Vive Latino… ¿va por buen camino?

// Por: Staff

Mar 27 Marzo, 2012

Termina una edición más del Vive Latino y los comentarios de la gente no se dejan esperar. Leo muchas opiniones encontradas, la mayoría irónicamente contrastando con lo que uno ve en el rostro de los que asistieron. Entonces me pregunto, ¿cuál es la realidad del Vive Latino? Estamos hablando del festival más importante de Rock iberoamericano y hay que reconocerlo como tal. Sin embargo, es inevitable leer comparaciones con otros festivales masivos –varios de ellos incluso en territorio Iberoamericano–, y considero que muchas de esas comparaciones son desinformadas, o en su defecto, injustas.

 

La conclusión es que la gente se la pasa muy bien y ese es el fin último de cualquier festival, hacer de este encuentro una fiesta, claro, pero no por eso hay que ser complacientes. En los últimos años el Vive Latino ha dado un giro inesperado; ya no es el “Muere latino” del que se hablaba en los medios antes, realmente ya no se va a sufrir a los asistentes que buscan escuchar a sus bandas favoritas (bueno, si acaso sufren los que siempre están hasta adelante, pero ellos saben a lo que van). Esto es grato, sobre todo porque ya no sólo se trata de un espacio para escuchar música en vivo, sino que literalmente se explotan distintas vertientes dentro de las diversas culturas musicales.

 

Sin embargo, me gustaría comentar algunos puntos al respecto de las críticas:
• La pereza de varias posturas críticas. El daño mediático que sigue cargando el Vive Latino es latente, pues la gente sigue criticando en muchas ocasiones sin darse la oportunidad de asistir y ver que en 13 ediciones muchas cosas han cambiado. Así mismo, se leen críticas irónicas donde se depura el cartel en busca de una combinación ideal, olvidando por completo la esencia misma de un festival de esta magnitud. El gran problema: falta una verdadera crítica del fenómeno musical en México, y no me cansaré de decirlo. La crítica desinformada es perjudicial para la música en el país.

 

• La diversidad del cartel. Algo fundamental de cualquier festival es ofrecer diversidad y dar la oportunidad al público de descubrir propuestas diferentes, a la vez de que grupos que normalmente no tocan para esta cantidad de gente logren dar a conocer su música. Algo que ya da flojera leer son los comentarios de gente que critica esa diversidad, para algunos incluso “incoherente” y “absurda”, o el rechazo a la idea de profundizar en la nostalgia rocanrolera. Estas críticas no comprenden que se trata de un fenómeno cultural, por lo que no siempre tiene que presentarse lo más reciente o lo que solo unos cuantos quieren
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• Los headliners. También se critica que tocan los mismos de siempre, pero estamos hablando de más de 100 bandas de las que les puedo asegurar estos críticos no conocen ni la mitad y solo aplican el “no los conozco, entonces no existen”. Es una realidad que los “headliners” tienen que ser nombres atractivos, y sí, cada vez tocan más grupos de la vieja escuela, pero hay que reconocer que el público demuestra claramente que están vigentes. Eso sí, si nos apoyamos en la exquisitez de varias de estas críticas, hablar de ver a Pulp, Refused, Mazzy Star, Atari Teenage Riot, Radiohead, Dr. Dre y Snoop Dog en el Coachella de este año realmente no representa la “novedad” a la que aspiran estos críticos. En este sentido, ¡qué maravilloso que pudiéramos ver a El Personal, El Haragán o a Dr. Fanatik!

 

• La cultura y la memoria musical. La música es más allá de lo que vemos en el escenario, y el Vive por fin está dándose cuenta de ello con exposiciones como la de los “25 discos que cambiaron al rock mexicano” (interesante la idea por cierto, pero con una mala investigación la verdad). Así mismo, dar espacio a la Carpa Ambulante, la Improlucha y muchas cosas más refuerza la idea del verdadero impacto cultural que ha tenido el rock en el país.

 

• El tema de la publicidad. Otros critican el hecho de la publicidad y sí, coincido que no es muy bien logrado tener un escenario Danup (vamos, hasta el evento de Snickers se llama Urbania). ¿Pero qué acaso olvidamos la publicidad en otros festivales? Recordemos a los Simpsons, quienes parodian el Lollapalooza diciendo que si no se reclama un niño perdido pasará a ser propiedad de Blockbuster Entertainment. Sí, la publicidad es necesaria para sustentar un evento de esta magnitud, dejemos atrás los romanticismos y reconozcámoslo.

 

• Lo que falta. Sin embargo, muchas cosas faltan para el festival. Seguimos esperando el DVD del reencuentro de Caifanes (que bien pudieron vender en esta edición del festival) y otras formas de registros. Así mismo, las transmisiones por Internet son un gran avance para todos los que no pueden asistir, incluso de otros países. ¿Pero sería mucho pedir que el audio saliera directo de la consola, o que hubiera una buena dirección de cámaras? Creo que no, pero sin duda se ven avances año con año en el festival. Claro, el Foro Sol no es el lugar idóneo para la “vibra” de un festival, pero los organizadores lo han sabido manejar y se ven mejoras. Falta mucho por hacer, mayor diversidad fuera de los escenarios, pero para allá va. Así mismo faltan más exponentes de otras culturas musicales, ¿dónde quedó el Hip Hop? ¿Y la Electrónica pura? Yo digo que todavía falta más diversidad, no solo en el festival, sino en los medios. Pero se están acercando.

En fin, creo que lo más importante es que podemos hablar ya de un festival en donde hay mucho que ver y hacer fuera del escenario, y no de un mero concierto masivo en donde uno tiene que seguir un itinerario muy ajustado para poder pasársela bien. Si, los horarios se empalman, como cualquier otro festival (los invito a perseguir “venues” en el South by Southwest para ver a sus artistas favoritos), pero muchas de las críticas demuestran más bien ignorancia y poca experiencia en esto de los festivales, algo que hasta ediciones recientes tampoco sabía defender muy bien el Vive Latino. Faltará mucho, sobre todo en cuanto a documentación y generar al 100% una experiencia de festival, pero si puedo decir que va por buen camino. Así mismo, se puede afirmar que en años recientes asistir al Vive Latino se ha convertido en un “must” de cualquiera interesado en comprender la cultura rockera en Iberoamérica.