Cobertura Lollapalooza Argentina 2015 en Buenos Aires

// Por: Staff

Mar 24 marzo, 2015

Bahía Flores

Artista: Jack White, Robert Plant, Pharrell Williams, St. Vincent y más

Lugar: Hipódromo de San Isidro

Fecha: 22 March 2015

Salida de fin de semana

El municipio de San Isidro es parte de una de las zonas más exclusivas de la República Argentina. En sus calles pareciera respirarse aire último modelo y no llama la atención la cantidad de referencias a colegios privados y bilingües, que compiten entre sí para ver cuál tiene el nombre más anglosajón y el edificio más ostentoso. A poco más de una hora de tren de allí, se encuentra el centro neurálgico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con su desigualdad explicitada, su diversidad y una serie de contrastes que son mina de oro para quienes venden turismo y malas noticias. Hacia el norte de esa realidad multidimensional, San Isidro y alrededores concentran la riqueza de un país y juegan a la fantasía del primer mundo. Allí, ha encontrado su lugar definitivo Lollapalooza Argentina.

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Por segunda vez consecutiva, la franquicia regional del festival alternativo más importante del mundo, eligió el inabarcable Hipódromo de San Isidro como centro de operaciones. Más allá de los serios problemas para el transporte y el traslado que esta decisión genera (el tren que va desde la capital hacia allí finaliza su horario de servicio antes del cierre de la grilla del festival), el evento pareciera no recibir esa alarma. Enclavado en el corazón de los hogares de buena parte del público ABC1 (prémium) al que apunta, el festival es cómodo para quienes viven en la zona y para los que se manejan en auto. Y ese es todo un dato no solo en términos de planeamiento y responsabilidad social, sino también a la hora de analizar lo que pasa en términos de programación y respuesta del público.

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lollapalooza80Apenas comenzado el día sábado, alguien en el interminable ingreso escuchó los primeros acordes llegados desde el Main Stage 1 y preguntó: “¿Qué hace ese tango ahí?”. Era la orquesta Típica Fernández Fierro, una de las apuestas más eclécticas de la grilla, que desplegó un show dramático y embravecido como aguas revueltas, pero sólo para unos pocos entusiasmados. Algo parecido sucedió con créditos de la emergente local, como Miss Bolivia, Hipnótica, Francisca y Los Exploradores, y con Jvlian ya en el día domingo. Evidentemente vale la pena tocar en un festival de esa magnitud, aunque: ¿No sería más redituable para todas las partes que la organización incentivara a que algunos de los artistas más interesantes en todo el line up fueran vistos por un mayor número de asistentes? Pero no pasa, ni siquiera en relación a artistas más consagrados. Además, en esta edición, el prejuicio, la indiferencia y la falta de entusiasmo convivieron con una programación rica en matices como pocas (aunque con menos pesos pesados que en la primera edición, en 2014). Queda claro, entonces, que la música es apenas una parte accesoria del evento para una buena parte de los congregados. La diversión y el disfrute encuentran muchas otras fuentes, y el festival se aprovecha de eso con guante blanco, de manera fina y no tan silenciosa.

En este sentido, lo que vende (y muy bien) Lollapalooza en Argentina es la experiencia del festival indie a nivel global. Las chicas con flores en la cabeza, los souvenirs de todo tipo y los estímulos relacionados al marketing. Todo eso yuxtapuesto con cinco escenarios que cuentan con una oferta selecta (“lo mejor de…”) pero apta para todos los públicos, desde fanáticos de la electrónica a rockeros en plan de familia.

En ese contexto, un show como el de St. Vincent en la tarde del sábado fue prácticamente ignorado. Fueron algunos miles los que se entregaron de lleno a esa aventura de guitarras sobrenaturales (¡altísimas!) y fantasía melódica de una Annie Clark en forma de muñeca hechizada, cargada de electricidad. Demorada y todo, ofreció un concierto ideal para enamorar a desconocidos e incondicionales por igual, a pesar de que gran parte del público haya preferido pasar la tarde dando vueltas, con muchos sentados en el verde césped, sacando fotos o descansando o eligiendo qué puesto de comida atacar primero.

St. Vincent

St. Vincent

Pero incluso con un artista más en contacto con el mainstream, Mark Foster, sucedió algo curioso. Luego de un correctísimo cancionero interpretado por The Kooks, fueron muchos los que se contornearon para estar al borde del escenario principal. Las luces se apagaron y el público enloqueció. Foster The People apareció en escena y parecía que todo iba a explotar con el primer estribillo. Pero la fiebre duró apenas un par de canciones (las de mayor rotación, indudablemente). Lo de Foster y compañía fue impecable, uno de los grandes shows de todo el festival. Las versiones, los arreglos instrumentales, la actitud de la banda, los climas generados a partir de la música y las visuales hablan de una banda cada vez más madura y consciente de su potencial. Debajo del escenario, en tanto, eran más los que esperaban el instante para la selfie que aquellos sumergidos en la intensa puesta en escena de la banda. Las quejas y la indiferencia frente a las canciones menos virales se reproducían aquí y allá. Pareciera ser una constante: gran parte del público solo desea aquellos momentos que serán más comentados y compartidos en las redes sociales. La paciencia y la curiosidad han quedado relegadas dentro de la mística entrañable de lo que implica ir a un festival.

