Renee Mooi: Insolencia sonora desde el underground nacional

// Por: Sara Araujo

Lun 13 Marzo, 2017

En la actualidad, los proyectos correspondientes a la escena independiente tienen las propuestas más relevantes en el medio musical, aquellas que representan el talento joven y lo que en el futuro será parte de nuestra historia. Por esto, es muy importante prestarles especial atención y estar abiertos a sus historias, sus mensajes y sus canciones.

Un gran ejemplo de este movimiento es Renee Mooi, propuesta de rock mexicano digan de conocer, con una historia fresca y un futuro prometedor. WARP Magazine tuvo la oportunidad de platicar con la talentosa compositora sobre el inicio de su carrera y su perspectiva del me- dio como artista.

– Para iniciar, platícame un poco de cómo comenzó este proyecto…

«El proyecto empezó cuando aún no lo tomaba como algo serio, hace 10 años, y de hecho ocurrió porque quería que mi hermana cantara. A ella le hice el primer EP, el de las frutas, donde canta un tema. Yo estaba en la escuela, estudiaba música y lo hice de tarea. Mis compañeros empezaron a pedírmelo y de repente, a partir de eso, descubrí la escena independiente. En aquel momento escuchaba muchísimo pop y me empecé a meter en este mundo, me dio mucha curiosidad ver qué podía pasar.»

– ¿Cómo se dio el proceso creativo para tus composiciones en aquel momento? ¿Aún trabajas de la misma manera?

«El proceso se fue transformando muchísimo con todo lo que hacía. A partir de los 17 tuve una carrera alternativa en Rumania, haciendo pop y cantando, pero empecé a frustrarme porque no tenía control creativo, no podía expresar nada, ni sobre lo que usaba, ni lo que decía o cantaba, nada, hasta que renuncié y me dediqué a esto completamente. De hecho, una mitad del disco es sobre ese periodo en el que hacía lo que quería, sin seguir ningún patrón. Después, la situación cambió y empezó a darse un proceso real luego de terminar una relación súper importante. La segunda mitad del disco fue todo este proceso, algo muy tormentoso pero profundo, estuvo padre. Hace poco lo volví a escuchar y sentí rarísimo, ¡no me gustó! [ríe]. Fue un proceso muy intenso, muy fuerte, de mucho dolor, aunque terapéutico. Hoy siento que estoy en otro periodo de mi vida.»

– Al hablar un poco más de tu proyecto, ¿cuáles son las influencias principales?

«Hay tantos [suspira]. Como te decía, crecí escuchando pop, era fan de Britney Spears y ¡fui al concierto de Backstreet Boys, de la gira Black N Blue, vestida y pintada de azul y negro! Cuando empecé en esto me llevaron a ver a Björk, a un festival, hace como 10 años. Jamás la había escuchado y no sabía quién era, tampoco sabía que había festivales alternativos y menos conocía a bandas como Pink Floyd, sólo ‘Another Brick In The Wall’. Ese día me dio un ataque epiléptico de la impresión, estaba a cinco personas de ella y tuve un shock tan profundo que me dio un ataque. Como estaba en medio de la gente no me caí, pero en ese momento alguien tomó una selfie y volteó a ver la foto. Todos salían sonriendo, ¡y yo en plena crisis epiléptica! [ríe]. Me encanta Nine Inch Nails, Radiohead. Ahorita escucho mucho a una señora de 80 años, Elsa Suárez, una brasileña que abrió las Olimpiadas. ¡Está increíble! También me fascina Brazilian Girls y por ahí va la onda.»

– Has logrado interesantes colaboraciones. ¿Planeas algo de este tipo?

Está el dueto con Mon (Laferte), en el disco tengo otros como con Teri Gender Bender (Le Butcherettes) y Sandrushka Petrova (Descartes A Kant), son de mis bandas mexicanas favoritas. He colaborado con músicos colombianos, guatemaltecos, con Elis Paprika… Me fascina colaborar, me gusta muchísimo el experimento y me encanta la gente rara. Estoy disponible para cualquier parte del mundo, donde sea, ¡búsquenme! [ríe].