Festivales de Guadalajara cuestionan decisión del gobierno de crear uno nuevo

// Por: Oscar Adame

Mar 15 agosto, 2017

Tras todos los rumores, complicaciones y posterior negativa a la llegada del festival Lollapalooza a Guadalajara por los que pasamos este año, parecía que la Secretaría de Turismo de Jalisco (Secturjal) ya se había deshecho de toda intención por llevar un festival de música masivo a su estado.

El gobierno nos enseñó el día de hoy que siguen pensando en aquella posibilidad, pues se anunció que aunque el evento ya no se realizará, aun tienen los $30 millones de pesos para invertir y que con ellos están planeando junto con Ocesa un evento con una magnitud similar que sucedería entre marzo y abril del 2018.

En una plática con el diario Mural de Jalisco, el titular de la dependencia, Enrique Ramos Flores, declaró que el plan con Lollapalooza se vino cuesta arriba gracias al aumento del dólar:

“Nos empezó a ganar el tiempo, los grupos que en principio interesaban nos los ganaron y se tomó la decisión de buscar otras alternativas”

Enrique adelantó que ha tenido un buen número de reuniones con administrativos de Ocesa para organizar este evento alrededor de marzo del próximo año.

“La idea es que atraiga turistas y que por lo menos la estancia promedio sea de 2.5 o 3 días”

Aunque todo por el momento sólo ha quedado en pláticas, algo ya confirmado es que de aquel dinero el 10 por ciento se dedicará para pagar la Feria de Turismo Cultural, un evento cerrado al cual únicamente pueden asistir operadores y agentes de viaje.

Sin embargo, la decisión del estado por invertir en la creación y gestión de un festival completamente nuevo ha derivado en cuestionamientos de los festivales ya existentes, que podrían crecer a un mayor tamaño con esa ayuda económica, y del público local.

Roxy Fest, evento que reunió en abril a artistas como Morrissey, James, Empire of the Sun y Smash Mouth, lanzó una votación por medio de twitter en donde preguntan si sería una mejor idea apoyar a los festivales ya existentes o crear uno completamente nuevo. La opinión pública es más que evidente.

Y es que, si lo pensamos bien, es más que cuestionable la decisión de la secretaría. Gestar un proyecto desde el inicio lleva consigo una cantidad ridícula de gastos que podrían ser ahorrados si se deciden mejor por apoyar a uno ya existente. Además si a fin de cuentas el objetivo real es apoyar al turismo de la ciudad, los festivales actuales pueden generar el impacto deseado.

El Roxy Fest sin la ayuda de esos millones de pesos logró una asistencia de más de 17,000 personas; el Anagrama 18,000; el Coordenada tuvo 20,000 y el Revolution Fest logró alrededor de 22,000. ¿Es realmente necesario buscar a un competidor más, no sería mejor impulsar la misma asistencia de estos festivales?

¿Tú qué opinas?