Foster The People

Foster The People

No sucedía lo mismo en el sector gastronómico. La oferta fue interesante y diversificada, pero con casi 75,000 personas de promedio por noche (con leve primacía de la primera) los food tracks quedaron desbordados. Muchos se molestaban y las caras de cansancio se multiplicaban. De todas formas una hora de fila para un sándwich o un shawarma eran parte de las reglas de juego. El sonido de los escenarios se cruzaba y amplificaba una bola de ruido pero eso, a esa altura, parecía no importarle nadie.

lollapalooza arg 101Esto tiene que ver, en parte, con el público cautivo que ha sabido captar el festival. Lollapalooza en Argentina solo podía ser un negocio redondo no solo por el fervor característico de sus fans sino por una suerte de progresismo humanista y efímero, que forma parte de la moda multiplataforma y que en la zona urbana más importante del país ha calado hondo. Lollapalooza fue también un espacio verde con propuestas que intentaron crear consciencia sobre la escasez de recursos. Charly Alberti, baterista de Soda Stereo, apareció una y otra vez en las pantallas para recordarnos que el problema, y también la solución, “somos nosotros”. Pese a esto, la hidratación volvió a ser uno de los puntos más flojos del evento, con apenas unas canillas (no siempre con agua clara) emplazadas en uno de los extremos del gigante predio. Algo parecido sucedió con el incentivo al reciclaje ya que los propios sponsors se encargaron de repartir ofertas y promociones fácilmente desechables, y en los ingresos se tiró toda la comida incautada en los controles.

lollapalooza56 lollapalooza75 lollapalooza77 lollapalooza93Por suerte hubo también momentos de gran intensidad y emotividad que lograron sobreponerse al ambiguo panorama ético que ofrecía el festival. La tarde del domingo se llenó de ritmo y sensibilidad de la mano de alt-J, que recibió la primera gran ovación del Main Stage 1 gracias a un concierto preciso, bien equilibrado y capaz de hipnotizar a los muchos presentes. Kasabian, en tanto, protagonizó uno de los shows más sentidos del fin de semana. Rompiendo cabezas de entrada, los de Leicester no dejaron de apelar el costado más apasionado del público local. Con un sonido ajustado y eficaz a la hora de potenciar la adrenalina, Kasabian hizo saltar y bailar por igual, dando cuenta de sus dotes aptos para la masividad en las tierras del pogo. Lo suyo es tan cercano al post-punk como al hip hop o al brit pop, y sabe tocar esa fibra íntima que invita al éxtasis.

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Kasabian

De todos modos, quedó claro que la figura central del festival fue Jack White, cerrando la grilla en la primera jornada. Este verdadero adicto a la música nacido en Detroit arrasó con el público fiel que lo acompañó y lo consagró. Catarata de descargas eléctricas mediante, White repasó sus dos álbumes solistas y tocó alguna de las perlas de White Stripes y Raconteurs con una fuerza apabullante. Mostró el costado más acústico y tradicional de su grupo actual, se complementó a la perfección con su baterista (Daru Jones) y refrendó su título de guardián moderno del rock & roll. Si hasta Robert Plant compartió una canción de Led Zeppelin (‘The Lemon Song’) con él y lo ungió como protector de todos los sentidos asociados a la música más trascendental del siglo XX.

jack white con robert plant lolla arg 15En el medio de todo eso: la fineza y la calidez de Ed Motta y Pedro Aznar; el espíritu del Lollapalooza original, con artistas capaces de volver el tiempo atrás (Cypress Hill) y otros que mostraron una versión desinflada y pastosa (Smashing Pumpkins); y la confirmación de que la música electrónica ha dado forma a un paradigma propio, con fenómenos masivos como el de Calvin Harris y Skrillex, capaces de adjudicarse el cierre de uno de los eventos musicales más grandes de toda la región.

ed motta lolla arg 15Con edición confirmada para 2016, habrá que ver qué pasará en los próximos años en términos de infraestructura, accesibilidad y transporte. Pero también, con el público y una tendencia cada vez más marcada a mediatizar toda experiencia sensible. Ni el artista más transversal del festival, Pharrell Williams, pudo contra la inundación de teléfonos, cámaras y sticks. Llegó a pedir conexión total con la canción y habló de la importancia de vivir el momento y disfrutar de eso que, precisamente, está pasando. Algunos escucharon y bailaron, pero fueron varios los que solo se mantuvieron en su lugar para esperar la foto de su próximo posteo. Hubo quejas y reticencia a vivir el espectáculo, pero cuando sonaron ‘Get Lucky’ y ‘Happy’, mucha de la multitud asumió el protagonismo: corrió la carrera contra la primicia y registró las instantáneas que convirtieron a Lollapalooza en el trending topic del fin de semana.

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