London riot, I wanna riot

// Por: Staff

Mie 10 agosto, 2011

 

Last week a man, who may or may not have been a gangster, was shot dead by police. This is relevant, yet in many ways totally irrelevant to the riots that have engulfed London and many other British cities this week.

It is relevant because while we are used to seeing armed police more often on our streets, the vast majority are not only unarmed, but those with shooters rarely use them. This unfortunate killing was followed by a vigil in Tottenham to mark the man’s life and ask whether police had acted too hastily in drawing their guns. It is again relevant to mention this because following the peaceful protest, a riot broke out in Tottenham that led to looting vandalism and in one case a fire at a local landmark that destroyed the building.

It is irrelevant to mention all of this though because what has been going on in the UK this week has had nothing to do with the police shooting at all. There are no slogans calling for an investigation (it’s already happening), no leaders with a perceived sense of injustice, yet for the last few nights Britain has burned.

Initially trouble seemed localized, even within London. As someone living a way from Tottenham on the other side of the city, the first and second nights of rioting seemed nothing more than a neighborhood disturbance, a historical throwback to the 80s when last the capital tastes urban unrest, though unlike recent trouble – marches against university tuition fees or G8 protests – it felt like the police lost and the rioters had got away with it. Clearly in hindsight that verdict was reached by many others too.

On Monday, our city erupted. Initially twitter – erroneously blamed as the rioters’ tool by many of the media, when it was the far more savvy BBM that coordinated the terror – was littered with reports of trouble in Hackney. Then phonecalls, stories of friends of friends in trouble and then finally 24 hour rolling news channels with helicopters overhead confirmed areas across London were burning. No mention of shootings in Tottenham, just arson, vandalism and more than anything else the looting of shops and homes. The police who looked fallible the night before, were well and truly beaten, the rule of law seemed optional.

A night later as belatedly the fuzz swamped the streets of our capital, trouble flared in Birmingham, Manchester and Liverpool instead with looting again the overriding theme.

As I hastily type this at WARP’s request for the latest on London and beyond, the streets are tense but starting to return to normal. Everywhere that is except locations like Shepherds Bush’s massive Westfield shopping centre, which has three riot vans parked outside and crash barriers forming a moat around the likes of Marks & Spencers and Prada.

Tonight I doubt there will be trouble in London, maybe elsewhere in Britain, but for the first time in years I couldn’t say for sure.

So why has this happened now? Overzealous gentrification of traditionally poor inner city areas seems to correlate with the trouble and certainly has robbed many of an investment in their traditional homes and communities; drastic cuts to our police budgets and social services by our government (which still our opposition won’t question the ideological nature of) can’t have helped; while the police’s defeat in keeping order three nights running has led many of the rioters (many of whom are children) to feel there no consequences to their actions.

The debate will clearly rage, but what is overriding clear is Britain’s riots have very little to do with a police shooting.

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Por: Paul Stokes
Editor Asociado de la revista Q Magazine y columnista en WARP
www.twitter/@Stokesie

La semana pasada, un hombre -que pudo (o no) haber sido un mafioso- fue asesinado a tiros por la policía. Esto es relevante. Sin embargo, en muchos sentidos, es totalmente irrelevante comparado con los disturbios que han envuelto a Londres y muchas otras ciudades británicas esta semana. Es relevante, porque si bien estamos acostumbrados a ver a policías armados cada vez con más frecuencia en nuestras calles, la gran mayoría de la policía no sólo están desarmados, sino que aquellos que cargan una pistola rara vez la utilizan. Este lamentable asesinato fue seguido por una vigilia en Tottenham para conmemorar la vida del hombre y cuestionar si la policía había actuado con demasiada precipitación al utilizar sus armas.

De nuevo, es relevante mencionar esto porque después de la protesta pacífica, un motín estalló en Tottenham, lo que llevó a actos de vandalismo, saqueo y, en un caso, al incendio de una tienda local que acabó por destruir el edificio entero.

