Momentos

// Por: Staff

Mie 19 Octubre, 2011

Foto: Pola para WARP

 

Advertencia: la siguiente editorial fue escrita bajo la influencia constante de la 7ª Sinfonía de Beethoven, para mayor efecto en la lectura sírvase a escucharla.

Hay momentos en la vida que son especiales, momentos que normalmente idealizamos y que muchas veces marcan a una persona. Sin duda, hay momentos que son irrepetibles, y muchos de nosotros hemos aprendido que éstos no serían nada sin la música.

En este apartado no se pretende hablar de lleno del Corona Capital o de toda la trayectoria de una banda, aquí simplemente queremos reconocer que sería pretencioso no hablar, aunque sea un poco del asombroso show que Portishead dio en un día de octubre.

Hay momentos en que una banda se consolida como tal y llega a un estancamiento propio del curso natural y orgánico de su música. Hay otras bandas que suelen alcanzar la fama y se dejan llevar por glorias pasadas que saben a viejo, todo esto permeado por el innegable miedo a la experimentación y consecuentemente al fracaso. Ninguno de los dos es el caso de Portishead.

Portishead es en realidad el nombre de una localidad inglesa donde Geoff Barrows, una de las mentes detrás de la banda, creció. Fue en 1991 que el proyecto tomó forma, todo con el simple propósito de poner en notas lo que en ese momento las todavía jóvenes almas de cada uno de los integrantes necesitaban expresar.

El inicio de Portishead como banda en realidad no es complicado, o al menos es muy parecido a la de muchas otras, pero fueron los momentos inspiradores los que llevaron a la banda a posicionarse como una de las más importantes del Reino Unido y, tiempo después, del mundo.

El éxito de una banda no reside en el número de discos vendidos sino en el talento y la capacidad de sus integrantes para saberlo explotar. Portishead ha demostrado durante 20 años de carrera que la música es una creación que implica pasión, lo cual ha redituado en un fanatismo muy noble que ha sabido reconocer la genialidad pura detrás de cada canción.

El pasado 15 de octubre la banda de Bristol, Inglaterra se presentó ante miles de personas en un Corona Capital que para esas horas ya había hecho estragos en los pies de muchos (consecuencia del ineludible nomadismo festivalero). Y a pesar de que la energía de algunos estaba en 20%, nada impidió que cada asistente pudiera sentir que había algo diferente en ese concierto.

La hipnotizante voz de Beth Gibbons sirvió como un recordatorio contundente de que la música de Portishead siempre evocará esos momentos que sólo ocurren una vez en la vida. Sin pretensiones o rockstarismos innecesarios la banda logró cautivar a miles de personas y pudo hacer lo que muy pocos suelen lograr: llegar a la solemnidad colectiva a partir de notas que en alguna época también fueron inspiradas por momentos únicos.

A veces llegan y a veces los buscamos… definen y transforman; pero, ¿estos momentos pueden llegar en forma de canciones?, yo digo que sí.