La ciencia explica porqué amamos el moshpit

// Por: Eduardo Salinas

Lun 29 agosto, 2016

Cuando acudimos a un concierto de metal siempre tenemos la opción de ser parte de dos grupos de personas: los que se quedan hasta atrás, cerca del bar y disfrutan del evento con sus más allegados, o los que dejan todo en la pista y llegan hasta las barricadas para estar cerca de los artistas.

Así que, ¿porqué existen estos empedernidos aficionados que gozan de los empujones y los golpes? En una encuesta realizada por HopesAndFears.com entre fans, músicos, y otros profesionales, estos fueron algunos de los resultados obtenidos:

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Christian Machado vocalista de la banda de nu-metal Ill Niño, comentó que el mosh es una danza de guerra: “Nos encanta el mosh por que es una guerra, es una cultura incrustada en nuestra cultura. La reacción humana a la música extrema, es muy parecida a la reacción humana en consecuencias extremas, la guerra. En el moshpit simplemente es practicar el arte de la guerra entre amigos”.

Paul Wertheimer, fundador y jefe de la firma consultora de seguridad Estrategias de Manejo de Multitudes, mantiene un pensamiento mucho más profundo creyendo que radica en lo sociológico: “He encontrado una serie de motivaciones que invitan a la gente a participar en el mosh, como la estimulante sensación de camaradería, para comunicar al artista que se entiende lo que su música transmite, para probar la igualdad de sexos ya que las mujeres más salvajes se animan a intentarlo”.

El guitarrista principal de No Parents, Ryan McGuffin, respondió ante esta interrogante lo siguiente: “El mosh para mí es como el futbol o cualquier otro deporte, la gente solo quiere tocarse entre sí”.

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Por último, Gabby Riches, estudiante conmemorada de la Universidad de Leeds Becke en Londres, respondió: “Por más de cinco años he estado examinando el significado de las prácticas del moshpit y el papel que desempeña en la vida cotidiana de los fans de metal. Para muchos extranjeros que no están familiarizados con la música heavy metal y sus prácticas, el moshpit es visto como un espacio violento e incontrolado, masculino y peligroso. Sin embargo, para muchos fans del metal, el moshpit se considera un espacio seguro, autónomo y acogedor que evoca un fuerte sentido de pertenencia, donde los fans pueden expresarse al máximo y fomentar las conexiones más fuertes con la banda y otras personas en el lugar”.