#WARPPresenta: Entrevista con Nine Inch Nails, The Field on Fire

// Por: Diovanny Garfias

Jue 17 mayo, 2018

Pensar en Nine Inch Nails es remitirnos, de manera automática, a Trent Reznor, el hombre que creó el concepto, el nombre, el sonido, la imagen y todo lo que compone al proyecto, porque éste es en sí mismo un reflejo personal de la psyche del originario de Mercer, Pennsylvania. NIN simplemente no podría existir sin la experticia sonora de Reznor y viceversa; el músico difícilmente habría llegado a los 53 años de edad de no haber exorcizado sus demonios a través de los sintetizadores y las guitarras rabiosas que dan vida a su vástago.

Aunque a lo largo de casi 30 años Nine Inch Nails ha visto pasar a varios colaboradores e integrantes que de un modo u otro influyeron en su sonido, ya fuera en el estudio o sobre el escenario —el legendario Flood (Mark Ellis) durante la primera década, por ejemplo; Chris Vrenna y Charlie Clouser en la batería y los sintetizadores, respectivamente, o Alan Moulder en la consola—, el peso de las decisiones finales siempre recayó en Trent y su capacidad de ver el todo, incluso siendo parte de éste. Sin embargo, las cosas cambiaron oficialmente a partir del año pasado. La salida del EP Not The Actual Events (2016) significó la adición oficial de Atticus Ross al proyecto, algo que puede parecer obvio tomando en cuenta los antecedentes creativos de ambos artistas pero que tiene un trasfondo más interesante.

Ross y Reznor se conocieron cuando el segundo firmó a 12 Rounds (banda integrada por Atticus, su hermano Leopold y Claudia Sarne) en su hoy extinto sello Nothing Records para posteriormente lanzar el álbum My Big Hero (1998). Tiempo después Trent se convertiría en el productor de su siguiente LP, mismo que no ha visto la luz a la fecha (excepto por un par de tracks) pero que colocó a ambos músicos tras la consola en un mismo espacio temporal.

Así, Ross se convertiría en pieza fundamental en los equipos de Reznor a la hora de grabar nueva música de NIN, primero como programador e ingeniero en With Teeth (2005), Year Zero (2007) y The Slip (2008), con un papel creativo en Ghosts I–IV (2008) y Hesitation Marks (2013) y finalmente como la otra mitad que haría de esta mancuerna una de las más relevantes en la industria hollywoodense de la composición. La dupla ganadora del Premio de la Academia y el Golden Globe por el score de The Social Network (2010) se convertiría en el equipo de cabecera del director David Fincher para ambientar sus filmes, experimentando en el mismo rubro con los documentales Before The Flood (2016) y The Vietnam War (2017) e incluso musicalizando la llegada de la sonda espacial Juno a la órbita del planeta Júpiter.

Si a lo anterior sumamos la creación de How To Destroy Angels, es fácil entender la decisión de Reznor; la adición formal de Ross al equipo no sólo marca una evolución y distanciamiento de lo que el proyecto fue por más de dos décadas, significa el encuentro de una plenitud sónica y el paso definitivo hacia el “siguiente nivel”, donde bien pueden producir la banda sonora de una ficción, de un documental o de un acontecimiento histórico como retomar su personalidad más provocadora y generar reclamos electrónicos con sus respectivas dosis de rock.

El fruto de esta nueva configuración nos ha dado hasta ahora dos EPs (de tres prometidos). El primero es el mencionado Not The Actual Events, descrito como «un disco hostil» e «impenetrable» que refleja todo lo aprendido en su andar cinematográfico y arroja cinco temas plagados de oscuridad, melancolía y rabia, sólo comparable con Broken (1992) por su atrevimiento y visceralidad. El segundo, Add Violence (2017), es una muestra del genio creativo de ambos compositores trabajando a tope, con un alma más electrónica, ingeniería de avanzada y un sonido en el cual ya son discernibles las aportaciones de ambos.

De esta manera, Trent Reznor y Atticus Ross levantan la mano para recordarnos que NIN está más vivo que nunca y que en un mundo donde se sigue admirando el oropel sónico aún quedan algunos reluctantes dispuestos a llevar la contra de la mejor manera, con post industrial inclemente, elegante, implacable y prácticamente perfecto. Aprovechando la gira de NIN por Estados Unidos, platicamos con ambos músicos para constatar el momento legendario que viven.

La Entrevista

La primera pregunta es la más obvia (o al menos lo es para mí): Trent, ¿cómo convenciste a Atticus para que se uniera a la banda de tiempo completo (en el estudio y en vivo)?