Es irrelevante mencionar todo esto, porque lo que ha estado ocurriendo en el Reino Unido esta semana, no tiene nada qué ver con el tiroteo de la policía.
No hay consignas pidiendo una investigación (que ya está sucediendo), no hay líderes con un sentido percibido de la injusticia, y sin embargo, durante las últimas noches Gran Bretaña ha estado en llamas.

Al principio, parecía que los problemas estaban localizados, incluso dentro de Londres. Al vivir lejos de Tottenham, al otro lado de la ciudad, durante la primera y segunda noche, los disturbios no parecían más que una perturbación local en un barrio, un retroceso histórico a los años 80 cuando la capital sufría de disturbios en las calles. Aunque, a diferencia de los últimos problemas -marchas en contra del incremento de los honorarios por la enseñanza en universidades o protestas contra el G8- se sintió como que la policía había perdido y que los manifestantes se habían salido con la suya. Es evidente que, en retrospectiva, ese veredicto fue alcanzado por muchos.

El lunes, nuestra ciudad estalló. Inicialmente, Twitter -erróneamente culpado por muchos de los medios de comunicación como la herramienta de los manifestantes, cuando en realidad fue el más avanzado sistema del Blackberry Messenger el que sirvió para coordinar el terror – estaba lleno de informes sobre problemas en Hackney. Luego siguieron las llamadas telefónicas, historias de amigos de los amigos en problemas y, finalmente, noticiarios las 24 horas con cobertura aérea desde helicópteros, confirmando que Londres ardía en llamas.

No se mencionó nada acerca de los disparos en Tottenham, sólo sobre los incendios provocados, el vandalismo y, más que cualquier otra cosa, el saqueo de tiendas y casas. La policía, que parecía infalible la noche anterior, ahora estaba realmente golpeada; el estado de justicia parecía opcional.

Una noche más tarde, mientras la policía inundaba tardíamente las calles de nuestra capital, los problemas estallaron en Birmingham, Manchester y Liverpool, nuevamente con el saqueo como tema principal.

Mientras me apresuro a escribir esta petición de WARP sobre lo más relevante en Londres y otras ciudades, las calles se encuentran tensas, pero poco a poco comienzan a regresar a su estado de normalidad.

Y éste es el contexto general casi en todas partes, excepto en lugares como el Centro Comercial de Westfield, ubicado en el área de Shepherd´s Bush, en donde hay tres camiones antidisturbios estacionados afuera y barreras de contención que forman una fosa alrededor de tiendas de la talla de Marks & Spencer y Prada.Esta noche, dudo que regresen los problemas a Londres; tal vez en otras partes de Gran Bretaña sí haya disturbios. Pero, por primera vez en muchos años de tranquilidad social, no puedo decir nada con seguridad.

Pero la pregunta sigue: ¿por qué ahora?. Pareciera que el aburguesamiento excesivo de las áreas tradicionalmente más pobres de la ciudad, se correlaciona con el problema. Y ciertamente se ha invertido mucho en esas comunidades.

**Párrafo por WARP:
Hasta cierto punto, este proceso puede ser visto como el avance cultural, social y económico de áreas deterioradas. Pero lo cierto es que, como resultado de lo anterior, estos vecindarios han adquirido características distintivas; y se argumenta que el proceso de gentrificación (aburguesamiento) en el Centro de Londres está llevando al surgimiento de grupos heterogéneos de clase media, que contrastan sustancialmente con la homogeneidad percibida de las zonas suburbanas tradicionales.**

De igual forma, los cortes drásticos al presupuesto de nuestra policía y de los servicios sociales por parte del Gobierno, no pudo haber sido de mucha ayuda. A la par, el fracaso de la policía por mantener el orden tres noches consecutivas, ha llevado a los manifestantes (muchos de los cuales son niños) a sentir que no hay consecuencias por sus acciones.

Lo que sí es primordialmente claro, es que esta semana en Gran Bretaña no tiene nada que ver con un tiroteo de la semana pasada.