#TIOM ‘Orión, el Cazador’ (2014) – Tobogán Andaluz

// Por: Staff

Mar 29 septiembre, 2015

‘Orión, el cazador’ (2014) – Tobogán Andaluz

Por: Juan Manuel Pairone

Dos minutos y cuatro segundos. Tiempo suficiente para ser progresivos, fogoneros, depurados y elegantes. Un cuarteto de adjetivos que podría ser aleatorio, pero que ayuda a describir el resultado conjunto de las cuatro ideas centrales que se escuchan en ‘Orión, el cazador’, pequeña suite de la banda argentina (y platense) Tobogán Andaluz.

A saber: 1) una introducción fugaz, llena de frescura y con una primera línea prometedora (“Llama a quien quieras/ no te van a encontrar/ porque el mundo también cambia de lugar”); 2) una estrofa que podría repetirse una decena de veces, pero sucede (y con un cambio clave) apenas dos, alcanzando a grabarse como potencial estribillo de estadios de fútbol; 3) una caída abrupta, con olor a playa y Beach Boys, que se intensifica a fuerza de palmas y melodías tensionantes; 4) y un final en el que la voz invitada de Mariano Di Cesare (de los estimulantes Mi Amigo Invencible) ayuda a construir una alianza firmada con sangre antes de dar paso a la secuencia de acordes que nos conduce a la puerta de salida.

Narrarlo apenas plantea la situación. Lo que da vida a una canción gigante es aquello que no se puede terminar de explicar con argumentos. Esa cuota de misterio, emoción y bienestar generada por una pieza bien construida que, además, juega pavlovianamente con el escucha: le ofrece cada vez más estímulos y extiende su clímax durante quince segundos llenos de nostalgia. El porqué detrás de ese cosquilleo y ese impacto en el estado de ánimo seguramente sea materia para las neurociencias y las disciplinas encargadas de estudiar la relación entre de los estímulos y la percepción. Aquí solamente hay lugar para decir que, a veces, hay milagros en forma de música que no necesitan una sucesión de buenas ideas y una interpretación a la altura de esas tonadas que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas.