por este bulevar y regresa a un motel en Tijuana.”

“Cada uno de los temas hace una referencia al título”, continúa Mogt al hablar de la temática de “Motel Baja”. “Hay una pieza en la que participa uno de los Kraftwerk, Wolfgang Flür, y es bien chistoso porque teníamos la imagen de los robots y la seriedad, pero entonces te das cuenta que son como cualquier otro humano, que se iban al after, al desastre. Ahora, en esta rola, es como: ‘Estoy en el motel, con una chica [que es] modelo’; es algo que no te imaginas de un miembro de Kraftwerk. En la canción ‘Motel Baja’, los Tom Tom Club… nunca les dijimos que era el último disco, y es gracioso… narra una historia en la que está amaneciendo y al voltear a ver el cuarto está lleno de botellas vacías, es un tiradero, ya nos tenemos que ir y dice: ‘Bueno, me despido, porque una nueva mañana va a continuar’… Casi narra el final de Nortec.”

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Foto: Rubén Márquez para WARP

Ramón complementa: “Musicalmente hay remembranzas a ciertas raíces que empezamos en [Nortec] ‘Sampler’ [1999]. Este es un proyecto que nos ha dado muchas satisfacciones, como el haber colaborado con gente que admiramos y respetamos en la música electrónica. Termina una carrera; me refiero a una carrera como para entregar una tesis, esa es ‘Motel Baja’.”

Sin más rodeos, entonces, ¿esto es el fin? “Estuve platicando con un amigo escritor, Eriberto Yépez, ahora que los medios empezaron con esto de ‘se separan’ —cosa que no es cierto— o ‘Nortec se murió’ o ‘el fin de Nortec’. Él me dijo: ‘Oye, veo que la gente piensa que Nortec hizo a Bostich + Fussible, cuando fue Bostich + Fussible lo que hizo a Nortec’, porque antes de esto ya teníamos una trayectoria. Cuando llega Nortec, hicimos el planteamiento de qué se trataba el sonido, la convocatoria para hacer el colectivo, la producción, y a mí me tocó componer la música de los demás miembros, excepto por Terrestre, Fernando Corona [conocido hoy como Murcof]. Fuimos los que más hicimos en ese disco.”

“[Fue] casi un movimiento porque se hizo un injerto de diferentes disciplinas, todos con una filosofía y una [motivación] de trabajar con una idea en común”, continúa Mogt, “pero luego fue un boom tan grande que muchos no estaban preparados para eso, otros sí y les está yendo muy bien. Es el caso de Murcof, quien es un gran músico y pienso que es uno de los grandes exponentes de la música electrónica en México; Tania Candiani, que participó en las primeras fiestas, ahorita está en Escocia montando una exposición muy interesante; Raúl Cárdenas, un arquitecto que ha hecho muchas cosas en el mundo; Fitz Torres que hizo la portada [de ‘Motel Baja’] y ha hecho varios trabajos interesantes.”

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Foto: Josué Castro

El colectivo, como tal, lleva años sin trabajar como en sus inicios, y el sonido no es el mismo hoy en día. Pepe explica: “Vimos que para algunos se transformó en una cuestión económica, fue cuando dijimos: ‘Va a haber diferentes Nortec’, y fue cuando empezamos ‘Tijuana Sound Machine‘… El otro día estaba leyendo en una revista, en el avión, sobre una banda que decía: ‘Estamos haciendo un nuevo sonido a partir de la mezcla de música norteña, con tarolas y acordeones, y electrónica, con un sonido house y techno, un poquito de hip-hop también’. En ese momento pensé: ‘Ugh no, ya…’ [Ramón ríe]. Aún así, estoy seguro que en el futuro van a venir nuevas generaciones de morros que van a hacer música electrónica, van a escuchar a Nortec y, a lo mejor, van a retomar esas ideas, y va a salir algo súper chingón que va a sorprender a todos. Ahora nosotros iremos por otro camino. ¿Cuál? Quién sabe.” Ramón concluye: “Queremos seguir transmutando, pero no como Nortec, sino como música electrónica.”

Como todo fin, este los ha puesto a reflexionar sobre su historia. Para ellos, su trayectoria los ha hecho atravesar por muchas cosas desde que hicieron pública su idea. Mogt asegura: “En un inicio fue muy radical, pues de ser totalmente electrónicos entramos a este rollo y la gente nos decía: ‘No, ¿cómo? ¿Por qué hacen esto? ¡Vendidos! ¡Nacos!’, no entendían que era un proyecto que no tenía que ver con el kitsch o con hacer remixes a esa música, ni eran sampleos de otras bandas. Ya hicimos de todo, desde estar en La Perla [antro del DF], todos sudados con caguamas en mano, hasta trabajar con la Filarmónica de la Ciudad de México en proyectos más complejos u otros proyectos como la película ‘Puño de Hierro’. Lo que sigue será completamente distinto. No puedes quedarte ahí ni regresar, ni hacer un Nortec 2.0.”

En el plan del legado de la unión, Ramón ve a Bostich + Fussible como algo que logró una apertura musical. “Mucha gente a la que le gustaba Nortec no le gustaba la música norteña o de banda, y a partir de ahí comenzó a escuchar ese tipo de música… a otros no les gustaba la electrónica. Yo creo que dentro de la primera música electrónica había mucha reticencia de poner otros ritmos.”

