Medios de comunicación, ¿un mal necesario?

// Por: Staff

Lun 4 junio, 2012

 

Como muchos de ustedes saben, el pasado viernes 11 de mayo, Enrique Peña Nieto (candidato del PRI a la presidencia de México) fue cuestionado severamente por varios alumnos de la Universidad Iberoamericana por muchos aspectos, pero en particular, por violación a derechos humanos en el caso Atenco durante su gestión como Gobernador del Estado de México. Dicho evento fue el detonador de una manifestación conocida hoy como #YoSoy132, un movimiento estudiantil que no se había visto desde fines de los años sesenta y que, sin lugar a dudas, ha sido protagonista en la agenda pública nacional durante las últimas semanas.

No obstante la pertinencia y lo loable del movimiento, no ha estado exento de situaciones que le son desfavorables. En primer punto, se origina como una protesta en contra de un candidato político, no a favor de otro, esto le resta credibilidad pues hay quienes argumentan –con justa razón- que no se vale protestar sin tener una propuesta clara de solución a los problemas. En segundo punto, la comunicación interna de quienes constituyen #YoSoy132 ha sido algo confusa, a tal grado que desde afuera no queda claro si aún tienen un carácter anti-Peña Nieto o es más bien apartidista que demanda una cobertura neutral en medios de comunicación. Incluso, se manifestaron para exigir cadena nacional del debate del próximo 10 de junio… ¡cuando Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, ya había anunciado que se transmitiría por canal 2! Lo que no termina por hacer estallar bien y de manera masiva al movimiento es que no han sabido cómo migrar de las redes sociales digitales a la gente que no tiene acceso a una conexión de internet (que son más de 65 millones de personas). Quizá la única manera de encender la mecha definitiva radique en que necesitan a los medios a los que tanto les están exigiendo. Por su parte las televisoras cambiaron de estrategia. Abrieron espacios para el colectivo entre sus programas más importantes y están dándoles nota, y es, sin duda, una victoria para el movimiento. Si no lo saben aprovechar, el riesgo de que el esfuerzo se desdibuje será enorme.

En CosmoCiudadano nos dedicamos a monitorear todos los fenómenos que se suscitan en las redes sociales digitales en torno a las elecciones presidenciales mexicanas. Contamos con herramientas tanto cuantitativas como cualitativas para medir la efectividad de tuits, likes en Facebook, videos en YouTube, etc. Además, analizamos su impacto en sentido positivo o negativo. Es gracias a todo ello, que nos ha resultado sumamente interesante observar a detalle este tema de #YoSoy132 y podemos afirmar que, si bien es un movimiento que ha hecho reflexionar a miles, también es algo que está siendo maniatado por dos aspectos: edad (se genera por universitarios y no causa suficiente impacto en audiencias de más años) y medio (según Consulta Mitofsky, sólo 9% de los mexicanos afirma basar su decisión política en medios digitales, mientras que 39% lo hacen a través de la televisión y la radio y 29% gracias a los periódicos). Por ello, reiteramos, ¿son acaso los medios de comunicación tradicionales, un mal necesario?

Tan solo en la semana del 21 al 27 de mayo, las cifras que arrojan nuestros estudios (que depuran bots y retuits automáticos) hablan de que los hashtags #yosoy132 y #marchayosoy132 no llegaron a las 15,000 menciones. Si a eso le sumamos que Twitter es usado únicamente por 11 millones de mexicanos y que menos de un 15% de esta cifra es la generadora de contenidos (el resto son voyeuristas digitales), entonces nos enfrentamos a un movimiento completamente focalizado en el centro del país y las grandes capitales. Esto no quiere decir que no sean válidas las manifestaciones en universidades como la michoacana, donde el mismo rector amenazó a los alumnos de que quien esté en el movimiento, sería expulsado de la institución, pero el número que alcanza, y que puede generar un cambio en la intención de voto, no es suficiente para mover los números como ellos mismos desearían.

En esto, sin lugar a dudas, no se puede hablar de un triunfo absoluto ni de una derrota definitiva, simplemente están sentando las bases para que, sea quien sea el que llegue a la silla presidencial, esté vigilado y se le pueda exigir con fundamentos sólidos un México mejor. Los jóvenes, el futuro del país, han despertado y ya participan, ya demostraron que no solamente sacan su credencial de elector para ir “al antro”, están preocupados por lo que ocurre en su país y eso, incuestionablemente, es lo más importante de todos estos sucesos.