Trent Reznor: «¡Lo engañé!… No, trabajamos juntos en Nine Inch Nails desde los dosmiles, él ha sido la otra mitad, así fue como empezamos a componer para películas y a trabajar en varias cosas así que pensé que sería un acierto tenerlo en el escenario, tocando con la banda. Sabía que era muy importante que tuviera el reconocimiento que se merece, él es la otra mitad de Nine Inch Nails. Se lo pedí, le dije que artísticamente podíamos tener al proyecto completo en el escenario y los fans lo disfrutarían. Empezamos a tocar, primero un show, luego el segundo y el tercero y hasta ahora ha funcionado bastante bien.»

Atticus, ¿cuál fue tu experiencia?

Atticus Ross: «Estaba muy nervioso, eso es lo primero que recuerdo y es parte de la trampa, pero luego fue increíblemente halagador; es decir, hemos estado una vida entera juntos, me siento al doble, o sea, no hay ninguna otra banda posible con la que podría estar en el escenario; sin el alto nivel de emoción no sería capaz de lograrlo, aunque creo que mi inseguridad y nerviosismo están mejorando, lentamente.»

Hablando de música, cuando empezaron a escribir Not The Actual Events ¿consideraron que el proyecto se convertiría en una trilogía de EPs en lugar de un álbum?

TR: «Antes de empezar a trabajar en el disco hablamos de muchas cosas y coincidimos en que valdría la pena dividir el siguiente álbum en tres partes pequeñas. Lo primero que creímos fue que sería interesante; parte de la decisión fue que la gente se acercara a la música, pensamos en la forma en la que se consumen discos hoy en día y concluimos que sería más fácil escuchar una pieza de 25 minutos que un disco de una hora. Quisimos hacerlo más accesible y “sexy”.

«Elegimos concentrarnos en cosas muy generales que no necesitaban mucho tiempo, sin estrés, porque una de las intenciones es que Not The Actual Events sea un golpe en la cara, lo que hizo que el proceso caminara más rápido, no tuvimos que escondernos en el estudio durante un año o 18 meses sin lanzar nada, convirtiendo todo en algo más episódico. Esto nos permitió trabajar en Add Violence en la dirección que fue y en el tercer LP.»

 

Trent, ¿cómo lograste escribir un material tan visceral, furioso y oscuro como Not The Actual Events sin estar atrapado en adicciones o problemas de depresión?

TR: «Empezamos a escribirlo y no supimos lo que era durante un año, más o menos. Aprendimos que a veces las cosas inesperadas pueden ser inspiradoras. Creo que teníamos la idea de ir por ese camino y terminamos como con 70 demos. A final descartamos casi todos en esta exploración de estilos y producción, todo llegaba a mi cabeza en pequeñas partes así que tomé la guitarra y busqué algo diferente a lo que hice en la era de Hesitation Marks, donde nos interesamos más por desarrollarlo con música electrónica.

«Este EP, por alguna razón, se vio arrastrado por un enfoque más agresivo e hicimos muchas cosas que antes no nos permitimos, así logramos volver a esos lugares. Mucha gente lo relaciona con Broken y lo puedo entender, tiene esa vibra… Broken nos inspiró.»

Hace algunos años, durante el Wave Goodbye Tour, en 2009, tomaste un momento en el escenario para hablar de ‘La Mer’ y mencionaste que al componer esa canción atravesabas un momento en el que querías morir. ¿En este momento hay alguna canción que te lleve hacia un punto tan incómodo que evites tocar?

TR: «No, no a ese nivel. Cuando hacemos un show en vivo elegimos las canciones que nos parecen relevantes de manera democrática, aquellas que nos emociona tocar en vivo las trabajamos y ensayamos, sólo dejamos fuera las que sentimos que no nos representan más. Buscamos que las cosas se sientan auténticas, algo más legítimo. A lo largo de los años hay canciones que ya no tengo tanto en mente, simplemente porque ya no me hacen sentido.»

Para terminar, en México hubo un sismo hace unos meses y a pesar de la terrible situación política la gente encontró en el hecho el pretexto para generar un ambiente solidario y colaborativo. ¿Cómo se siente ser norteamericano dada la situación política actual, con Donald Trump al mando del país?

TR: «Puedo empezar diciendo que es una puta vergüenza que como ciudadanos norteamericanos hayamos elegido a un completo imbécil. Puede que seamos el país más desmoralizado que haya en el mundo. Yo sé que a muchos norteamericanos les repugna esta situación.

«No puedo esperar por el momento en que él ya no sea presidente. Adicionalmente, quiero decir que por primera vez en mi vida siento un país con una crisis existencial que se pregunta ¿ahora qué?, ¿es sólo una vergüenza o comenzamos una guerra? Creo que es peligroso, es sólo el terrible reflejo de un país que se dedica a consumir redes sociales y productos de mierda.»

Gracias a ambos, espero verlos en México el próximo año…

TR: «Ojalá que sí, es algo que estamos buscando y que nos alegraría mucho.»