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Foto: Josué Castro

Tal vez el eje central de la mitología de Nortec es Tijuana, la ciudad que los vio nacer. Los tijuanenses tienen una mentalidad muy distinta a la del resto de México. Como una ciudad fronteriza, alimenta su personalidad por los dos lados de la frontera. Lejos del centralizado corazón del país y del otro lado de la raya que divide los territorios que Santa Ana vendió a nuestro vecino del norte, Tijuana tiene sus propias vivencias, sus propios modismos e identidad, marcadas por una historia tumultuosa, considerando su corta existencia.

Pepe: Tijuana es una de las ciudades más jóvenes del país. Acaba de cumplir 125 años. Es una ciudad mutante. Comenzó como una ciudad clandestina donde [encontrabas] todos los placeres. Antes de Las Vegas, era Tijuana; así, tal cual. En el casino de Agua Caliente tenías a Rita Hayworth, Charles Chaplin, los hermanos Marx, a toda la elite; como estaba prohibido el alcohol en Estados Unidos, venían a beber acá. Tijuana es una ciudad de fiesta. Para los soldados había una calle que se llamaba La Revolución y tenía como 100 cantinas, ellos venían y se deshacía la machaca. Luego, el gobierno vio toda la decadencia y cerró el casino. Teníamos la cantina Mexicali también, que medía como dos cuadras. Fue la barra más grande del mundo y ya después se llegó a cortar. Después se llamó La Ballena. A mí todavía me tocó en los ochenta, iba con [el fallecido cronista] Rafa Saavedra a echarnos nuestras chelas. Antes no había esa barda, no había problema migratorio. Las playas donde nosotros vivimos eran una especie de Malibú en los años setenta, y lo que pasó fue que hubo una tormenta que se comió como dos calles de Tijuana, se llevó todo” [ríe].

“A la fecha sigue teniendo su encanto”, prosigue Mogt sobre su ciudad. “Los edificios históricos que quedan son un par y dos-tres piezas que quedaron del pasado, pero todo lo demás es un caos arquitectónico y visual. Cuando se apagan las luces, cuando llega la noche, se convierte en una ciudad llena de zombies… es bien interesante la vida nocturna.”

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Foto: Gregory Allen

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Foto: Carlos Sosa 

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Foto: Carlos Sosa

Como a una hora y media de distancia de Tijuana se encuentra Valle de Guadalupe, el territorio vinícola más importante de México que, además, ha proliferado como un destino turístico de gran escala para gente que busca aventuras gastronómicas y de vida nocturna. Fue ahí donde Bostich + Fussible grabaron “Motel Baja”, armando un estudio en uno de los resorts de la zona: Encuentro Guadalupe.

“[Es un hotel] del arquitecto Jorge Gracia, con una visión futurista que es muy impresionante”, dice Amezcua de la locación. “Nos tocó ver a unos turistas [norteamericanos], estaban todos asombrados por la arquitectura, porque no te lo esperas, está muy adelantado, son como cabañas.” Continúa Mogt: “Están aisladas unas de otras, te vas en una moto y te metes a tu cuarto. Por dentro estás como en un hotel boutique, súper de lujo, pero abres la puerta y [te encuentras a] un coyote o una víbora, estás en la intemperie. [Jorge] nos la prestó así de amistad. La verdad, gracias a él pudimos hacer el disco.”

Ramón cuenta un poco de la evolución que ha tenido la zona: “Ha habido mucho movimiento de muchas compañías vinícolas, cervecerías y buenos restaurantes últimamente. Ese es el boom.” Pepe contextualiza: “Toda esa parte de Baja California tiene un clima mediterráneo, entonces empezaron a llegar muchos viticultores. El valle ya tiene una historia de más de cien años en la producción de vino, es la capital de México en ese tema, produce vinos de los más buenos, de esos que tienen premios internacionales. A parte, la gente que ahí consume vino también es muy afín al arte y a la música; inclusive ya se hizo un movimiento de la tan conocida Baja Med, ingredientes de la Baja que tienen todo es rollo mediterráneo. Hay grandes chefs ahí, desde este Benito [Molina] que creo hasta sale en televisión, hasta Javier Plascencia, con lugares como La Querencia y Corazón de Tierra. También se han abierto muchos hoteles boutique; incluso Rihanna fue hace poco y rentó uno completo para que no llegara nadie. Tienes a gente de ese nivel porque ya hay un spot ahí.”

Después de las fusiones, la popularidad y la notoriedad, si hay un elemento fundamental para Nortec es la fiesta. La noche, la música y el ambiente han acompañado a sus dos ejes principales y al colectivo desde antes de sus inicios. Es probable que en el futuro ya no escuchemos tubas y acordeones en la música de Mogt y Amezcua, pero la fiesta estará ahí, al igual que está en la banda, en el corrido norteño, en el techno y en el house:

“Es transmitir esa satisfacción que tenemos Pepe y yo al hacer música y ver al público contento”, asegura Ramón. “Hay un momento en el que la fiesta se convierte en el todo”, remata Pepe. “Tú dejas de pertenecer al mundo regular del trabajo, de todas estas presiones económicas, políticas, de toda esa problemática social que sabes que existe. Estás ahí, disfrutando de la música, de los amigos. Llegas a una desinhibición de tu ser por medio de las diferentes sustancias alcohólicas o lo que sea. Inclusive ahí se gestionan varias ideas… los mejores proyectos nacen en la fiesta, es increíble, pero a veces surgen ahí.”

Por: Marcos Hassan

“Motel Baja”, la nueva y última producción de Nortec Collective Presents: Bostich + Fussible, ya está disponible para su escucha a través de Spotify. Disfrútenla aquí: